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ABC MIÉRCOLES 9 s 1 s 2008 INTERNACIONAL 37 Olmert y Abbás reciben hoy a Bush dispuestos a negociar todo Israel se halla en alerta máxima por el temor de ataques terroristas palestinos LAURA L. CARO CORRESPONSAL JERUSALÉN. El primer ministro israelí, Ehud Olmert, y el presidente palestino, Mahmud Abbás, se reunieron ayer por primera vez tras la declaración conjunta de paz en la Conferencia de Anápolis, para preparar el que será su regalo de bienvenida a George Bush: un acuerdo por el que ambos ordenarán a sus respectivos equipos negociadores empezar a trabajar sobre todos los asuntos esenciales del conflicto. O lo que es lo mismo, el compromiso de abordar de forma directa en una misma mesa la solución a los grandes problemas del estatus de Jerusalén, el retorno de los refugiados y la definición de fronteras del futuro Estado Palestino. La decisión, que será presentada al presidente norteamericano durante la visita oficial de tres días a Israel y los territorios palestinos que comienza hoy, se anunciaba la víspera también para tratar de eclipsar la vorágine de protestas que amenazan con empañar la presencia de Bush en Jerusalén. Una marea de manifestaciones, entre las que se teme un intento masivo de invasión de la Explanada de las Mezquitas por parte de radicales judíos y el bloqueo de las carreteras por las que transitará la comitiva, que ya arrancaban ayer con la concentración de miles de nacionalistas de la derecha israelí en torno a las murallas de la Ciudad Vieja, que se expresaron en contra de una posible división de la ciudad. No obstante, la declaración de Olmert y Abbás servía también para incendiar los mensajes de los partidos ultraconservadores, Shas e Israel Beitenu, opuestos a cualquier concesión crucial, que advirtieron otra vez con abandonar la coalición que sostiene en el poder a Olmert. Desde las filas de Olmert, una fuente oficial tranquilizaba los ánimos, en el anonimato, asegurando al rotativo Yedioth Ahronoth que este nuevo trato verbal no cambiará nada El anuncio de que los grupos de trabajo recibirán permiso para abordar todos los aspectos del acuerdo de paz se producía en respuesta a las presiones norteamericanas, encabezadas por la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, que en vísperas de esta visita han exigido a israelíes y palestinos exhibir progresos que disipen la preocupación de Bush de salir desacreditado de este viaje histórico si se comprueba que el camino de Anápolis ha quedado en punto muerto. Tan interesados como el presidente estadounidense en mantener viva la ilusión del proceso están también Olmert y Abbás, dos líderes cuya supervivencia política depende del apoyo de Washington y de ganar la batalla en un mismo terreno: la construcción de colonias en Cisjordania y Jerusalén. Eso es el gran escollo de esta visita, el gran riesgo de fracaso, en la medida en que los palestinos exigen una congelación sin excepciones, mientras que Israel confía aún en retener ciertos asentamientos acogiéndose a la carta que en 2004 escribió Bush tachando de poco realista la vuelta total a las fronteras de 1967. A razón de 25.000 dólares la hora, el dispositivo de seguridad desplegado en Israel está ya listo para recibir al mandatario norteamericano, que en esta primera jornada se entre- El primer ministro israelí, Ehud Olmert (izquierda) ayer, con el líder palestino Mahmud Abbás vistará en Jerusalén con el presidente israelí, Simon Peres- -que regalará a Bush dos lámparas de aceite del siglo V patrimonio del Museo de Israel- -y el primer ministro, Ehud Olmert. El sistema incorpora una tupida red de 10.000 agentes hebreos en coordinación con un inmenso contingente de protección especialmente traído de Estados Unidos para esta visita de alto riesgo. AFP Bush fustigó ayer a Irán por el acto provocador ocurrido el fin de semana entre naves de Irán y EE. UU. en el estrecho de Ormuz Ayer, el presidente estadounidense, George W. Bush, antes de partir para Israel, fustigó a Teherán por el acto provocador ocurrido el fin de semana entre naves de Irán y Estados Unidos en el estrecho de Ormuz, y añadió: Fue una situación peligrosa que no tuvo que haberse producido, pura y simplemente Lanchas iraníes se amenazaron a tres buques de EE. UU. Dejar la coalición Tres soldados irlandeses, heridos en un atentado contra los cascos azules en el sur del Líbano L. L. C. CORRESPONSAL JERUSALÉN. A pocas horas de la llegada hoy a Oriente Próximo del presidente de los Estados Unidos, el sur del Líbano se convulsionaba ayer con un nuevo atentado contra patrullas de la ONU, en el que resultaron heridos tres cascos azules irlandeses. El ataque se producía después de que dos cohetes Katiushka lanzados desde la zona- -los primeros desde el pasado 17 de junio- -impactaran de madrugada contra la ciudad israelí de Shlomi, sin provocar daños humanos, aunque sí la condena del ministro de Defensa hebreo, Ehud Barak, que ayer tachó el incidente de grave y advirtió con tomar nota. Ningún grupo ha reivindicado ninguna de las dos acciones, que podrían responder al mandato de Al Qaida difundido el domingo de recibir a George Bush en su visita a la región con bombas y coches bombas Según fuentes de la Policía libanesa, el artefacto que afectó al vehículo de Naciones Unidas fue detonado por control remoto, aunque un fallo de precisión a la hora de activarlo permitió que el coche no saltara por los aires. Los hechos se produjeron en las proximidades de Sidón, la capital del sur del Líbano, donde, según otras fuentes, la patrulla pudo ser sorprendida mientras trataba de investigar el lanzamiento de los Katiushka a suelo judío. Dos de sus ocupantes fueron ingresados en el cercano hospital Hammoud con heridas leves producidas por los cristales reventados. Aunque en un primer momento de confusión trascendió que las víctimas podían ser soldados españoles, el Estado Mayor de la Defensa reaccionó inmediatamente desde Madrid desmintiendo el supuesto, El de ayer es el tercer ataque que sufren las fuerzas de Naciones Unidas en el Líbano desde su despliegue en septiembre de 2006. El primero, el 25 de junio de 2007, costó la vida a seis militares españoles.