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36 INTERNACIONAL MIÉRCOLES 9 s 1 s 2008 ABC HORIZONTE Ramón Pérez- Maura LA ABERRACIÓN INEVITABLE asi todos podemos estar de acuerdo en que la paz es el orden natural de las cosas y la guerra es una aberración temporal. Temporal, mas con frecuencia inevitable. En una de esas aberraciones aterriza hoy el presidente Bush, que muy bien podía haberse evitado ese trago. ¿Es previsible que lo haga porque a diferencia de los últimos nueve presidentes habidos desde Ike Eisenhower él es el que tiene la solución para acabar con este problema? Con toda probabilidad, no. Pero contra la imagen universalmente transmitida de él, de su incapacidad, ineficacia y estupidez, Bush no es un presidente que procure ignorar los problemas. Mas bien los confronta. Como aperitivo de su visita, los iraníes provocaron el pasado fin de semana un incidente naval en el estrecho de Ormuz. Ormuz está controlado al norte por Irán y al sur, por el sultán de Omán, uno de los más fieles aliados de Occidente en la región. En las montañas que se alzan sobre Jasab, la capital del enclave omaní en Ormuz, se alza una de las antenas más espectaculares del mundo con la que los servicios occidentales deben contar hasta los delfines que cruzan Ormuz cada día. Irán sabe quién manda en cada orilla del estrecho desde hace décadas. El que en las horas que preceden al viaje de Bush a la región- -el fin de semana lo pasará en los vecinos Emiratos- -desencadene este tipo de incidente militar es una buena muestra de que los amigos de la Alianza de Civilizaciones de Zapatero temen que George W. Bush pueda lograr algún progreso. Mejor emborronar el escenario antes de que se logre ningún avance. Hay conflictos, como el árabe israelí, que es probable que sólo puedan consumirse por agotamiento. Y en este momento todavía son inevitables. Otras guerras de claro componente étnico, como la de Bosnia, sólo se pudieron frenar por la intervención de una potencia exterior. Como lo era Estados Unidos, que intervino sin madato de la ONU durante la Presidencia de los Clinton. Hogaño, Washington carece de la misma autoridad moral en Oriente Medio donde una mayoría de la población árabe ve a Estados Unidos como el más firme aliado de Israel. Inevitable. C Varias personas en el momento de abandonar la cabina después de votar, en Manchester (New Hampshire) AFP El new New Hampshire Las primeras primarias para dirimir las nominaciones presidenciales- -y donde Bill Clinton formó en 1992 su fama de incombustible- -sirven para ilustrar los significativos cambios de un Estado de la Unión bastante peculiar y alérgico a los impuestos P. RODRÍGUEZ CONCORD (NEW HAMPSHIRE) El apellido Clinton no es la primera vez que aparece en las papeletas de New Hampshire, la parte de Estados Unidos empeñada en preservar el privilegio de celebrar después de los asamblearios caucuses de Iowa las primeras primarias en el camino hacia la Casa Blanca. Hace quince años, Bill Clinton supo explotar una pésima situación económica para plantear un mensaje político de cambio de rumbo y esperanza ante estos votantes de la zona de Nueva Inglaterra, entonces situados en el lado peor de la globalización. El marido de Hillary no ganó, quedó segundo, pero demostró su carácter incombustible. Y por lo que respecta a New Hampshire, los cambios desde 1992 resultan más que evidentes. Dos décadas atrás, el centro de Manchester, la ciudad más grande de New Hampshire, era una colección de comercios venidos a menos y escaparates sin futuro. Ahora, el panorama es de boyante renacimiento urbano, incluido un nuevo estadio deportivo y un equipo de béisbol. Al mismo tiempo, las grandes naves ocupadas por los telares incapaces de competir con productos extranjeros se han transformado en sedes para empresas de alta tecnología, un centro universitario y restaurantes donde es posible gastarse más de veinte dólares en cenar. Toda esta recuperación económica ha servido para reforzar las peculiaridades y excentricidades de New Hampshire con respecto al resto de Estados Unidos. Mientras el 11,5 por ciento de sus habitantes carece de seguro médico, ese porcentaje a nivel nacional se eleva hasta un 16 por ciento. También el precio de la vivienda, que ronda los 200.000 dólares por casa, es menor que la media nacional. Diferencia que ha actuado como barricada contra el fiasco de las hipotecas basura Puestos a buscar diferencias y cambios, hasta la parte más legendaria entre la topografía de los 24.000 kilómetros cuadrados de New Hampshire ya no es lo que era. La caprichosa cara de rocas en Franconia Notch, conocida como el viejo de la montaña se desmoronó hace cuatro años para gran consternación de los habitantes de New Hampshire, que consideraban esos escarpados peñascos como símbolo de su identidad adusta y estoica. Otra cosa que se ha derrumbado es la hegemonía ejercida durante un largo tiempo por el Partido Republicano en la política de New Hampshire. En un bandazo sin precedentes, los demócratas controlan simultáneamente desde el año pasado el puesto de gobernador, la mayoría en la asamblea legislativa estatal y los dos escaños correspondientes en la Cámara de Representantes federal. Resultados electorales que reflejan tanto el enorme cambio demográfico experimentado por New Hampshire en los últimos años, sobre todo en su parte sur, como el rechazo a posiciones más conservadoras del Partido Republicano. La población de New Hampshire, según la cifras del censo federal, ha crecido un 95 por ciento entre 1965 y el 2006, hasta sobrepasar el listón de los 1,3 millones. Y con tendencia al alza animada por el incentivo de puestos de trabajo creados por el floreciente sector de alta tecnología y la industria de servicios financieros. De acuerdo a los datos de un reciente estudio de la Universidad de New Hampshire, casi una cuarta parte de los potenciales votantes de ayer martes no vivían aquí antes del cambio de siglo. A lo largo de los últimos cinco años, se han registrado en New Hampshire 45.000 nuevos votantes demócratas, frente a 2.800 republicanos. Panorama que ayuda a entender por qué la fórmula de conservadurismo religioso de Mike Huckabee, el ganador de Iowa, no encaja bien en la tradición más laica de New Hampshire y su fama de apreciar a candidatos peculiares. Con un Partido Demócrata también transformado con respecto a sus tradicionales pilares de voto sindical, étnico y católico. No por nada, la constitución estatal de 1784- -una de las más antiguas de Estados Unidos- -garantiza a sus ciudadanos el derecho a la rebelión contra la tiranía. Con todo, hay una cuestión que permanece inalterable en New Hampshire: impuestos muy limitados. Esta especie de paraíso fiscal pasa por ser el único Estado de la Unión que no aplica ni un IVA generalizado ni impuestos estatales sobre la renta. Con el enorme mérito de no acumular abultados números rojos en sus arcas públicas. Derecho a la rebelión Cúmulo de diferencias Más dinero, más gente, más demócratas y una constitución estatal que garantiza el derecho a la rebelión