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ABC MIÉRCOLES 9 s 1 s 2008 OPINIÓN 5 UNA RAYA EN EL AGUA NO CORRÁIS, QUE ES PEOR AL parece que a los políticos lo único quelesimportadeladesaceleración económica es su influencia en las elecciones. Al Gobierno para taparla, camuflarla o disimularla, y a la oposición para ponerla de manifiesto. Vano empeño el primero porque la gente siente el apretón de la crisis en su cintura, y peligroso el segundo porque muchos electores pueden percibir como interesado regodeocatastrofista el énfasis en resaltar las dificultades. Pero al menos parece más responsable la actitud de advertir de los malos tiempos que la de negarlos con un optimismo tan cerrado como falaz; uno IGNACIO de los dos ha de ganar, y reCAMACHO sultapreferiblequeseaconsciente de lo que le espera. Aunque es de temer que ambos lo sepan, sólo que el Gobierno lo esconde con manifiesta intención de engaño. La importancia electoral del factor socioeconómico en España se ha demostrado históricamente relativa. Nuestros compatriotas acostumbran a votar más con las tripas que con la cartera, por pura afinidad ideológica o visceral, salvo cuando las cosas del bolsillo marchan rematadamente mal (última etapa de González) o extraordinariamente bien (mayoría absoluta de Aznar) Esta legislatura ha estado marcada por un debate de carácter ultrapolítico, denso y crispado, en torno al cual se ha ido forjando el criterio de los ciudadanos con un fuerte tono combativo. El poso de la negociación con ETA, el mecano roto del modelo territorial, la polémicasobre el 11- M ola memoria histórica, la legislación del ámbito familiar o la dureza del enfrentamiento parlamentario han decantado ya el sentido del voto de la mayoría, y es poco probable que los síntomas de retroceso económico incidan de una forma decisiva en el tiempo que resta hasta los idus de marzo. Eso beneficia al Gobierno, desde luego, en la medida que le libra parcialmente de otro frente de desgaste, pero en todo caso constituye una grave irresponsabilidad su negativa a enfrentarse a la realidad de los hechos con un optimismo de conveniencia. Entre otras cosas, porque su capacidad predictiva se ha demostrado tan mejorable como su manejo de los asuntos de Estado. Y no sólo en materia política. Zapatero estaba convencido, la víspera del atentado de Barajas, de que el Proceso de Paz progresaba adecuadamente. En primavera iba sobrado en la creencia de que el PSOE ganaría en Madrid con cualquier candidato. En diciembre pronosticó una bajada de los precios, mientras Caldera auguraba un descenso del paro. Ya se sabe lo que pasó en todos los casos. Con estos profetas del método no corráis que es peor más vale ir construyendo un Arca cuando anuncian que va a lucir el sol. Al menos Solbes calla, pero su silencio da mal fario porque quizá sea el único que sabe leer los mapas del tiempo que viene. Ahora dicen, qué casualidad, que en marzo escampará. Si no se lo creen, malo, porque nos quieren engañar. Si se lo creen, peor, porque se han embarcado alegre y confiadamente en un derroche de gasto electoralista, mientras todos los datos objetivos contradicen su voluntarismo. Hasta el momento, el presidente ha demostrado que no sabe salir de los embrollos que él mismo crea. Produce pavor pensar cómo puede manejar los que le vengan dados. T EL RECUADRO EL NENE IGOR PORTU TIENE PUPA STÁN las radios que echan humo con Igor Portu. El nombre, la verdad, yendo por partes, me sonaba muy bien. Igor, como las danzas guerreras del Príncipe de tal nombre que sonaban en la vieja Radio Sevilla, programa Divulgaciones musicales de Telmo Vela, un olvidado profesor que anduvo con Falla en la maravillosa aventura de la creación de la Orquesta Bética. Bética... porque entonces no estaba Lopera. Si llega a estarlo, con lo delicado y exquisito que eran don Manuel de Falla, prontito iba a haberle puesto a su orquesta un adjetivo que suena ahora a lo que suena, al otro don Manuel, que ha hecho que muchos béticos de sentimiento pasemos a la reserva activa o a la prejubilación en la afición. Eso por lo que respecta a Igor. Que por lo de Portu, eso sí que me recuerda al glorioso Betis de los tiempos heroicos. El de Portu, Vilariño y Cifuentes. Portu, José Basteiros se llamaba. Gallego. Tan gallego de toda galleguidad como el gran presidente Villamarín. Y hablando tan cerradamente gallego, que sus compañeros de plantilla lo creyeron portugués. De ahí el mote de Portu, apócope de PorANTONIO tugués. Un Portu tristemente muerto el BURGOS pasado noviembre, símbolo de un Betis Ave Fénix que con don Benito Villamarín (que ese sí que era don de verdad, un señor) resurgió de las cenizas de la Tercera del Iliturgi, de La Balona y del España de Tánger, y ascendió gloriosamente a Primera. Portu quizá haya sido en toda la historia del balompié mundial el único futbolista que ha vestido la camiseta de su club, la gloriosa y heroica elástica verdiblanca, en Tercera, en Segunda y en Primera División, en las tres. Pero, claro, una cosa es el príncipe Igor de las danzas guerreras y Portu el histórico del Betis, y otra muy distinta si unes ambas palabras. Entonces te sale Igor Portu, que es un etarra de toda etarridad, al que han trincado los honorables caballeros de la Guardia Civil. Y lo mismo que la burra de los pasados villancicos iba hacia Belén cargada de chocolate, este colega de la burra iba E cargado de triquitraque, dispuesto a hacer lo que suelen sus socios de la ETA, no precisamente obras de misericordia. Pero Portu, qué lástima de hijo, digo, de Igor, está malito. El nene se ha hecho pupa. Y hay políticos y hasta usías togados preocupadísimos por la pupa del nene. El nene se iba a cargar con su triquitraque a todos las guardias civiles, los políticos, los militares, los policías, los periodistas o los padres de familia que pudiera. Eso no tiene la menor importancia. Lo grave es que el nene, Portu, qué lástima de Igor, tiene pupa, tiene una costillita rota. ¿Te duele mucho, corazón? ¿Quién ha sido malo contigo, rey, que lo vamos a castigar? ¿Y saben lo que les digo? Que viva la Guardia Civil y que ojalá Igor Portu se hubiera roto lo mismo que el Señor Don Gato cuando estaba en el romance tradicional español sentadito en su tejado, marramamiau. Ojalá se hubiera roto siete costillas, el espinazo y el rabo. Y como las desgracias nunca vienen solas, en estas penas y duquelas del nene Igor que tiene pupa estábamos, cuando viene otra noticia terrible, que nos tiene sumidos en la más honda preocupación: primero las de Barcelona y luego las de toda España, esos cadalsos y patíbulos de las nuevas penas de muerte a las que ahora llaman clínicas abortistas, están en huelga. ¡No hay derecho! ¿Cómo se van a deshacer ahora de sus hijos las madres desnaturalizadas? ¿Cómo van a practicar el avance de la ciencia médica los colegiados que se dedican a esos menesteres? ¿Cómo van a poder realizar sus habituales matanzas de inocentes los nuevos Herodes de estos rentabilísimos castillos? Sí, ya sé, no son clínicas de abortos. Decir esa palabra es facha e incluso episcopal. Son clínicas dedicadas al I. V E. acrónimo de Interrupción Voluntaria del Embarazo. Así suena a IVA y los asesinatos de los inocentes quedan como más progres y modernos. Con razón anunciaban que la cuesta de enero iba a ser terrible... Por un lado Igor Portu tiene pupita y por el otro aquí no podemos mandar a un inocente más a la trituradora por culpa de la huelga de las clínicas abortivas. Te digo que hay mal llamados años en que no está uno para nada...