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72 CULTURAyESPECTÁCULOS www. abc. es culturayespectaculos MARTES 8- -1- -2008 ABC Messiaen revive el tiempo de la utopía Este año se cumple el centenario del nacimiento de Olivier Messiaen (los actos comenzaron ayer en París) un compositor creyente, cuya obra hablaba de Dios y de los Misterios de Cristo a personas que no creían y que conocían mal la teología y la religión POR ALBERTO GONZÁLEZ LAPUENTE MADRID. El año 2008 acaba de comenzar con el buen propósito de no olvidar a uno de los grandes y más singulares compositores del siglo XX. Con esa intención se anuncian ya los primeros actos organizados por todo el mundo para conmemorar el centenario del nacimiento de Olivier Messiaen, producido en Avignon el 10 de diciembre de 1908. Porque aún queda mucho por descubrir. Al menos así lo entienden Peter Hill y Nigel Simeone, autores de su más reciente y exhaustiva biografía, quienes afirman que la enorme importancia del autor francés corre en paralelo al parcial conocimiento de muchos de los detalles concernientes a la manera en la que trabajaba o la realidad de sus proyectos. Su propia viuda, la pianista y alumna Yvonne Loriod, contaba que descubrió la partitura de su última obra, Concert à quatre después de su muerte e, incluso, que durante seis años ignoró la existencia de la monumental ópera Saint François d Assise únicamente conocida por el director de la Ópera de París. Pero al margen del detalle biográfico o analítico, la oportunidad del centenario corre ya paralela a la comprensión general de una obra tan personal como irrepetible. El propio Messiaen, quien siempre fue generoso a la hora de explicar el trasfondo de su música, dejó claro los pilares de la misma o como él los llamó las dificultades frente al mundo. El primero, el haber sido un compositor rítmico, un investigador, y para la mayoría de la gente el ritmo equivale a regularidad y simetría. El segundo, que veía colores cuando escuchaba o leía música y apenas es posible encontrar público capaz de sufrir sinestesias. El tercero que, además de músico era ornitólogo, por lo que sus obras están pobladas de cantos de pájaros imposibles de distinguir para el espectador habitual de los conciertos formado por habitantes de ciudades. El último, y más grave que era creyente, cristiano y católico, y que su obra habla de Dios, de los Misterios Divinos, y de los Misterios de Cristo a personas que no creen, que conocen mal la teología y la religión. Afortunadamente, sabía Messiaen que la sordera del mundo es reparable si existe el ánimo por dejarse convencer. Lo hicieron sus muchos alumnos (Stockhausen, Xenakis y Pierre Boulez, entre ellos) y hasta el ministro André Malraux cuando le encargó una obra en recuerdo de los muertos de las guerras mundiales: Et expecto Resurrectionem Mortuorum de quienes Messiaen estuvo tan cerca. De hecho, jamás se me escuchó con más atención y comprensión explicaba al relatar el estreno, en 1941, del Cuarteto para el fin de los tiempos en el Stalag 8 A del campo de prisioneros de Görlitz. Fue entonces cuando cinco mil reclusos oyeron lo que Messiaen logró escribir gracias al Un ornitólogo fiel al canto de los pájaros Apegado a ciertos modos de pensamiento tradicional, aventurero en campos inexplorados, a la música de Messiaen se le reconoce por su ecléctica riqueza y la constante yuxtaposición de elementos heterogéneos. En Messiaen es posible descubrir la presencia del canto gregoriano penetrando en el lenguaje en forma de prolongadas y flexibles vocalizaciones. Con esa misma intención se manifiesta la música de tradición indú y su pluralidad rítmica que llega a ser base de un vocabulario general capaz de cohabitar con los modos griegos. No hay una fuente única, ni todas las empleadas se pueden reducir a una sola fórmula, aún existiendo reglas de estilo como pueda ser el sentido masivo de la orquesta en una rica textura que lo atrae hacia el órgano. Quizá, sólo algunos principios alcanzan a ser una obsesión. Es el caso del canto de los pájaros que se convertirá en una forma autónoma de lenguaje hasta el punto de que jamás, en la historia de la música, se ha llegado a reproducir tan fielmente y de forma tan variada el original como en algunas de sus obras Oiseaux exotiques Catalogue d oiseaux El campo de Görlitz La viuda de Messiaen confiesa que durante seis años ignoró la existencia de la monumental ópera Saint François d Assise Jamás se me escuchó con más atención y comprensión explicaba Messiaen al relatar el estreno, en 1941, del Cuarteto para el fin de los tiempos en Görlitz El compositor ferancés Olivier Messiaen en marzo de 1952 ción musical, hasta la última gran obra, de 1992, Éclairs sur l Au- delá Y, por medio, el trabajo como organista en la iglesia de la Trinité de París, las clases en la École Normale y Schola Cantorum, en el Conservatorio y en medio mundo. Sin olvidar otro aspecto significativo más profundo y personal, la quinta dificultad de su obra: la obsesión por el mito de Tristán e Isolda como representación del amor supremo. Es lógico que ahora el mundo se vuelque con Messiaen y trate de comprenderlo, aunque sólo sea como forma de agradecimiento a quien fue generoso y presto a aceptar la ingratitud y la injusticia, el abucheo y la rebelión (Boulez) Incluso España, de momento timorata ante la celebración, pero que le debe, según dejó dicho el propio compositor, uno de los grandes recuerdos musicales de su vida. Fue en 1975 con motivo del estreno español de la Sinfonía Turangalîla realizado por la Orquesta de Radiotelevisión Española bajo la dirección de Odón Alonso. La memoria de aque- papel pautado proporcionado por el coronel alemán al mando del campo y respetuoso con la Convención de Ginebra. Tan sólo un violín, un clarinete, un violonchelo, con una cuerda rota, y un piano vertical al que algunas teclas se le atascaban por el frío. Música del espacio y el infinito reafirmando el compromiso entre espiritualidad y técnica que guió a Messiaen desde la infantil Dame de Shallot de 1916, poco antes de que Pelleas et Mélisande de Debussy le descubriera definitivamente su voca-