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Lunes 7 de Enero de 2008 Editado por Diario ABC, S. L. Juan Ignacio Luca de Tena 7. 28027 Madrid. Teléfono: 913399000. Publicidad: 902334556. Suscripciones: 901334554. Atención al cliente: 902334555 Diario ABC, S. L. Madrid 2007. Prohibida la reproducción total o parcial sin el permiso previo y expreso de la sociedad editora. Número 33.624. Depósito Legal: M- 13- 58. Apartado de Correos 43, Madrid Precios de ABC en el extranjero. Alemania: 2,05 Bélgica: 2,00 Estados Unidos: 2,50 USD. Francia: 2,05 Irlanda: 2,10 Italia: 1,75 Holanda: 2,00 Portugal: 1,35 Reino Unido: 1,20 LE. Suiza: 3.40 CHF. Marruecos. 16 Dh. Alcides o el milagro de Navidad Mientras limpiaba cristales, cayó al asfalto desde la planta 47 de un edificio de Nueva York, pero sigue vivo y se recuperará. Su hermano Edgar voló con él, pero no pudo burlar la ley de probabilidades S. BASCO i los más de 6.500 millones de personas que poblamos la Tierra nos tirásemos, uno a uno, desde la ventana frente a la que cayó Alcides Moreno a la calle, no sobreviviríamos ninguno. Esto es tan cierto como que jamás nos tocará el gordo. Ni Terminator, ni Robocop... Para salir vivos de una caída libre de 150 metros sobre el asfalto habría que tener una cabeza de diamante, un tronco de titanio y unas extremidades de cromo- vanadio, o incluso de algo más duro. Y es que el singularísimo Alcides, ecuatoriano de 37 años. cayó junto con su hermano Edgar, el pasado 7 de diciembre, desde la planta 47 en lo alto de un rascacielos de la calle 66, en la barriada residencial neoyorquina del Upper East Side, en Manhattan. Ambos trabajaban como limpiacristales y estaban encaramados en lo alto de un andamiaje que, al parecer, no debía reunir las mejores condiciones de seguridad. El hermano pequeño, Edgar, no superó la matemática y aplastante ley de las probabilidades, pero Alcides, no le pregunten cómo, sobrevivió al impacto contra el asfalto. Ese milagro superlativo no ocurrió exactamente en Navidad, sino dieciocho días antes. Pero su caso debe tratarse sin duda de un milagro por goteo, o por etapas, porque el mismo día de Navidad, el 25, salió del coma en que se encontraba en el Hospital Presbiteriano Cornell, de Manhattan. Su esposa, Rosario, que le acompañaba a la cabecera de su cama, vio cómo Alcides, de pronto, giraba hacia ella la cabeza y preguntaba, en inglés: ¿Qué he hecho? Pues lo que hiciste, Alcides, fue lo siguiente: romperte seriamente las dos piernas y el brazo derecho, así como to- EN EL AIRE Mónica FernándezAceytuno EL SUELO i algo a mi parecer va a cambiar en los próximos años es nuestra idea del suelo. Pasábamos hasta ahora por delante de esos solares que quedan entre dos edificios y que los gatos nitrifican y hacen que germinen los jaramagos entre sus escombros y nos preguntábamos, ¿cuánto valdrá este solar? como si fuera un diamante. También se ha mirado como si valieran algo esos paisajes que rodean a las ciudades, al fondo una loma erosionada por la que caen como ríos sin agua las cárcavas, que son las arrugas de la tierra y, en el suelo, arrancados todos los árboles, una plantación de grúas por entre las que solo vuela el polvo, el ruido y la arena. Pero el suelo que va a codiciarse a partir de ahora será el rústico. Lo acabamos de ver en Iowa, donde el poder reside en los campesinos que cultivan biocombustibles. Y también se empieza a ver en los campos de España, donde ya hay huertos solares que parecen rascacielos tumbados. Convendría al menos que, así como se disimulan los edificios con jardines, rodeáramos estas instalaciones fotovoltaicas con especies botánicas silvestres para no verlos cuando pasamos y se nos parte el alma al darnos cuenta de que también aquí, se va a enterrar al suelo en vida. Porque el suelo está vivo y es cada vez más escaso y más pobre en raíces. Dicen que algún día perderemos el dedo meñique del pie, o el olfato de no usarlo; pero lo que no podemos perder es la mirada, la capacidad de observar el movimiento de las hojas que detienen los rayos justo antes de tocar la tierra sobre la que estamos tumbados, mirando hacia arriba, la espalda contra el suelo que es nuestro barro. www monicafernandez- aceytuno. com S S El centro de Manhattan, escenario del afortunado vuelo de Alcides Moreno das las costillas, dañarte de consideración la cabeza, la médula, los riñones y el abdomen. En fin, volver locos a los médicos que te han operado nueve veces y te han realizado la transfusión de once litros de sangre y nueve de plasma. Y, sobre todo, lo que lograste fue salir vivo. No sé si te incluirán en el Guinness de los récords, porque he leído en algún sitio que hay quien ha sobrevivido a una caída desde un avión, aunque tal vez sea una leyenda urbana. La tercera parte de este milagro de REUTERS Navidad es que los médicos, que todavía andan boquiabiertos, pronostican la más que probable recuperación del buen Alcides. Tras someterse a alguna nueva intervención, saldrá andando por su pie del hospital. Si ustedes creen en los milagros, sin duda este puede ser uno ha declarado el doctor Philip Barie, jefe de la unidad de Cuidados Intensivos. Una caída de tres pisos suele ser mortal. Del décimo en adelante, nunca vemos a la víctima. Van derechos a la morgue Ver para creer.