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96 DEPORTES Entrevista LUNES 7 s 1 s 2008 ABC Era el hundimiento del Titanic: vomitaba, temblaba, pero llegué David Meca s Nadador El triple cruce del Estrecho ha sido una aventura única. Vómitos. Olas de cinco metros. Golpes de las barcas en su espalda. Operarios achicando agua. Para Meca es injusto que se dude de su gesta POR TOMÁS GONZÁLEZ- MARTÍN David Meca no había sufrido tantos avatares en su vida. Y ha realizado travesías en medio mundo. La organización quiso suspender la prueba a mitad del tercer cruce y le obligó a montarse en una barca, pues peligraba la integridad física de los médicos y del servicio de la Cruz Roja, dado que las embarcaciones estaban anegadas de agua. David estuvo diez minutos discutiendo en una de las naves. Probablemente, la nave avanzara durante ese tiempo y no se admitirá el récord del triple cruce, sino el de dos veces y media Pero no se puede despreciar su proeza. Para el nadador es muy injusto que algunos digan que su travesía se encuentra bajo sospecha porque le trasladaran durante algún kilómetro mientras negociaba su continuidad. Volvió al agua. Sabía que en Ceuta me esperaban cinco mil personas y no podía dejarles con el agua salada de la decepción. No sólo cubrió el tercer cruce del Estrecho, sino el extra de doce kilómetros hasta Ceuta bé a las 10,05 de la noche. Estoy dolorido, pero contento por el recibimiento que disfruté en Ceuta. Había cinco mil personas. No se imagina lo que sucedió allí, con fuegos artificiales y el castillo y el foso iluminados para celebrar mi llegada. Era el colofón de un día durísimo. Nunca había visto llorar a mis médicos y a los acompañantes de la Cruz Roja. Lo pasé muy mal y ellos, también, especialmente cuando se fue la luz. Vomitaba. Temblaba, sufría hipotermia. Había olas de cinco metros y no se veía. El agua entraba en las embarcaciones y era muy difícil controlarlas. Me golpearon en muchas ocasiones, una de ellas de forma muy fuerte en la espalda. ¿Las barcas se alejaron de usted para no dañarle? -Un poco, pero tampoco podían separarse mucho, porque la barca de la izquierda tenía el foco de luz y la de la derecha, en la que iban mis médicos, me surtía de una bebida isotónica cada quince minutos y de un plátano cada hora. Cuando nado respiro por la derecha... El problema es que, con el duro oleaje, tenían que dedicarse a achicar agua para no hundirse. Mis médicos y la Cruz Roja decían que era como el hundimiento del Titanic. Por eso, la organización decidió anular la prueba. Discutimos y decidí seguir. David Meca, momentos antes de iniciar el triple cruce del Estrecho -Eso duele mucho. Es desagradable escuchar estas cosas. Hablé con ellos durante unos diez minutos y probablemente la embarcación avanzara, porque había que salir de la corriente central del Estrecho, pero quizá me dejaron más lejos de Ceuta. No lo sé. Sí le digo que lo peor es pararte durante diez minutos, porque hay que tener muchos co... espermatozoides -para poner otra vez en marcha los músculos. Es injusto. Quizá no se reconocerá oficialmente que hice el triple cruce porque subí en la barca para negociar, pero se admitirá que realicé dos cruces y parte del tercero. Dos y medio. REUTERS -No puedo olvidar todas las experiencias que hemos vivido durante más de doce horas. Comencé a las 9,35 de la mañana y aca- -Han pasado quince horas desde que alcanzó el puerto de Ceuta. ¿Qué siente? -Algunos critican que estuvo montado en una barca mientras negociaba su continuidad y que así avanzó algún kilómetro. -Yo entendía a los organizadores. Había chillidos, porque ya peligraba no sólo mi integridad física, sino la de mis acompañantes y la de los equipos de la Cruz Roja. Pero deseaba seguir y hablé para convencerles. Hubo gritos, nervios. Y regresé al agua. Quería hacer el triple cruce y no podía dejar a Ceuta sin verme llegar. -Explíqueme esa situación, porque la carrera estuvo detenida. Duele que pongan en duda lo que hice; había olas de cinco metros, peligraban muchas vidas y la organización detuvo la prueba, pero decidí seguir; al menos se reconocerá que hice dos cruces y medio Me pararon diez minutos y eso es lo peor; hay que tener espermatozoides para volver a meterse en el agua y empezar otra vez a nadar -Al llegar, fue hospitalizado. trecho es más corta, cuarenta y ocho kilómetros, y yo nadé unos sesenta. En el tercer cruce recibía inyecciones que atravesaban mi traje de neopreno para cortar los vómitos. También sufría hipoglucemia. Mis acompañantes me animaban y me decían que nadara hacia la montaña- -en territorio africano- ¡pero yo no veía ninguna montaña, no veía nada! -Además, remató la faena con el extra de unos doce kilómetros hasta Ceuta. -En efecto. La travesía del Es- -Tenía falta de glucosa, además de hipoglucemia. Y tosía mucho, por lo que me hicieron radiografías de pecho. Me acosté a las doce, pero antes me pidieron si quería comer algo especial. Como necesitaba azúcar, solicité un trozo de Roscón de Reyes con chocolate. Fue mi regalo de Reyes. El otro fue el público de Ceuta. UNA CARRERA DE PROEZAS QUE COMENZÓ EN 1999 La fuga de Alcatraz En 1999 llevó a cabo su prueba más diabólica. Nadó, con grilletes en las piernas, como un preso que se fugara, los seis kilómetros que separan la prisión de Alcatraz de San Francisco Cruce del Estrecho El 16 de diciembre de aquel mismo año estableció la plusmarca de la travesía del Estrecho de Gibraltar, 14 kilómetros, con un crono de dos horas y 27 minutos Tenerife- Gran Canaria En mayo de 2002 marcó un nuevo hito al cubrir los cien kilómetros de distancia entre Tenerife y Gran Canaria. Un año antes había nadado desde Tenerife a La Gomera. Jávea- Ibiza Cubrió los 110 kilómetros en enero de 2006. Se resarció así de la decepción sufrida al no poder cruzar el diámetro del Lago Ness, 36 kilómetros, por culpa de una hipotermia. El Guadalquivir En abril del año pasado nadó contra corriente los últimos 90 kilómetros del río, desde la desembocadura en el Atlántico hasta la capital sevillana. Ayer, la fiesta se vivió en Ceuta.