Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
78 CULTURAyESPECTÁCULOS LUNES 7 s 1 s 2008 ABC Enrique Badosa, o la riqueza de la cultura catalana bilingüe, en dos antologías SERGI DORIA BARCELONA. Enrique Badosa es uno de los autores más permanentes de la poesía catalana y peninsular. Enrique Badosa, que el pasado mes de marzo cumplía ochenta años, no estuvo entre la representación catalana en Fráncfort. Badosa pertenece a los escritores catalanes que se expresan en castellano, grupo problemático que los filólogos Carod y Bargalló no consiguen identificar con la cultura catalana. En Fráncfort se perdieron la veintena larga de obras que el ensayista, traductor, poeta y columnista de ABC ha pergeñado en el último siglo y que han sido antologadas con el poeta Joan Margarit como prologuista y la Diputación de Granada como editora. La antología, explica Margarit, necesaria por la magnitud y dispersión de la obra de Badosa, se desarrolló en dos niveles. Margarit realizó una primera selección, dictada por la lectura placentera y el criterio poético; Badosa la completó con las piezas que consideraba imprescindibles. Esta colaboración entre prologuista y autor ha permitido conjugar la gama de de voces que tamiza la policromía lírica de Badosa. Ahí vamos a encontrar el sarcasmo, la intimidad, la ironía clásica de los epigramas, la pasión viajera, el paso del tiempo, la experiencia de la soledad, la asunción de la senectud y la serenidad ante la muerte y el diálogo con la cultura humanística. Poesía civilizada, al cabo. Margarit pone imágenes a los versos de Badosa: Rodeados de silencio, como el rumor de los pasos de un huésped en el pasillo del hotel: si abrimos nuestra puerta, sólo alcanzamos a ver la sombra de alguien que ya ha doblado la esquina del corredor... Autor de poemarios ya clásicos como Marco Aurelio, 14 y el reciente Ya cada día es más de noche el poeta barcelonés ha mantenido sus experiencias vitales entre los bastidores de la poética. Badosa no estuvo en las listas de la cultura catalana en Fráncfort, pero podría haber estado su edición bilingüe de La lírica medieval catalana Publicado hace cuarenta años y reeditado por La Vela de Granada, es la mejor forma de acercarse a Ramón Llull, Ausiàs Marc Jordi de Sant Jordi o Roís de Corella, guiados por la sapiencia del Badosa antólogo y traductor. Casavella gana el Nadal con una novela sobre los jesuitas La memoria histórica se alía con la literatura en la primera cita del año JUAN PEDRO YÁNIZ BARCELONA. El escritor barcelonés Francisco Casavella ganó anoche el Premio Nadal con una novela titulada Lo que sé de los vampiros en la que, a través del testimonio de Martín de Vilaella, narra las vicisitudes de un grupo de jesuitas expulsados de España, el 2 de abril de 1767, que en nuestros manuales escolares se explicaba como un negro borrón en el reinado de Carlos III Ha habido otras expulsiones de los miembros de la Compañía, como la ocurrida en la II República. El protagonista es un novicio jesuita que opta por seguir a sus mayores en Religión por un largo periplo del exilio o destierro: Roma (los embarcaron en Cartagena hacia Civitavecchia) los Estados alemanes, Dinamarca y París- -en plena eclosión revolucionaria de 1789 a 1801- Martín es dibujante, caricaturista, narrador y gusta o pretende entretener a la aristocracia ilustrada, foránea, en su tenaz lucha contra el aburrimiento. Para entender el presente literario, el relato se remonta al pasado y trata de responder a cuestiones actuales como ¿hasta qué punto somos libres? La relación entre el destino y la historia- -tanto individual como colectiva- En el fondo, estamos ante la novela que más que histórica- -acontece en el pasado, pero retrata nuestra época- -resulta un relato tragicómico sobre nuestras sempiternas ansias de aventura. Así, los personajes se ven, muy a su pesar, arrastrados por el remolino de Eduardo Jordá novela el cara y cruz de Burundi en Pregúntale a la noche J. G. C. MADRID. Eduardo Jordá viajó a los 25 años a Burundi acompañando a su padre. No era el típico turista, sino un joven que viajaba junto al médico que, cada año, empleaba sus vacaciones prestando ayuda a los necesitados habitantes del país africano. De aquella experiencia ha surgido Pregúntale a la noche novela que ganó el reciente premio Málaga y que ha publicado la Fundación José Manuel Lara, cuyo título proviene de un proverbio de Burundi: Si quieres saber lo que ocurre durante la noche, pregúntale a la noche El escritor mallorquín, afincado en Sevilla, ha sentido la irradiación de aquel viaje a lo largo de los años y confiesa que de algún modo sabía que iba a escribir esa historia un buen día. Pregúntale a la noche es un retrato fidedigno del país que conoció, entre la alegría inexplicable que Jordá halló a su llegada al hospital: Niños afectados de poliomelitis bailaban como podían, como peonzas, para celebrar la llegada del médico y el horror de las matanzas. Sabe que, de haber ido como turista, nada habría sido igual. Yo iba con gente que me contagiaba su visión, africana, aunque yo fuese blanco Y de este modo narra el protagonista de la novela. Algunos de los personajes conservan el cuajo humano de gentes que Jordá conoció en Burundi, gentes que ofrecían su ayuda en aquel país mucho antes de que existiese la palabra cooperante. Pero la trama es la de una novela de emociones que he concebido como un western Los personajes son verdaderamente poliédricos, y los protagonistas, como en las películas del Oeste, están atrapados por algo que ocurrió en el pasado y que va a determinar su destino, porque aflora en el momento menos pensado, el peor de los momentos. Eso está en la novela señala el autor. Fruto de su viaje, y también de la relación de su padre con el país- -de donde traía cada año a algunos colaboradores- -desde los doce años he visto pasar por mi casa a médicos, políticos y monjas de Burundi Coincidían, según su relato, en negarse a hablar de su país de origen, y no tuve una explicación hasta que fui descubriendo el horror de las matanzas y los enfrentamientos entre hutus y tutsis que años después saltarían al horror mundial tanto en Burundi como en Ruanda. Francisco Casavella, en una imagen de archivo los acontecimientos y una especie de entomología de tipos muy diversos. Las eternas cuestiones que se plantean los individuos, generación tras generación, sobre el sentido de la vida y el pago de los trabajos y esfuerzos realizados, de los sufrimientos padecidos, del tiempo pasado, flotan a lo largo de toda la novela. Francisco Casavella (Barcelona, 1963) compareció en el ruedo literario con El triunfo que ganó el Premio Tigre ABC Experiencia poética Juan en 1990. Le seguirían Quédate y Un enano español se suicida en Las Vegas llevada al cine por Antonio Chavarrías en 2002, con el nombre de Volverás Hace cinco años publicó El día del watusi una historia sobre la transición española, que le valió la popularidad- -fue traducido al francés, el inglés, el italiano, el alemán y el holandés- Más información sobre el premio: http: www. edestino. es La sevillana Eva Díaz, finalista con El club de la memoria J. P. Y. BARCELONA. Eva Díaz Pérez, periodista hispalense, fue la finalista del Premio Nadal con El club de la memoria que de entrada ya nos sugiere que seguimos en simbiosis de novela y memoria histórica. El relato parte del trabajo de una investigadora que trabaja en la Filmoteca Nacional sobre la vida de un personaje que fue famoso en su día. Entre las latas que guardan las cintas de filmaciones y los viejos legajos y carpetas de documentación, van apareciendo relatos y diarios de un grupo de individualistas que en época de la República formaron parte de las Misiones Pedagógicas, un experimento similar a La Barraca lorquiana y su esfuerzo cultural. Poco a poco el personaje va penetrando en la vida e ilusiones de unos seres que se sintieron imbuídos de una especie de misión cultural. Cierto es que las ilusiones de los mismos se vieron rotas en la disyuntiva de la Guerra Civil. Muchos, tras los tres años de sangre y fuego, fueron a parar al exilio. Escribieron diarios y crónicas, cuyos textos sirven para elaborar la novela. Una profunda reflexión de la utilidad de la cultura para saber hasta dónde se puede aguantar el horror y el sufrimiento. En el texto se conjugan la nostalgia, el dolor, la traición y la violencia; pero también el idealismo, la camaradería y el optimismo.