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50 MADRID LUNES 7 s 1 s 2008 ABC Este caserón ha sido, además, sede del Consejo Supremo de la Inquisición, Ministerio de Fomento y hotel No será hasta dentro de tres años cuando la Cámara pueda ocupar el inmueble, de tres plantas de altura Fachada del convento de la Congregación de María Reparadora, en la calle de Torija FRANCISCO SECO El Senado ampliará sus instalaciones tras comprar el convento de las Reparadoras La Cámara Alta utilizará las nuevas dependencias para construir salas de representación de las 17 autonomías s La operación se ha cerrado en 36 millones MIGUEL OLIVER MADRID. Hace tres siglos daba miedo pasar por este edificio. Una leyenda en su entrada lo decía todo: Exurge Domine et judica causam tuam (Levántate Dios, y juzga tu causa) El actual número 12 de la calle Torija de la capital era la sede, entonces, del Consejo Supremo de la Inquisición. Desde su abolición, varios han sido los usos de este típico caserón de trazas clásicas. Primero fue Ministerio de Fomento- -hasta su traslado al antiguo convento de la Trinidad en la calle de Atocha, en 1849- después se convirtió en un hotel y, posteriormente, en imprenta, hasta que en 1895 se transformó en el convento de las Reparadoras. Tras más de un siglo como sede de esta congregación religiosa, este palacete que combina los lienzos de ladrillo con la piedra de cantería se convertirá en la futura ampliación del Senado. El convento representaba un viejo sueño para los empleados de la Cámara Alta. Cuentan quienes trabajan en ella desde hace años, que ya en la época de Esperanza Aguirre como presidenta, ésta intentó hacerse con su propiedad. No lo consiguió. Ahora, después de varios encuentros y desencuentros entre las partes, el Senado ha conseguido cerrar la operación por 36 millones de euros. La Congregación de María Reparadora, según Ep, deberá abandonar estas instalaciones antes del próximo verano. El nuevo destino ya ha sido elegido. Según apuntó ayer a ABC su Hermana Superiora, la nueva sede de las religiosas se encuentra en el barrio de Peñagrande, en el distrito de Fuencarral- El Pardo. Son dos chalés adosados que vamos a unir para que en uno podamos construir la capilla y en el otro la residencia Lo más destacable del actual convento fue la construcción, en 1898, de su iglesia, levantada sobre una planta de cruz latina y decorada con elementos neorrománicos. Una auténtica obra de arte para los amantes de la arquitectura sacra. Fuentes de la Cámara Alta no sabían ayer cuál iba a ser el destino final de este templo. No será hasta dentro de tres años, como muy pronto, cuando el Senado pueda ocupar estas instalaciones. Al igual que en el Congreso de los Diputados, se prevé que un túnel subterráneo pueda unir el edificio original, situado en la plaza de la Marina Española, con el actual convento, ambos separados apenas por veinte metros. No se descarta, tampoco, que la unión entre los edificios se pueda realizar a través de un pasillo elevado en superficie. La Cámara Alta piensa aprovechar las nuevas dependencias para construir despachos y nuevos servicios. Además, se aprovechará la ampliación para abrir salas a disposición de las comunidades autónomas, con la intención de responder al carácter territorial que en teoría debe tener esta institución. Ahora, cuando la Cámara acoge las Conferencias de Presidentes o recibe a representantes autonómicos por cualquier otro motivo, debe desalojar algún despacho para ponerlo a su disposición. El convento de las Reparadoras tiene su entrada principal en la calle Torija. Allí se levantó en 1735 un edificio del arquitecto Ventura Rodríguez destinado a ser la sede del Consejo de la Suprema Inquisición, en una etapa de inactividad cada vez mayor de esta institución, que no fue sin embargo abolida hasta bien avanzado el siglo XIX. Es un caserón de tres pisos de altura. El Consejo de la Suprema era el máximo órgano de la Inquisición y estaba presidido por el Inquisidor General. Sus funciones eran revisar las vistas y causas, ordenar inspecciones, dar instrucciones a los tribunales y actuar como uno de ellos para juzgar a los miembros del Santo Oficio. Tras la abolición de la institución, el edificio pasó a ser sede del Ministerio de Fomento, luego fue transformado en hotel y después, en imprenta, hasta que en 1895 se convirtió en el convento de las Reparadoras. La compra de este edificio corre a cargo de Patrimonio del Estado, dependiente del Ministerio de Economía y Hacienda, ya que el Senado no cuenta con una partida para este tipo de operaciones. La Cámara Alta había intentado comprar antes el Instituto de Estudios Constitucionales, ya que es la única esquina de la manzana que todavía no está bajo su propiedad. La negativa del Instituto le llevó a pujar por el convento. Obra de Ventura Rodríguez Un túnel subterráneo La falta de vocaciones nos ha llevado a cambiar de sede El convento de las Reparadoras ha estado acostumbrado, desde siempre, a funcionar a pleno rendimiento. En su más de un siglo de existencia, las instalaciones de esta congregación, en el centro de Madrid, servían de comedor para trabajadores, de casa de ejercicios, de residencia de universitarias... En sus años de bonanza, más de setenta personas- -entre monjas y residentes- -vivían en ella. Ahora sólo son diez. La falta de vocaciones nos ha llevado a cambiar de sede apunta la Hermana Superiora a ABC. Además- -dice- este edificio es inmenso, con muchísimos recovecos e instalaciones que se nos hace muy complicado mantener. Tenemos un patio del que parten siete puertas, y cada una de ellas te lleva a una zona diferente. Una casa como esta es para tenerla a pleno funcionamiento a nivel apostólico, y ahora ya no podemos En el barrio de Peñagrande les espera una residencia más pequeña, pero que se adaptará perfectamente a las necesidades de la congregación. La nueva sede se estructura en dos chalés adosados, con un aparcamiento subterráneo. La compra se realizó a un promotor privado que vendía los dos unifamiliares de forma separada.