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54 MADRID La Cabalgata más grande de España DOMINGO 6 s 1 s 2008 ABC UNA Y MEDIA Jesús Higueras Que vengan todos los días Los padres se muestran tan ilusionados como sus obedientes (por un día) hijos, ante el espectáculo de luz, sonido, caramelos... JOSÉ M. CAMARERO MADRID. Pocas veces, los más pequeños se han sentido tan protagonistas como en la Cabalgata de Reyes. ¡Tirad más caramelos! les exigían a quienes se encontraban en las carrozas; cantad un poco gritaban a los muñecos de Los Lunnis; Que baje ahora llegaban a espetar, mirando hacia el helicóptero de la Policía. Por un día, los reyes de la calle eran ellos. Y sus padres, encantados. Porque pocas veces han visto a sus hijos tan obedientes y contentos en tardes como la de este 5 de enero. Saben que si se portan mal hoy, no tienen regalos indicaba Pedro a su hijo. Y es que, la ilusión era máxima, y en los ojos de los niños- -abiertos y pendientes del mínimo detalle, como nunca- -se vislumbraba una mezcla de nerviosismo y alegría. Dos horas antes de que comenzara la llegada de Sus Majestades de Oriente, miles de familias se congregaban a ambos lados del paseo de la Castellana. La zona de Recoletos y Cibeles todavía se encontraba vacía, porque lo interesante estaba cerca de Nuevos Ministerios. Aunque quienes por allí se encontraban exigían algún tipo de espectáculo para calmar la fría espera Los pequeños no podían esperar. Quiero ir al servicio, papá le indicaba Javier a Mario. Los nervios no pueden con él, le pasa todos los años intentaba explicar el padre mientras hacía ver a su hijo que no podían perder su sitio. Porque encontrar un buen lugar desde el que se pudiera ver la llegada de los Reyes era prácticamente imposible. Los más veteranos en asistencia a la Cabalgata ya venían provistos de sus propias escaleras. Con subirte a la primera balda, lo ves todo, porque si no, con tanta gente, al final nunca veíamos nada explicaba Isabel. No era la única. Otros muchos madrileños también habían traído en los maleteros de sus vehículos pequeñas escaleras para que sus hijos no perdieran la ilusión. Es que si no, algunas veces, nos hemos ido de aquí sin ver a los Reyes, y los LA EPIFANÍA Y LOS NIÑOS LA FIESTA DE n España la fiesta de la Epifanía siempre aparece vinculada a los niños, pues tal vez sea uno de los días del año en el que más disfrutan, ya que reciben regalos sin más mérito que ser niños, porque son amados. De algún modo todos hoy deberíamos aprender de los niños que piden cosas porque se saben amados, ya que éste es el significado último de la fiesta de hoy: Dios se manifiesta a los gentiles, es decir, a los no judíos, para comunicarles ese inmenso amor que profesa por todos los hombres con independencia de la raza, cultura o religión. Los judíos se sabían el pueblo elegido y esto al final les llevó a despreciar a otras naciones y religiones, cuando precisamente debieron hacer lo contrario: con gratitud llevar el mensaje del Dios personal a todos los hombres. También a los católicos podría ocurrirnos lo mismo, es decir, despreciar a los no creyentes y renunciar a llevarles el gran don de la fe. Durante muchos siglos la Iglesia, movida por el amor a los hombres ha realizado su misión en los cinco continentes, anunciando con amor la llegada del DiosAmor a la tierra, pero ¿seguimos los cristianos de hoy el mandato misionero y anunciamos a Cristo? Tal vez uno de los más graves problemas de nuestro tiempo es que vivimos una fe cómoda, burguesa, que nos hace quedarnos en nuestra indolencia y decir: Ya lo harán otros por mí Esto es importante, pues cuando se trata de temas humanitarios o de ayuda económica a los más pobres no nos duelen prendas, pero si nos piden que anunciemos a Cristo nos da vergüenza y tememos ser políticamente incorrectos y caer mal. ¿Qué pensaríamos del niño que recibe muchos regalos y ve a su lado otros niños que no tienen la misma suerte? Si no comparte sus regalos sin duda sería un gran egoísta. Tal vez a nosotros nos pase lo mismo con la fe, o lo que sería más grave, no consideramos a Cristo como el regalo más grande que inmerecidamente hemos recibido. Es para pensárselo. E Muchos nervios Los Reyes Magos se despidieron de los niños en la plaza de Cibeles DE SAN BERNARDO Muchos ciudadanos acudían con escaleras de metal para poder ver mejor las carrozas de la cabalgata Cada vez más iberoamericanos viven la fiesta con intensidad, y ya la prefieren a la de Papá Noel Los caramelos lanzados desde las carrozas hirieron a algunos padres, que fueron atendidos por el Samur Estrategias para ver mejor niños han llegado a llorar: daba muchísima pena indicaban otros. Al final, tras la espera y los preparativos, merecía la pena. La llegada de los Reyes provocó una explosión de gritos y algún que otro llanto de emoción. ¿Me vas a traer el coche de Playmobil? preguntaba Iker al paso de Baltasar. No le pudo oír, pero la sonrisa perenne de Su Majestad era una especie de confirmación a la pregunta del pequeño. Precisamente Baltasar era, como todos los años, el Rey Ma- go que más miradas atraía, por parte de pequeños y mayores. Un simple gesto, una mínima expresión de confianza, provocaba escenas de locura. Está claro que todos los años pasa lo mismo indicaban Fernando y su mujer, dos septuagenarios que acudieron al paseo de Recoletos con sus nietos. En cuanto Baltasar les mira, se quedan sin palabras indicaban. Eso sí, Melchor y Gaspar tampoco se libraban de miradas cómplices. Me gusta más el de barba amarilla, porque el último me da un poco de miedo afirmaba la pequeña Ángela. Al paso de las 35 carrozas que componían la comitiva de los Reyes Magos, los caramelos sirvieron como nexo de unión entre público, pajes, e incluso trabajadores de la organización. Desde las carrozas, se lanzaban miles de pequeños dulces, aunque muchos se quedaban en el asfalto. Pásamelos, por favor pedían los más pequeños a los agentes de la Policía Municipal que se encontraban Lluvia de caramelos