Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC DOMINGO 6 s 1 s 2008 La incógnita paquistaní INTERNACIONAL 33 Scotland Yard investiga ya en Pakistán la trama del asesinato de Bhutto La Inteligencia de EE. UU. cree que murió de un disparo y niega la implicación de Musharraf MIKEL AYESTARÁN ENVIADO ESPECIAL ISLAMABAD. Los cinco especialistas enviados por Scotland Yard trabajan codo con codo con los servicios de Inteligencia paquistaníes intentando esclarecer las causas que rodearon el asesinato de Benazir Bhuto el pasado 27 de diciembre. Su viaje se ha convertido en parte del circo mediático establecido en el país desde la muerte de Bhutto y una nube de periodistas acompaña al grupo de detectives cada vez que salen a hacer su trabajo. En su primera jornada, se entrevistaron con los médicos que atendieron a Bhutto y visitaron el lugar del crimen, en el jardín Liaquat de Rawalpindi. Una zona que después de diez días ha recuperado la normalidad y en la que no quedan huellas del asesinato. Dos son los frentes abiertos respecto al ataque, el cómo fue llevado a cabo y las causas de la muerte. El Gobierno, defensor de la teoría de que la muerte se produjo a consecuencia de un golpe en la cabeza, dispone de una foto del asesino obtenida a partir de las imágenes captadas por testigos presenciales y ofrece una recompensa de diez millones de rupias (108.000 euros) a quien aporte pruebas sobre el terrorista suicida. Lejos de Islamabad y del lugar de la investigación, en Estados Unidos, los servicios secretos y los diplomáticos de este país están cada vez más convencidos de que la líder opositora Benazir Bhutto murió de un disparo a la cabeza. Según una información publicada ayer en The Wall Street Journal desde Estados Unidos descartan además cualquier implicación del gobierno en el atentado, que atribuyen a un dirigente yihadista. La llegada de Scotland Yard, sin embargo, no ha servido para calmar los ánimos del Partido Popular de Pakistán (PPP) que pide que el caso sea llevado por Naciones Unidas. En declaraciones a The Washington Post el viudo de Bhutto y nuevo presidente interino del PPP, Asif Zardari, realizó un llamamiento a la ONU para que inicie una investigación completa de las circunstancias, hechos y encubrimiento del asesinato, siguiendo el modelo del ex primer ministro libanés Rafic Hariri quien murió en un atentado en Beirut el Francisco de Ándres CUIDADO CON LOS DEMÓCRATAS escubrir quién mató a Benazir Bhutto y derribar a Pervez Musharraf son los dos puntos del debate que muchos pretenden imponer hoy en Pakistán, la única potencia nuclear musulmana. No cabe duda de que el presidente Musharraf es un líder autoritario, aupado por un golpe militar. Y también de que hubo por lo menos negligencia por parte del Gobierno en la protección oficial de Benazir Bhutto, objeto de muchas amenazas desde su retorno al país. Pero la percepción de que Pakistán se ha convertido quizá en el lugar más peligroso del mundo como acaba de calificarlo el semanario The Economist hunde sus raíces en otras realidades. Pakistán no deja de avanzar por la senda islamista desde hace treinta años, que incluyen los sucesivos gobiernos de Bhutto y de Sharif, hoy al parecer únicos referentes democráticos. La deriva paquistaní empezó con la revolución iraní, siguió con Afganistán- -en Pakistán nació el movimiento talibán- se alimentó con la reanudación del conflicto de Cachemira y fue aceitada con los petrodólares saudíes, que a cambio inundaron las escuelas islámicas del país con propaganda radical wahabí. Ni la señora Bhutto, ni Nawaz Sharif, el superviviente y hoy principal alternativa a Musharraf a la espera de que el alevín de los Bhutto se ponga los pantalones largos, son ajenos a ese proceso de radicalización islamista. Sharif dirigió dos veces Pakistán, y las dos fue derrocado en un clima de ingobernabilidad y corrupción. Benazir Bhutto experimentó un proceso similar, al que no fue ajeno su marido, que hoy se arroga el derecho a dirigir el partido de su mujer hasta que el hijo mayor cumpla los 25 años. Todo un ejemplo de sensibilidad democrática. Pakistán, guste o no, es una nación clave para la estabilidad mundial, en particular desde que Al Qaida persigue controlar su gobierno. Hacer el juego a dirigentes políticos que en el pasado demostraron una notable debilidad política y ética es, por eso, un disparate. Musharraf podrá ser un aprendiz de sátrapa, pero hoy por hoy es la única alternativa razonable para conjurar el peligro. D Un oficial de la Policía da explicaciones al equipo de Scotland Yard en el lugar del magnicidio 14 de febrero de 2005. El obstáculo básico para esta nueva vía de investigación es que es el propio Ejecutivo nacional el que debe solicitar la presencia de la ONU, y por ahora Musharraf se niega frontalmente y piensa que con Scotland Yard es más que suficiente. Además del asesinato, Zardari también se refirió a las próximas elecciones de febrero y reclamó la formación de un nuevo gobierno interino. Se puede salvar la democracia en Pakistán, y hacer frente al extremismo, sólo si las elecciones son libres, justas y fidedignas. Con este fin hay que garantizar al pueblo de Pakistán unos comicios que se celebren bajo un nuevo gobierno interino neutral, sin ningún allegado del partido de Musharraf Pese a lo delicado del momento, hay que recordar que Pakistán vive un momento único en su historia política. El ge- AP Investigación de la ONU Nuevo gobierno interino El viudo de Bhutto y nuevo líder del PPP pide otro gobierno interino antes de los comicios de febrero neral golpista, hoy convertido en presidente electo y civil, Pervez Musharraf, ha sido el primer dirigente de la historia del país que ha permitido que las cámaras legislativas (las cuatro provinciales, Senado y Parlamento) cumplan el período legal de cinco años establecido por la Constitución. Tras su elección oficial como presidente, las cámaras se disolvieron el pasado mes de noviembre y fue nombrado un nuevo gobierno interino que es el que rige ahora los destinos del país y tiene la responsabilidad de preparar las próximas elecciones legislativas en colaboración con la Junta Electoral.