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26 ESPAÑA La inmigración en España DOMINGO 6 s 1 s 2008 ABC Viaje a Rumanía en 55 horas Miles de emigrantes rumanos han cruzado en estas fechas Europa en autobús con el propósito de reencontrarse con sus familiares, en algunos casos tras años de ausencia s Cuidado, hay gente que sólo hace el viaje para robar advierten los conductores POR ESTEBAN VILLAREJO FOTOS: EDUARDO MANZANA VA L E NC I A- TA RG OV IS T E (RUMANÍA) La advertencia de la vendedora de los billetes es instantánea, al tiempo que muestra su incredulidad: ¿Dos españoles que viajan en autobús a Rumanía? ¡Son más de 50 horas desde Valencia! España, Francia, Italia, Eslovenia, Hungría y, por fin, Rumanía... Paradas cada tres o cuatro horas. Dos noches en el camino, sin duchas, sin camas. ¿Estáis seguros de que no queréis ir en avión? Es un viaje para inmigrantes Miles de trabajadores rumanos y familiares emprendieron hace dos semanas, desde todos los rincones de España, este particular vuelve a casa por Navidad que, con tintas de odisea, llega a poner a prueba la resistencia física y mental del viajero. Desde el paisaje de naranjos valencianos a las agrestes estampas nevadas transilvanas: más de 3.000 kilómetros de andanzas, doce altos en el camino, rostros cansados y el deseo del reencuentro- -para algunos es la primera vez que vuelven tras años en España- Sarbatori vesele (Feliz Navidad) An nou fericit (Feliz Año Nuevo) De nuevo Rumanía... pero antes restan horas, demasiadas, en un autobús que no es precisamente de última generación. por el país y puedes llevar hasta 35 kilos más los que pagues adicionales relata Ion, un joven de 21 años que desde 2004 trabaja en la localidad valenciana de Requena en una fábrica de miel. He aquí las razones por las que los emigrantes rumanos siguen prefiriendo el autobús a pesar de que algunas compañías aéreas de bajo coste operan ya entre España y Rumanía. Para la vuelta, eso sí, algunos prefieren el avión. Hay otra razón: muchos de ellos tienen auténtico pánico a los aeropuertos tanto por sus controles como por el complicado funcionamiento del mismo. A Ion le acompaña su hermano Basilio. Regresan a casa tras cuatro años de ausencia. ¿Habrá cambiado Rumanía? No lo sé. Desconfío de la situación. De todos modos, yo estoy muy a gusto en España y no pienso volver todavía Lunes, 14: 00 horas. En la estación de autobuses de Valencia comienza el baile de paquetes prestos para su pesaje por la compañía Saiz Tour. El puesto en la fila se guarda celosamente. Llevamos muchos regalos para nuestras familias. Sobre todo ropa, electrodomésticos, que aquí son más baratos, juguetes, comida para la Navidad y botellas de alcohol dice Mario, quien ha llegado en otro autobús desde Madrid para sumarse a la expedición, que en Barcelona se redistribuirá según destino. Redactor y fotógrafo- -embarcados en el autobús como turistas de mochila- -reciben una última advertencia de otro pasajero: Cuidado, hay gente que sólo hace el viaje para robar. Cuidado con los gitanos. Vigila tu cartera y tu cámara El autobús arranca mientras un grupo de pasajeros apura, a morro, una botella de vino tinto. ¡Ah, vosotros sois los españoles! Targoviste, urbe hermanada con Castellón- -tras Madrid, ciudad española donde mayor número de rumanos reside- -espera en la lejanía. Dos destinos separados por la frontera psicológica de la inmigración. 15.00 horas, el autobús parte con destino a Barcelona. En la primera parte del trayecto, de cinco horas y media con parada incluida, el martilleo de los móviles- -últimos modelos 3 G, vídeos musicales eróticos incluidos en algunos casos- -y el rasgar de papel de aluminio a la hora del bocata son las notas predominantes de la sinfonía. La mayoría duerme. Los naranjos acompañan en la ventana. Una docena de autobuses espera en Barcelona a que los pasajeros cambien de vehículo de acuerdo a su destino. Sebes, Albaiulia, Buzau, Focsani, Galati, Braila, Targoviste y Ploiesti será el itinerario de los 59 pasajeros y los tres conductores rumanos que se relevarán en el viaje. Un vehículo de dos plantas sin cinturones de seguridad, donde pasajeros y bultos se agolpan por igual. Un vehículo donde algunos dormirán en el suelo. Un vehículo sin aseos (ocupados por más bultos) Un vehículo con matrícula antigua de Barcelona y letras KJ. La noche se cierra y las autopistas de peaje del territorio francés pasan una tras otra. Una película sobre la mafia rumana que tiene como protagonista a un agente de la CIA (Wesley Snipes) en Bucarest ameniza la primera velada. Una gasolinera en Villetelle (Languedoc- Rosellón) sirve de posta en Francia. ¿Tabaco? requiere uno de los pasajeros. El dependiente, sin mediar palabra, muestra un cartel con el precio: 6,90 euros. El inmigrante rumano abandona la idea de su compra al tiempo que trata de explicar en castellano que el tabaco en España es mucho más barato. Quince minutos, algún café y vuelta al autobús. Son las tres de la mañana. Amanece junto al Mediterráneo en Italia. Los primeros rayos de sol inciden sobre el azul. Cannes, Niza y Mónaco quedaron en la cuneta. En un lugar de la A- 10, en Conioli Sud, Claudio y Manuel, dos albañiles que residen en Alcalá de Henares, reflexionan sobre el trabajo tras una anterior experiencia en el país transalpino: En Música manele Italia el ritmo de trabajo es más duro que en España. Desde las ocho de la mañana hasta las seis de la tarde sin parar. En España uno vive mejor, también se trabaja, pero hay más momentos para la relajación... la siesta es lo mejor Los 850 kilómetros El viaje es duro. ¡Buah! No se lo recomiendo ni al peor de los enemigos. Pero ¿qué vamos hacer? Es más barato que el avión (tan sólo 100 euros) te deja más cerca del pueblo al seguir una ruta determinada No pienso volver todavía Cuaderno de bitácora Kilómetros. La distancia entre Valencia y Targoviste es de más de 3.000 kilómetros. Algunos pasajeros recorren hasta 4.000 kilómetros. Pasajeros. 59 y tres conductores. Precio. 100 euros. Doce paradas. Dos en España, una en Francia, tres en Italia, dos en Eslovenia y cuatro en Rumanía. Tiempo. Entre 40 y 75 horas. Hora de comer en el autobús