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ABC DOMINGO 6 s 1 s 2008 ESPAÑA 23 Sangría en la carretera sobre dos ruedas Pese al balance anual triunfalista que ha realizado el Ministerio del Interior, en 2007 perdieron la vida cien motoristas más que en el año anterior, lo que supone un aumento del 25 por ciento S. SANZ MADRID. Si el pasado miércoles el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, hacía un balance triunfalista según el PP y diversas asociaciones automovilísticas, de la lucha contra la siniestralidad vial a lo largo de 2007, el aumento de muertes en accidente de motocicleta continúa poniendo en entredicho semejante discurso. Es un agujero negro con cifras espeluznantes. Según los últimos datos disponibles facilitados por la Dirección General de Tráfico (DGT) desde enero hasta mediados de diciembre de 2007 perdieron la vida en carretera 422 motoristas, un centenar más que en el mismo periodo de 2006 (320) Este incremento de casi un 25 por ciento (24,17) también se dio en porcentajes similares entre los heridos graves y leves, que pasaron de 35 a 55, y de 16 a 22, respectivamente. En cifras globales- -contabilizando tanto carretera como suelo urbano- los datos de siniestralidad en motos se dispararon un 31 por ciento entre 2003 y 2006. En cuanto al número absoluto de víctimas- -incluidos los fallecidos pasadas 24 horas del siniestro- en 2006 se registraron 481 muertos en motocicleta y 308 en ciclomotor. Asimismo, dicho año hubo un total de 3.152 heridos graves en motocicleta y 3.185 en ciclomotor. Las motocicletas de una cilindrada igual o superior a 500 centímetros cúbicos fueron las que se vieron implicadas en un mayor número de accidentes, alcanzando el 75 por ciento de las víctimas mortales. El departamento que dirige Pere Navarro apenas se refirió a esta cuestión en la rueda de prensa del día 2 y se limitó a comentar que ahora, a diferencia de los últimos años, un 99 por ciento de los motociclistas usan el casco. No hubo ninguna alusión al verano negro para los motoristas que vivieron las carreteras españolas. En concreto, entre mayo y septiembre del pasado ejercicio murieron 247 motociclistas en las horas siguientes al accidente, 76 más que en los mismos meses del año anterior. El Ministerio del Interior reaccionó finalmente a principios de diciembre anunciando un paquete de 19 medidas concretas, cuya puesta en marcha está prevista para los próximes meses. Varias asociaciones automovilísticas han exigido al Ejecutivo socialista que combata la alta accidentalidad en este colectivo con medidas tales como la aplicación de pintura antideslizante para la señalización en carretera, la eliminación de los actuales guardarraíles o la supresión de los ya conocidos puntos negros En este sentido, el último informe de carreteras EuroRap sitúa el tramo con mayor número de siniestros mortales de moto entre los puntos kilométricos 211,9 y 243, de la autovía A- 7 a su paso por Málaga. LA SINIESTRALIDAD EN MOTOCICLETAS Evolución de las víctimas mortales 450 400 350 300 250 200 150 100 50 0 422 320 2006 2007 +24,17 +36,36 %35 55 +27,27 %16 22 Muertos Heridos graves Heridos leves Últimos datos actualizados a 17- 12- 07 Fallecidos en el momento del siniestro o en las 24 horas siguientes Los puntos negros Carretera A- 7 N- 332 N- 435 A- 6 N- 152 A- 44 N- 340 N- 435 N- 340 A- 7 Provincia Málaga Alicante Huelva Madrid Gerona Granada Granada Huelva Cádiz Málaga PK Inicial (Km) 211,9 152,4 129,4 3,5 119,7 119,0 296,3 104,3 83,1 183,8 PK Final (Km) 243,0 176,4 170,5 39,5 171,3 142,1 312,9 129,4 102,5 211,9 247 Acciones para emprender El peor verano de los últimos años Datos de mayo a septiembre del año 131 2003 148 2004 161 2005 169 2006 2007 PRELADOS Y POLÍTICOS No le busquemos, por tanto, tres pies al gato, ni demos más peso del que tienen a las elucubraciones de José Blanco, súbitamente sobrevenido como cristiano gieron, el propio domingo y durante los días subsiguientes, cuestiones graves, mucho más graves que la identidad del partido al que los españoles darán su preferencia el próximo mes de marzo. Y es bueno porque la cuestión se había sacado de quicio, en su acepción puramente política. Dejo para mejor ocasión lo importante, y me ciño en esta nota al análisis de lo que, siendo menudo, ha ocupado más a los observadores de la cosa nacional. La ofensiva laicista del Gobierno, atenuada por concesiones materiales a la Iglesia y por inhibiciones notorias según se aproximaba la cita con las urnas, se ha inspirado en dos móviles completamente distintos. El primero, era ideológico. El segundo, táctico. Se estimaba que una radicalización reactiva de los católicos arrastraría al PP a posiciones alejadas del centro, acortando sus posibilidades de crecimiento por el flanco izquierdo. La apuesta tenía sentido. No sólo muchos votantes populares son también practicantes. Ocurre, además, que la Iglesia es, con diferencia, la institución más organizada y más comprometida con una idea definida del mundo dentro de las fuerzas que se han movilizado contra determinadas decisiones del Ejecutivo. De aquí no se desprende, sin embargo, que Iglesia y derecha política sean lo mismo, ni se sigue tampoco que la primera y la dirección del PP persigan, necesariamente, fines idénticos. No lo hacen, y precisamente porque no lo hacen, convenía al PSOE confundirlos artificialmente. Conviene retroceder hasta la ley que ha homologado los matrimonios homosexuales. Quienquiera que se haya tomado la molestia de leer la Constitución, comprobará que lo honrado habría sido promover esa homologación reformando el artículo 32, el cual se refiere, de Álvaro Delgado- Gal a economía ha expulsado a la teología. Antes de que se hicieran públicos los datos de diciembre, malos para la inflación y malos para el paro, diarios y medios de comunicación en general dedicaron un espacio preferente a la manifestación del domingo en la Plaza de Colón y a sus repercusiones electorales. Ahora, como he dicho, mandan los números, de impacto menos problemático en la dirección del voto. Esto es malo, y es bueno. Es malo porque, aunque de manera torpe, desaliñada, conceptualmente pobre- -vale la apreciación para el Gobierno, y también para los prelados- emer- L modo diáfano, a contrayentes que sean, respectivamente, hombre y mujer. El recurso de inconstitucionalidad presentado por el PP es, por tanto, completamente entendible. Ahora bien, lo más probable es que Génova se hubiese abstenido de presentar el recurso a no ser por la presión de los grupos más confesionales y el temor a enajenarse a muchos católicos. Eso es lo que seguramente habría hecho, por la sencillísima razón de que el equipo de Génova, pese a lo que insiste en decir el Gobierno, no peca, exactamente, de fanatismo en el terreno de los principios. Lo suyo es maximizar el voto, dentro de un orden, y según corresponde a un partido normal y más bien rutinario en un democracia no demasiado ambiciosa. El PP se desmarcó, en fin, a regañadientes, y en contra del parecer de muchos de sus asesores y del lema que campea en su escudo de armas: centro radical El domingo pasado se mantuvo al margen. Acudieron dos o tres prohombres del partido, pero sólo a título personal. El PSOE volvió a tocar la tecla que le había funcionado bien años atrás, y afirmó que el urdidor invisible de la manifestación ha- bía sido el PP Esta aseveración no es creíble. No sólo porque alude a hecho invisibles, y en consecuencia indemostrables, sino porque existen explicaciones manifiestas y harto suficientes. En esencia, la jerarquía descendió a la calle en defensa de la lex aeterna presuntamente lesionada por los decretos del soberano, esto es, del autor de la ley de tejas abajo. Esto es perfectamente congruente con el Derecho Natural, cuya autoridad se supone que es superior a la del Derecho Positivo. Y es asimismo coherente con los vientos que soplan desde Roma, muy preocupada por la acción de los gobiernos en materia de familia. No le busquemos, por tanto, tres pies al gato, ni demos más peso del que tiene a las elucubraciones de José Blanco, súbitamente sobrevenido como cristiano al que atribulan los excesos eclesiales. Ir a los orígenes del rifirrafe del domingo, nos obligaría, por cierto, a leer de nuevo a Hobbes. Los argumentos del Gobierno han sido integralmente hobbesianos. El Gobierno, me temo, no lo sabe. Pero lo último tampoco es, qué se le va a hacer, especialmente sorprendente. ABC Fuente: Informe Eurorap 2007 ABC Fuente: DGT