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4 OPINIÓN DOMINGO 6 s 1 s 2008 ABC DIRECTOR: JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: JOSÉ MANUEL VARGAS DIRECTOR GENERAL: JOSÉ LUIS ROMERO UNA BARRERA AL YIHADISMO EN PAKISTÁN PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO LUCA DE TENA Director Adjunto: Eduardo San Martín Subdirectores: Santiago Castelo, Fernando R. Lafuente, Alberto Pérez, Alberto Aguirre de Cárcer Jefes de Área: Jaime González (Opinión) J. L. Jaraba (España) Miguel Salvatierra (Internacional) Ángel Laso (Economía) Juan Cierco (Cultura, Ciencia y Deportes) Mayte Alcaraz (Fin de Semana) Jesús Aycart (Arte) Adjuntos al director: Ramón Pérez- Maura, Enrique Ortego y Ángel Collado Redactores jefes: V. A. Pérez (Continuidad) A. Martínez (Política) M. Erice (Internacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura y Espectáculos) J. M. Mata (Deportes) F. Álvarez (Comunicación- TV) A. Sotillo (S 6 y D 7) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) y S. Guijarro Área Financiera: Jorge Ortega Área de Márketing: Javier Caballero Área Técnica: José Cañizares Área de Recursos Humanos: Raquel Herrera DON JUAN CARLOS, 70 AÑOS (y II) LA PLENITUD DE LA CORONA AN transcurrido más de treinta y dos años desde que Don Juan Carlos comenzó su reinado en unas circunstancias objetivamente difíciles y ante la incertidumbre de una sociedad que esperaba ansiosa los nuevos tiempos. El Rey se convirtió desde el primer día, como reconocen todos los historiadores rigurosos, en el genuino motor del cambio a través de un proceso de conversión de un régimen autoritario en una democracia constitucional sin ruptura de la legalidad formal. En muchas universidades del mundo la Transición española es objeto de estudio y análisis, en calidad de modelo y ejemplo. Don Juan Carlos reafirmó su compromiso con las libertades y el pluralismo en las horas dramáticas del 23- F y ha ejercido siempre con absoluta pulcritud su condición de árbitro y moderador del funcionamiento regular de las instituciones como establece el artículo 56 de la Constitución española. La clave reside en su actitud como impulsor del interés general de España por encima de las coyunturas y de las mayorías cambiantes. Símbolo de la unidad y la permanencia del Estado, como dispone el citado precepto, Su Majestad el Rey ha sabido actualizar con brillantez y eficacia las funciones que la Monarquía parlamentaria otorga a la más alta magistratura de la Nación. Saber estar exactamente en el sitio que le corresponde, sin dejarse arrastrar por las circunstancias del momento, es sin duda la mejor contribución del Monarca a la teoría y la práctica de los sistemas políticos contemporáneos. Don Juan Carlos cumplió ayer 70 años en la plenitud de su reinado, una gozosa madurez que permite a la gran mayoría de los ciudadanos seguir confiando en el éxito colectivo que supone la más larga etapa democrática en la historia de España, por encima de eventuales decisiones erróneas que puedan adoptar los gobernantes. La Corona es un factor de equilibrio y moderación porque el Monarca cumple sus tareas a la perfección. De hecho, la legitimidad y la H legalidad se reúnen en una figura excepcional que ha logrado ser identificada con la imagen de una España moderna y atractiva. Esta función integradora alcanza su dimensión más notable en las situaciones de incertidumbre. No es casualidad ni mucho menos que los ataques a la Monarquía- -ciertamente muy minoritarios- -procedan de sectores extremistas que pretenden aprovechar políticas erróneas que ponen en cuestión los consensos básicos de la Transición. En estas circunstancias es cuando los ciudadanos toman mayor conciencia aún de que la Corona es garantía de estabilidad y de que el futuro de España está ligado a una forma política del Estado como dice el artículo 1.3 de la Norma Fundamental, que refleja fielmente las preferencias de una inmensa mayoría. Como es notorio, el compromiso del Rey, y de toda la Familia Real, con los valores y principios constitucionales es inequívoco, según se aprecia permanentemente en sus actos y discursos. Con la sencillez que caracteriza su comportamiento, Don Juan Carlos celebró ayer su septuagésimo cumpleaños, una celebración que tendrá una expresión pública en la cena oficial prevista para el próximo día 9 con representantes de las altas instituciones del Estado. Es destacable, además, la cadena de felicitaciones espontáneas que surgen de los más diversos ámbitos de nuestra sociedad, como refleja con toda claridad el aluvión de mensajes recibidos en el buzón de abc. es. Muchos españoles transmiten así su orgullo por la trayectoria ejemplar del Monarca y por su servicio a España en defensa de la democracia y de la libertad de todos. Es bien sabido que la Monarquía figura entre las señas de identidad de ABC, que dedica hoy una edición especial del suplemento D 7 a esta efeméride, bajo el título de Un Rey al servicio del pueblo Desde la firme convicción que preside una historia centenaria, este periódico se une a la felicitación colectiva a Don Juan arlos por esta celebración. MANOS LIBRES PARA RAJOY ARIANO Rajoy está logrando que la elaboración de las listas de su partido para las elecciones generales de marzo no sea una fuente de problemas, una vez superada la estéril polémica sobre la incompatibilidad que prevén los estatutos del Partido Popular entre la condición de alcalde y de diputado. Incompatibilidad, por otro lado, relativa, porque la dirección del PP- -es decir, Rajoy- -tiene la última palabra para establecer las excepciones que crea oportunas. La necesidad de que Rajoy tenga total libertad de maniobra es uno de los mensajes principales que manifiesta el director de la campaña electoral del PP, Pío García- Escudero, en la entrevista que hoy publica ABC. Y así debe ser en un partido que sabe que puede ganar al PSOE el 9 de marzo y que necesita sumar hasta el último voto de sus seguidores, de los abstencionistas habituales y de los votantes socialistas descontentos con Zapatero. Todas las encuestas- -incluida la del Centro de Investigaciones Sociológicas- -reflejan un significativo y sintomático trasvase de votos al PP desde el PSOE, dato que obliga a los populares a no autolimitar sus posibilidades de penetración electoral en sectores sociales teóricamente menos afines. Por otro lado, los deterioros económicos disuelven las afinidades ideológicas a la hora de votar, favoreciendo el pragmatismo electoral de los ciudadanos. M El PP ha anunciado que hará públicos los cabezas de lista a mediados de este mes de enero, de forma simultánea a la disolución de las Cámaras por el presidente del Gobierno. La responsabilidad de Rajoy es elegir bien a esos candidatos para alcanzar el objetivo de la victoria electoral. Cualquier otra consideración es entorpecedora de la labor que corresponde al líder de un partido, el PP, que ha sabido resistir una legislatura que el PSOE montó con el fin de anularlo políticamente y que ahora se encuentra en condiciones de revertir a favor del centro derecha. En plenas primarias en Estados Unidos, no le sobra al PP el ejemplo de un Partido Republicano que, desde la era Reagan, ha sabido sumar todas las tendencias que van desde el conservadurismo religioso hasta el liberalismo laico, dando a la derecha americana la victoria en cinco de las siete últimas elecciones presidenciales. Los votantes populares no han interiorizado los sentimientos de fracaso y marginación que ha querido inocularles el PSOE durante esta legislatura y, por eso, las elecciones del 9 de marzo no están decididas, en absoluto. Las cortinas de humo socialistas, como sus diatribas contra la Iglesia Católica, son pruebas de esa estrategia fallida. Rajoy puede ganar el 9 de marzo y junto a él deben estar aquellos que más apoyos recaben para su proyecto. L regreso de Benazir Bhutto a Pakistán fue una operación apadrinada por Estados Unidos, dentro de un plan para intentar consolidar una coalición con posibilidades de estabilizar el país y, al contrario, ha acabado envenenando el panorama político con sospechas y malos entendidos. Aunque sería injusto atribuirle la responsabilidad directa, hay eminentes comentaristas paquistaníes que han llegado a acusar directamente a la secretaria de Estado norteamericana de haber sido la causante indirecta de la muerte de Bhutto al haber forzado su vuelta. Otros dirigen sus recelos hacia el papel de Pervez Musharraf, a quien Washington había exigido que buscase un consenso con la dirigente asesinada, pero si se mira bien, la posición del presidente queda mucho más debilitada después del magnicidio. Las sospechas sobre las causas reales de su muerte favorecen una pesada atmósfera de especulaciones y desconfianza general, y aunque en otras circunstancias sería irrelevante si la ex primera ministra fue víctima de una bala o de la explosión, en este caso el matiz ha adquirido una relevancia indiscutible y por desgracia no es previsible que la gestión de los detectives de Scotland Yard llegue a serenar los ánimos en este sentido. La medida de posponer las elecciones legislativas es, por un lado, comprensible dada la compleja situación creada por el atentado, pero también provoca graves sospechas sobre el futuro de los mecanismos democráticos. En fin, Pakistán es hoy mucho más frágil que nunca. Precisamente por ello, las potencias occidentales deberían favorecer de forma coordinada y activa el reforzamiento de los partidos políticos que estén dispuestos a servir de cortafuegos al islamismo militante y al yihadismo, que lleva años agazapado tras los más oscuros pliegues de una república que porta desde hace años el inquietante apellido de islámica y que guarda en sus arsenales bombas atómicas. Que los dirigentes del PPP hayan decidido- -siguiendo las instrucciones de la asesinada Bhutto- -continuar con la dinastía política en la persona de su hijo es algo que empareja esta tradición con la de los Ghandi en la vecina India (donde por cierto hasta ahora todos han acabado también asesinados) y no tendría mayor influencia a no ser por el hecho de que el elegido tiene 19 años y le falta aún más de un lustro para poder participar activamente en la vida política. No cabe duda de que la presencia del partido de los Bhutto en esta agrupación de fuerzas democráticas sólo podrá tener la fuerza que sería precisa en las actuales circunstancias si el viudo, Asif Zardari, es consciente de la importancia del momento histórico en el que las circunstancias le han puesto en este destacado lugar. En cuanto a Nawaz Sharif, que se ha quedado solo como oposición, debería ser el primero en darse cuenta de lo que se juega Pakistán en estos momentos y pensar antes en el interés del país que en el suyo propio. E