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Sábado 5 de Enero de 2008 Editado por Diario ABC, S. L. Juan Ignacio Luca de Tena 7. 28027 Madrid. Teléfono: 913399000. Publicidad: 902334556. Suscripciones: 901334554. Atención al cliente: 902334555 Diario ABC, S. L. Madrid 2007. Prohibida la reproducción total o parcial sin el permiso previo y expreso de la sociedad editora. Número 33.622. Depósito Legal: M- 13- 58. Apartado de Correos 43, Madrid Precios de ABC en el extranjero. Alemania: 2,05 Bélgica: 2,00 Estados Unidos: 2,50 USD. Francia: 2,05 Irlanda: 2,10 Italia: 1,75 Holanda: 2,00 Portugal: 1,35 Reino Unido: 1,20 LE. Suiza: 3.40 CHF. Marruecos. 16 Dh. El vivo más muerto de Israel Se cumplen 2 años desde que Ariel Sharón cayera en un coma tan profundo como la crisis de liderazgo que sufre desde entonces su país. 24 meses después todo ha cambiado, todo sigue igual JUAN CIERCO riel Sharón sigue vivo aunque está muerto desde hace dos años. Años en lo que todo ha cambiado, en lo que todo sigue igual. Igual de enfrascados en sus contradicciones internas y eternas los israelíes, ansiosos por conseguir una paz que sea la suya pero exenta de justicia. Justicia que exigen unos palestinos más enfrentados que nunca, que apenas se hablan desde Gaza a Cisjordania, que se matan entre ellos, en Cisjordania y en Gaza. Gaza, su evacuación en 2005, la última batalla librada por Sharón antes de ser víctima de una masiva hemorragia cerebral que le dejó sumido en un coma tan profundo como la crisis de liderazgo que sufre desde entonces el Israel más deprimido desde hace lustros. Lustros que Sharón protagonizó en todos los frentes políticos, en todas las guerras del Estado de Israel- -no llegó a la del verano de 2006 en el sur del Líbano, la primera perdida por el Tsahal en todas las conspiraciones conocidas y secretas. Secretos, o no tanto, los motivos por los que dos años después sus hijos, Guilad y Omri, decidieron mantener con vida a su padre pese a no tener esperanza de recuperación, pese a no haber demostrado nunca, ni de hecho ni de palabra, una fe inquebrantable en el más allá. Allá, en Tel Aviv, en la habitación 10 del Hospital Tal Hashomer, Guilad y Omri, conocidos por ser los hijos de su padre pero también por sus turbios negocios y sus escarceos nada amorosos con la Justicia, que siempre les ha tenido bajo la lupa de la sospecha, filtran las visitas, se turnan para atender al viejo general, y se preocupan de que siga con vida para no dejar ellos de vivir la suya. Suya y sólo suya ha sido a lo largo de DESDE MI BUHARDILLA Laura Campmany QUERIDOS REYES ste año, tan recién estrenado que todavía huele a pólvora, viene desafiante y levantisco, con muchas selecciones sin criterio, con unas elecciones agresivas, con demasiados rumbos enfrentados. Nuestro Rey, más querido de lo que algunos desearían, cumple setenta años y yo, a modo de felicitación, voy a darle las gracias por este largo tiempo de concordia, y, por si fuera un mago, también voy a pedirle que me traiga un futuro tenaz y laborioso, de buena gente que camina. No necesito más. El amor de los míos, igual que lo recibo, lo doy por descontado. Ya saben ustedes que en el Sur de Italia, por estas fechas, la gente tira por la ventana todo lo que le sobra. Yo nunca olvidaré aquella noche de San Silvestre, en las calles de Roma, en que un viejo armario de madera que alguien lanzó desde un cuarto piso casi me deja eternamente calva. Digamos que hay catarsis que tienen un trasfondo impertinente. La mía es de esa clase. Este empacho de modas, ecos y celofanes, este recio cansancio de las cosas tiene tanto poder que asusta a las tormentas. Es claro, pero nunca es inocente. Ayer vi, entre la costa y la montaña, dibujarse, completo, el arco iris. Todo un palio de cintas de colores le puso una corona al horizonte. Queridos Reyes Magos: confieso que no he sido ni moderna ni buena. Y que en estos momentos solamente deseo una vida tranquila, una patria serena, un poco de belleza sin adorno, tiempo para saber en qué consisto, esa agenda en que anoto mi memoria y un lugar donde el odio me traiga sin cuidado. Dejad las amenazas, soberbias y ambiciones en otros calcetines. A mí dejadme sólo lo que basta. Que es poco, cuando mucho es demasiado. E A Desde que cayera en coma, Israel ha estado muy pendiente de Ariel Sharón este tiempo la decisión de no desconectar a su padre, de impedir en su día que muriese con las botas del poder puestas, de que disfrutara como despedida de unos funerales de Estado que ya nunca se celebrarán, de que dejara de oscurecer con su alargada y oronda sombra la figura de su sucesor, Ehud Olmert, hoy en día el primer ministro más impopular de la historia en Israel. Israel siempre ha respetado a un hombre con un pasado tan turbio como los negocios de sus hijos, con un afán de REUTERS protagonismo tan rotundo como las decisiones políticas que le acompañaron, con un sentido militar tan radical como las operaciones dirigidas con sangre, sudor y lágrimas. Lágrimas que a buen seguro derramarán de pena el día de su muerte- no le quieren ni en el cielo ni en la tierra según un rabino israelí ultranacionalista- -centenares de miles de judíos; lágrimas que a buen seguro derramarán de alegría millones de árabes y musulmanes en todo el mundo. Por Ariel.