Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
2- 3 S 6 LOS SÁBADOS DE que muchas colecciones hayan desaparecido. Consta que Felipe V- -relata Fernández- -recibió de su padre varios boulles muebles del gran ebanista de Luis XIV Charles Boulle, que utilizaba refinados materiales como la madreperla, el bronce dorado o el carey, y sin embargo no existen entre los bienes de Patrimonio, aunque sí estuvieron inventariados en su día. Eso quiere decir que, como en todas las casas, los muebles tienen un periodo de uso y algunos de ellos hay que reponerlos. Es muy curioso que todo lo que se conserva en este palacio tiene su sello particular. Si se fijan en esas vitrinas- -nuestra visita empieza por una habitación cerrada con llave que al abrirse se muestra repleta de estantes- se acumulan apliques y lamparillas de todo tipo- -todas y cada una con su etiqueta de rigor- da la impresión de ser unos armarios anodinos, pero si prestan más atención verán que son del XVIII ¿por qué lo sé? Miren bien... El mueble se lo dice Felipe V Rey reza el grabado de uno de sus cuarterones. y lo mismo podemos ver en infinidad de enseres de las cocinas y de los que hay repartidos por todo el palacio. Ahora los estamos restaurando, después de que muchos de ellos hayan sido repintados hace años. Y ahí, donde se cobijan los apliques- -señala a la pared- tienen las estanterías que se han conservado de una de las mejores bibliotecas que hubo en España, la de Felipe V e Isabel de Farne- sio. También sobre ellas pesó el cambio de los gustos y la estética, que provocó que se desecharan y que hizo que de algunas de ellas sólo se conservara el armazón Luego, nuestro guía abre unos arcones de madera clara que hay bajo las estanterías. Dentro, cientos de vasos de cristal, o al menos eso es lo que parecen, perfectamente guardados y conservados. Son las luminarias- -nos sorprende- el sistema con que Felipe V e Isabel de Farnesio anunciaban la victoria en una batalla, el compromiso de un hijo o la firma de un tratado importante que merecía una celebración. Llenaban las lamparillas de aceite con una mecha y las distribuían por todo el jardín, iluminándolo. A ellas se refieren los documentos cuando dicen que el Rey ordenó dos días de luminarias Simplemente, una joya. Seguimos por un pasillo a cuyos lados se pueden ver las jardineras de Felipe V de 1730, con su escudo, y en las que se colocaban los árboles ornamentales. Luego, nos topamos con otro banco, levantamos la tapa. Más luminarias. En otros estantes, objetos de la Farmacia Real y decenas de candelabros del XVIII, todos tallados en madera, algunos plateados, otros dorados... Piezas de Talavera, también del XVIII, porcelanas más pequeñas, servicios de té, vajillas... En una habitación contigua a la cocina vemos un calienta platos de Alfonso XIII y todo tipo de utensilios culinarios. Frente a otros palacios españoles y europeos, en el de la Granja pocas cosas se han desechado. Por eso se guardan estufas, perfectamente inventariadas. Y objetos únicos, como este fonógrafo Edison con cilindros de cera de Alfonso XIII (izqda. que aún funciona, o los patines con los que jugaron los infantes Alcalá Zamora, Azaña y Franco Este palacio- -ilustra el experto- -es muy biográfico y se explica sobre todo desde la historia de la vida de Felipe V Y lo que el Rey quiere para retirarse- -ha abdicado en su hijo Luis I- -es un edificio muy sencillo, incluso pasado de moda para lo que es 1720, más en la estética de los Austrias que en la de su abuelo en Versalles porque lo que él quiere es una buena casa, unos magníficos jardínes y paz. Por esa razón el proyecto inicial llama la atención con su austeridad, tan hermanada con la de El Escorial, con el formato alcázar propio de la construcción española de la época, con las cuatro torres, una desmochada por la ampliación posterior, y la Colegiata como eje. En el centro, el Patio de la Fuente. En el entorno de esta casa cuadrada es donde estaban las habitaciones de los Reyes y de su servicio, reducido a lo imprescindible. Felipe V habilita también la Casa de Damas como Casa de Oficios. Con eso cubren Azaña se hizo construir un gran cuarto de baño en Palacio, pues no existía desde la época de los fundadores, cuando esas necesidades se cubrían por el Real Oficio del Orinal las necesidades de un Rey que ya no reina. Pero le sale mal la jugada porque a los nueve meses su hijo fallece y se ve obligado a volver al poder. Entonces, Isabel de Farnesio, que era una mujer muy vitalista, dice no a tanto retiro espiritual, y se encarga la ampliación del palacio que crece en u según el proyecto de arquitectos italianos, que empiezan la construcción en en el año 24 y terminan cuando el monarca se está muriendo en el año 46 Y lo que es la historia: En lo que fueron las zonas públicas del palacio, donde se hacía la Corte y se pergeñaba la política en la época de Felipe V se bailaba durante la dictadura de Franco cuando cada 18 de julio actuaban allí ante el Caudillo Lola Flores y Carmen Sevilla. Claro que también antes el Palacio fue ocupado por otros políticos nada reales: el primero fue Niceto Alcalá Zamora, primer presi- dente de la II República, que venía a pasar temporadas en verano y cuyo rincón favorito de lectura estaba en el Potosí, y después Manuel Azaña, que también durmió en El Pardo y en el Palacio Real de Madrid, disfrutaría de la Granja. Es más, Azaña se hizo construir en Palacio un gran cuarto de baño, y Nilo Fernández nos explica que durante la época de los fundadores no había, ya que se contaba con personal adscrito a un servicio de orinales y bañeras- -real oficio del orinal- -para atender esas necesidades. Los reyes desde el XIX ya no vivirán en los cuartos de Felipe V sino que lo harán en lo que originariamente fue la citada Casa de Damas, más privada y retirada, donde nacerá Don Juan de Borbón, padre de nuestro Rey, y dos de sus tías. Un incendio arrasó esa zo (Pasa a la página siguiente)