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5 1 08 EN PORTADA Las buhardillas del Real Palacio de la Granja de San ildefonso vistas desde el balcón del reloj. Estas dependencias eran ocupadas por el servicio más humilde Trasteros reales Desvanes de La Granja (Viene de la página anterior) Nuestra aventura también tiene algo de prodigiosa porque en los palacios, como en las moradas del resto de los mortales, las modas fueron arrojando a la basura lo que quedaba desfasado según los gustos de la época. No se tenía, ni en España ni en el resto de Europa, la perspectiva de lo artístico e histórico que da el paso del tiempo, y por tanto menos aún la de antigüedad cuando lo que se tenía ante sí parecía simplemente viejo. Sorprendentemente eso fue algo que no ocurrió de forma tan determinante en el de La Granja. Aquí, como si se tratara de la misma energía de la historia, donde nada se crea- -sólo se restaura- -y nada se destruye- -porque se guarda y se cuida todo desde hace cuatro siglos con un mimo cuasimístico- su tesoro se fue transformando en un enorme desván que ocupa el 25 por ciento del palacio segoviano, donde sólo es visitable el 15 por ciento de su superficie. El resto constituye el paisaje que desde estas líneas invitamos al lector a recorrer por primera vez, alumbrados con el conocimiento exhaustivo de Nilo Fernández Ortiz, delegado de Patrimonio Nacional para los Reales Sitios de La Granja y Riofrío y guía de lujo para S 6. El cicerone nos advierte que amén de los nuevos aires de modernidad que soplaron en cada época, carcomas, xilófagos y traslados también pusieron de su parte para Sillas de todo tipo, como las tonet que aparecen en primer término, se guardan en el desván Nilo Fernández, gestor del Palacio, muestra la llave maestra de Isabel II