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26 RELIGIÓN www. abc. es religion SÁBADO 5- -1- -2008 ABC San Ignacio de Loyola, fundador de la Compañía de Jesús Los jesuitas elegirán al sucesor de Kolvenbach con la mirada en el futuro El lunes arranca la Congregación General, en la que se abordarán cambios en la estructura de gobierno de la Compañía JESÚS BASTANTE MADRID. Con una solemne Eucaristía en la iglesia del Gesú, presidida por el cardenal Frank Rodé, prefecto de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada, dará comienzo este lunes la XXXV Congregación General de la Compañía de Jesús, en la que 225 jesuitas de todo el mundo elegirán al sucesor de PeterHans Kolvenbach al frente de la orden. Del mismo modo, se encargarán de trazar los cauces de futuro de la Compañía, así como abordar los cambios en la estructura de gobierno de la congregación fundada en 1540 por San Ignacio de Loyola. Excepto la misa inaugural y la recepción con Benedicto XVI, que tendrá lugar el 21 de febrero, todos los actos de la Congregación tendrán lugar en la Curia General de la Compañía en Roma. Tal y como indicó este jueves la Compañía de Jesús, la Congregación General se dividirá en dos sesiones: la primera, bajo secreto, tendrá como objetivo la elección del nuevo prepósito general. Antes, el propio Kolvenbach habrá de presentar su renuncia, que ya ha sido aceptada por el Santo Padre. Aunque no hay un tiempo estipulado para tal fin, se estima que este primer capítulo se prolongará durante unos diez días. La segunda sesión, que podría prolongarse hasta dos meses, servirá para que los jesuitas congregados en Roma aborden toda una serie de cuestiones o postulados (402 en total) que han sido presentados, durante el último año, por jesuitas de todo el mundo. Aunque se trata de un cargo vitalicio, las Constituciones de la Compañía de Jesús contemplan la posibilidad de renunciar, si el General lo considera conveniente, en conciencia. El padre Kolvenbach, después de obtener el consentimiento del Papa y escuchar a sus consejeros y provinciales, ha decidido presentar su renuncia, aduciendo su avanzada edad y la larga duración de su gobierno, puesto que se encuentra próximo a cumplir los 80 años y su generalato durará casi 25 años. En el proceso de elección de un General no existen candidaturas ni campañas, es más, está prohibido realizarlas a favor o en contra de alguien. Para preparar la sesión de elección, al inicio de la Congregación General se presenta un examen de la situación actual de la Compañía de Jesús y los principales retos a afrontar. India, Europa... España En este punto, en los últimos tiempos se ha apuntado la posibilidad de que el elegido sea un jesuita procedente de la India, uno de los países, junto a Estados Unidos y España, con mayor presencia de religiosos de esta orden, aunque todo parece indicar que se apostará por una cierta continuidad, dejando el mando de la Compañía a un europeo. Se especula con la posibilidad de que el elegido sea italiano o, incluso, español. Este diagnóstico permitirá a los electores tener en cuenta el perfil y las aptitudes deseables para el nuevo General. Después se inician unos días de intercambio y conversaciones entre los participantes, hasta el momento de la elección, que se realiza por votación secreta y precisa de mayoría absoluta. Durante ese período de tiempo, los jesuitas no podrán abando- Los orígenes de los jesuitas La palabra jesuita no fue inventada, ni mucho menos utilizada, por San Ignacio de Loyola. Tampoco por la Compañía, que no utilizó dicho término en ninguna de sus Constituciones o documentos oficiales desde la aprobación de la orden en 1540 hasta 1975. Según indica el padre Araoz, durante los primeros años de la Compañía a los seguidores de San Ignacio se les denominaba de muy distintos modos: iñiguistas papistas sacerdotes reformados teatinos o apóstoles De hecho, el término jesuitas surgió como un modo despectivo de nombrar a los miembros de la congregación recién aprobada por Paulo III, sobre todo en Austria y Alemania, países donde había triunfado la Reforma protestante. Así, en 1545, San Pedro Canisio escribía desde Colonia al beato Pedro Fabro, ambos seguidores de San Ignacio, que seguimos llevando adelante las obras de nuestro instituto, no obstante la envidia y las injurias de algunos que incluso nos llaman jesuitas Con el transcurrir de los años, la evolución semántica de este término fue derivando hacia tres posibles significa- Sin candidaturas ni campañas dos: la atribución a los religiosos de esta orden de fechorías de todo género; como sinónimo de astuto e hipócrita o simplemente como un modo coloquial de designar a los seguidores del santo de Loyola. Este último sentido, más popular, acabó por imponerse en el mundo católico aunque, como recuerda la Compañía, no ha sido ni promovido ni deplorado por la misma. Finalmente, y gracias al impulso de Pedro Arrupe, la XXXII Congregación General utilizó por primera vez, el término jesuita en un documento oficial, dando así carta de naturaleza a lo que ya se había convertido en uso común por parte de todos los fieles de la Iglesia.