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6 OPINIÓN SÁBADO 5 s 1 s 2008 ABC AD LIBITUM NECESARIA LA MONARQUÍA COSAS MÍAS ¿VA A DEJAR MORIR A SU HIJA? FARC de Hugo Chávez. La mayoría de los observadores IJO de puta, ¿va a dejar morir a su hija? Miinternacionales han permanecido callados ante lo que re que está durmiendo en el pasto, bajo la han considerado la prioridad de la liberación de tres selluvia. No puede caminar Esto es lo que cuestrados. Con dos consecuencias, la erosión de los los secuestradores de su hija Daniela le espetaron por teprincipios democráticos y el trato desigual al resto de seléfono a su padre, Miguel Ángel Vanegas. Daniela, hercuestrados y víctimas del terrorismo. mana gemela de Angélica, fue secuestrada en Bogotá el Ni el Gobierno colombiano ni organización interna 6 de octubre de 2003, cuando ambas esperaban el autocional alguna pagó el rescate de Daniela Vanegas. Sus bús escolar. A través de la mediación de un sacerdote, padres no pudieron hacer nada por ella y los desus padres intentaron demostrar a los secuestramás no les dimos el dinero que seguramente le dores que no tenían el dinero del rescate. Todo hubiera salvado la vida. Y lo mismo ocurre con fue en vano. Unos meses después, el cuerpo de la los 3000 colombianos que permanecen secuesniña fue encontrado con cuatro puñaladas en el trados en estos momentos. Ni se ha pagado el dicorazón. Los asesinos pertenecían a las FARC y nero ni se ha cedido a las demás exigencias de el caso es uno más de los miles de secuestros y los secuestradores. Tanto las políticas como las asesinatos que tienen lugar en Colombia, a marelativas a la libertad de los delincuentes encarnos de los terroristas, sobre todo de las FARC, o celados. Por razones obvias. Hacerlo dejaría a de los delincuentes comunes, y ha sido relatado EDURNE Colombia en manos de sus grupos violentos y por la ONG colombiana Verdad Colombia. URIARTE sus leyes ya no valdrían absolutamente nada. Estos son los asesinos a los que Hugo Chávez La única ley sería la del terror. ha montado una nauseabunda e intolerable operación Por eso una operación humanitaria debe ser estricde propaganda con la colaboración de Oliver Stone y de tamente respetuosa con los principios que se aplican a una comisión internacional. Y ante la pasividad de una la situación de todos los secuestrados. Y no es el caso comunidad democrática irresponsablemente ignorancuando se organiza a cambio de un lavado de imagen inte de lo que son las FARC y lamentablemente confusa soternacional de las FARC de la mano de dos conocidos bre los límites de las operaciones humanitarias. simpatizantes de su ideología de extrema izquierda, La presencia más incomprensible en esta operación Hugo Chávez y el conocido propagandista de Fidel Casde propaganda es, sin duda, la de Francia, una potencia tro, Oliver Stone. democrática que no se puede permitir este desaire a los Las súplicas de los familiares son comprensibles. demócratas colombianos. Pero, como escribió su amigo Las haríamos todos. Pero no todas son aceptables. La Jacques Attali tras la victoria electoral, Nicolas Sarkohija de Ingrid Betancourt escribió recientemente una zy improvisa a veces en política internacional. Y yo añacarta pública a su madre. No dirigía sus exigencias a diría que, además, sabe muy poco de ella y ni siquiera se las FARC sino al presidente de Colombia. Las FARC deja asesorar, es tal su afán de protagonismo, y por eso quieren una solución, le decía. Reaccione usted, selanzó aquel penoso llamamiento por la liberación de Inñor Uribe. Sea valiente. Dé usted el paso adelante grid Betancourt al jefe de las FARC prometiéndole cola ¿Va dejar morir a mi madre? Era el mensaje de la carborar, a cambio, en la solución del conflicto Sí conoce, ta. Sin el atenuante de la desesperación de una hija, la afortunadamente, el terrorismo etarra y no se ha ofrecicomunidad internacional que ha colaborado con Chádo a colaborar para solucionar nuestro conflicto vez ha contribuido a hacer esa misma inversión de las Junto a la ignorancia, los equívocos sobre las operaresponsabilidades. ciones humanitarias han hecho el resto en el show pro- ARA celebrar el septuagésimo cumpleaños de Don Juan Carlos de Borbón y Borbón, las televisiones, como si todas fueran una, nos han sometido a una severa sobredosis documental sobre la Monarquía española, sus orígenes, evolución, presencia y aceptación por la ciudadanía. Ni los muy impermeables a la lluvia catódica pueden ya pasar por alto que nuestro Rey nació en Roma y cuáles son las vicisitudes, muchas y difíciles, que salpican su biografía. Tras la avalancha conmemorativa ha quedado en el aire una antítesis, tan artificial como generalizada, que trata de distinguir y matizar M. MARTÍN las diferencias que van FERRAND de ser monárquico a sentirse juancarlista. Una innecesaria muestra que añadir al interminable catálogo del despropósito español. Tom Burns Marañón, inteligente fusión entre el ímpetu y el voluntarismo hispanos y el sosiego y el análisis británicos, acaba de publicar un libro cuyo título- -La Monarquía necesaria (Planeta) -resume con menos fatiga que la generada por la abundancia audiovisual nuestra realidad constitucional. Don Juan Carlos no es, aunque los hechos lo certifiquen, el sucesor de Francisco Franco y tampoco, aunque disguste a los nostálgicos, el heredero del conde de Barcelona. Es la pieza que establece el equilibrio para, en un tránsito de la Ley a la Ley sostener hoy la representación y el vigor de un Estado que, dicho sea con tanto cansancio como amor, no ha dejado de sobresaltarnos a lo largo de los siglos. La Monarquía es, con solo dos fracasados y breves paréntesis, consustancial con nuestra Historia. Es legítimo sentirse republicano y soñar con una España adaptada a esa forma de Estado; pero, dicho sea al hilo de lo mucho que hemos escuchado en estos días, resulta contradictorio- ¿vergonzante? -declararse republicano y juancarlista como han hecho, en gran número, los mismos espíritus progresistas que aborrecen los EE. UU. predican el aborto, niegan a la excedida y contradictoria jerarquía eclesial la libertad de expresión y descalifican ideas, proyectos y personas por ser de derechas Nadie sabe, como reflexiona Burns Marañón, si la adhesión que provoca Don Juan Carlos será transferible a la institución que representa; pero, y no solo por el imperativo constitucional, resulta difícil imaginar una España democrática- -más liberal que parlamentaria, eso sí- -sin el vértice de una Monarquía. Incluso las piruetas centrífugas que demandan los líderes periféricos pueden tener mejor asiento en la continuidad que garantiza la Corona y que resulta intermitente en la República. La Monarquía, aquí y ahora, es necesaria y resulta temerario reducirla a mero juancarlismo. Claro que, como concluye su libro el que pudiera ser la réplica contemporánea e inversa de José María Blanco White, reinar en España no es tarea fácil P H