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ABC SÁBADO 5 s 1 s 2008 OPINIÓN 5 UNA RAYA EN EL AGUA EL MIEDO A LA LIBERTAD I en España los candidatos se eligiesen en primarias es probable que Zapatero y Rajoy no fuesen a estas alturas cabezas de cartel paralosidusde marzo. Nuestrademocracia está secuestrada por los aparatos de los partidos, que desconfían no sólo del criterio de los ciudadanos en general, sino hasta del de sus propios militantes. Se niegan a las listas abiertas, al censo de simpatizantes y a cualquier fórmula de transparencia, y mantienen las organizaciones cerradas a una casta de burócratas que las manejan como sifuesen un club deacceso reservado. El PSOE, que atisbó fugazmente un IGNACIO vago compromiso de demoCAMACHO cracia directa, lo canceló cuando los afiliados desafiaron a la dirección y sacaron un candidato alternativo, aquel Borrell al que Felipe le segó la hierba bajo sus pies embarrados por amigos poco recomendables. El PP ni se lo plantea: vive acomodado en el sistema digital y ni siquiera así puede contener las ambiciones- -legítimas- -de algunos de sus patricios más destacados. En Iowa, donde perviven los caucus con que los indios algonquinos elegían a sus jefes, los prósperos criadores de cerdos y los acomodados cultivadores de soja han nominado para la Presidencia de Estados Unidos a un adanista inmaduro, una especie de Zapatero de piel morena, y a un predicador evangélico a cuyo lado parecería un bolcheviqueKikoArgüello. Espara echarse a temblar, aunque probablemente en el resto de los estados de la Unión se acaben imponiendo opciones más convencionales, pero en todo caso se trata de la grandeza de un sistema que no teme a la voz libre de sus ciudadanos. Aquí la democracia deliberativa sólo es la coartada que ZP utiliza para romper el consenso apelando directamente a una opinión públicaquepulsaenlas encuestaspero ala quenoescucha cuando se manifiesta en la calle. Si realmente creyese en ello no secabrearíatanto porque los católicos salgan a echarle la bronca. PepeBlancolemaneja elpartidocon mano de sargento chusquero: desembarca cuneros en provincias, borra a los críticos, liquida al guerrismo y ajusta cuentas con los disidentes. Las primarias pasaron a mejor vida cuandoel aparato constató que ni con pucherazos como el de Gaspar Zarrías se podía sujetar el empuje de cualquier aspirante desacomplejado y con carisma para sintonizar con las bases. En la acera de enfrente también funcionan a dedazo limpio, aunque acaso Aznar se haya arrepentido ya del suyo, pero aun así se escuchan los relinchos dealgunos caballos encabritados cuyos jinetes quisieran correr el derby a sabiendas de que podrían resultar favoritos en las apuestas. Unas primarias en el PP con Ga, llardón y Aguirre jugando a campo abierto frente a Rajoy, serían un ejercicio tan apasionante y enriquecedor como utópicamente imposible, porque nuestros partidos viven atenazados por lo que Erich Fromm llamó el miedo a la libertad; los dirigentes se llenan la boca de democracia retórica mientras recelan del funcionario, del tendero o del profesor cuyos intereses dicen defender. Se refugian en los congresos, donde tienen margen para la conspiración, el golpe de mano, el tejemaneje interno. No quieren preguntarle al pueblo, como en Estados Unidos, porque le tienen auténtico pavor a sus respuestas. S EL ÁNGULO OSCURO LLEGAN LAS VACAS FLACAS A consigna gubernamental es aguantar el derrumbamiento de la economía hasta el mes de marzo con parches y afeites, alargando un espejismo de prosperidad en el que ya sólo creen los ilusos. Arden los teléfonos en los despachos de los grandes banqueros, de los dirigentes de las empresas energéticas y las multinacionales petrolíferas: les piden de rodillas que no suban el tipo de las hipotecas, les imponen una congelación de las tarifas eléctricas, les ruegan que mantengan el precio del petróleo, prometiéndoles a cambio todo tipo de compensaciones así que pasen las elecciones. Han rescatado el manual del buen intervencionista para maquillar los signos evidentes de descomposición económica; y allá donde el intervencionismo no alcanza, reparten limosnas a troche y moche. Anuncian que las subvenciones oficiales para el alquiler de pisos podrán cobrarse en menos de quince días, una celeridad que para sí querrían los agraciados en el sorteo de la lotería nacional: todo sea por comprar cien mil votos in extremis, todo sea por neutralizar el impacto que el ascenso del paro tendrá en sus previsiones electorales. JUAN MANUEL Saben que si las elecciones fuesen DE PRADA medio año más tarde las tendrían perdidas; pero las elecciones serán en apenas un par de meses, y aún es posible contener o diferir los efectos de una crisis que, según suele ocurrir en los ciclos económicos, durará dos o tres años: lo justo para concurrir en otra contienda electoral con expectativas de mantenerse aferrados a la poltrona. Saben también que, a cada día que pasa, las requebrajaduras y signos de derrumbe son más evidentes, pero confían que la embriaguez de la prosperidad dure hasta marzo. Lo tienen complicado, porque ahora llega la cuesta de enero; pero los borrachos, antes de sentir las bascas de la resaca, duermen plácidamente la mona. Y creen que la inercia de la prosperidad mantendrá en un estado de somnolencia abotargada a quienes mañana despertarán atacados por la náusea. Son dos mesecitos de nada; y el tiempo es para L los borrachos y los ahítos una sustancia pastosa e indistinta: con un poco de suerte, se mantendrán amodorrados hasta que las vacas flacas entren en su alcoba, haciendo sonar las esquilas de la alarma. En su contra juegan la inflación galopante, el parón de la productividad, el aumento de los desempleados; pero a su favor cuentan con la maquinaria de la propaganda. ¿Que la economía se desinfla a marchas forzadas? Pues se dedican a repartirle leña a la Iglesia, que es pasatiempo que siempre ha enardecido los atavismos hispánicos. Pan y circo es la fórmula infalible para mantener idiotizada a la pobre gente; y cuando el pan empieza a escasear lo que debe hacerse es duplicar, o centuplicar, la ración de circo: se echa a los curas a los leones y santas pascuas. Quizá la cesta de la compra esté cada vez más cara, pero la carne de cura está tirada de precio; así que hay que explotar el filón. Cada pueblo tiene los gobernantes que se merece; y, desde luego, el pueblo español se merece que los socialistas sigan gobernándolo otros cuatro años. Que ahora, en vísperas de las elecciones, la crisis económica se convierta en la única esperanza de su fracaso nos confirma este aserto. Un pueblo capaz de vender su primogenitura por un plato de lentejas merece quedarse sin primogenitura y sin plato de lentejas. Y el pueblo español ha transigido con todo, con tal de seguir metiendo la cuchara en el plato de lentejas de la prosperidad económica: ha transigido con la descomposición del tejido nacional, ha transigido con la ignominia de la negociación con una banda de criminales, ha transigido con la irresponsabilidad de unos gobernantes empeñados en resucitar los fantasmas del cainismo. Un pueblo capaz de transigir con tanta podredumbre es un pueblo despojado de fibra moral, reducido a pura animalidad invertebrada; y ya se sabe que a los animales basta con aprovisionarles el pesebre para tenerlos satisfechos. Ahora parece que la provisión del pesebre no está asegurada. Y la consigna gubernamental es mantener el espejismo durante dos mesecitos de nada. De los yerros y dislates pasados no hay que preocuparse, porque los pueblos sin dignidad sólo miran por su estómago.