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4 OPINIÓN SÁBADO 5 s 1 s 2008 ABC DIRECTOR: JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: JOSÉ MANUEL VARGAS DIRECTOR GENERAL: JOSÉ LUIS ROMERO LA LARGA PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO LUCA DE TENA Director Adjunto: Eduardo San Martín Subdirectores: Santiago Castelo, Fernando R. Lafuente, Alberto Pérez, Alberto Aguirre de Cárcer Jefes de Área: Jaime González (Opinión) J. L. Jaraba (España) Miguel Salvatierra (Internacional) Ángel Laso (Economía) Juan Cierco (Cultura, Ciencia y Deportes) Mayte Alcaraz (Fin de Semana) Jesús Aycart (Arte) Adjuntos al director: Ramón Pérez- Maura, Enrique Ortego y Ángel Collado Redactores jefes: V. A. Pérez (Continuidad) A. Martínez (Política) M. Erice (Internacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura y Espectáculos) J. M. Mata (Deportes) F. Álvarez (Comunicación- TV) A. Sotillo (S 6 y D 7) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) y S. Guijarro CARRERA HACIA LA CASA BLANCA Área Financiera: Jorge Ortega Área de Márketing: Javier Caballero Área Técnica: José Cañizares Área de Recursos Humanos: Raquel Herrera C UN REY PARA LA HISTORIA ÁS allá de su significado histórico, la figura de Don Juan Carlos resulta singularmente próxima para los españoles, que muestran hacia su persona el máximo respeto y la identifican con el progreso y el desarrollo registrado en nuestro país a lo largo de sus treinta y dos años de reinado. Pocas veces en la historia de España, un Rey ha simbolizado tanto las esperanzas de futuro de la sociedad y sus anhelos más profundos. En estas tres últimas décadas, el Monarca ha sabido ganarse las simpatías de una sociedad que le confió la responsabilidad inmensa de conducir los destinos de un país que ahora celebra con sentido afecto y agradecimiento general el 70 cumpleaños de su Rey. Sus gestos y expresiones en los acontecimientos deportivos o en las recepciones oficiales le han generado a lo largo de los años una fuerte corriente de simpatía. Don Juan Carlos combina la gravedad y la mesura que requiere su función institucional con una especial sensibilidad hacia los problemas reales de sus interlocutores. Miles de ciudadanos que han sido recibidos en actos oficiales o que se han aproximado a la Familia Real en un ámbito público son conscientes de que siempre hay una palabra amable para ellos, ya sea de felicitación o de consuelo o simplemente de interés hacia sus inquietudes. Por eso existen unos lazos tan profundos entre la Corona y la sociedad, producto de una perfecta comprensión del papel que juega la Monarquía en una democracia contemporánea. En efecto, Don Juan Carlos es el Rey de todos los españoles precisamente porque su personalidad le permite escuchar las múltiples voces de una sociedad dinámica y plural. A partir de la Transición, nuestro país estaba deseoso de abrirse a Europa y al mundo, después de una larga etapa de actuar en segundo plano. Desde esta perspectiva, los españoles contemplan con legítimo orgullo el prestigio alcanzado por el Rey en los foros internacionales y en la práctica de una diplomacia de alto nivel que pasa por mantener vínculos personales muy estrechos con los grandes líderes a nivel mundial. Políticos, empresarios, deportistas, repre- DON JUAN CARLOS, 70 AÑOS (I) M sentantes del mundo cultural y profesionales de otros muchos ámbitos saben por experiencia propia que Don Juan Carlos es capaz de abrir muchas puertas, siempre al servicio del interés general de España. También su relación afectuosa con responsables políticos de muy distintas ideologías ha permitido con frecuencia reconducir situaciones complejas con una actitud ejemplar en su función como poder moderador, que no consiste- -como algunos pretenden desde la inconsciencia o la mala fe- -en tomar partido por uno de los bandos. Ese liderazgo moral que encarna la persona del Rey le permite saber cuándo debe expresar su posición con toda firmeza, como en el caso ya emblemático del ¿por qué no te callas? dirigido a Hugo Chávez. Le exige también actuar con sutileza y buen sentido en todas las circunstancias, porque su opinión es escuchada con respeto e interés en los más altos foros universales, más allá de los aciertos o errores del Gobierno de turno. La cercanía del Rey y de toda la Familia Real hacia los más débiles es una seña de identidad de la Corona. Se dirige, ante todo y sobre todo, hacia las víctimas del terrorismo, en reconocimiento de la deuda moral que la sociedad tiene contraída con ellas. También hacia los inmigrantes- -como, en su caso, hacia los emigrantes españoles en el extranjero- -y los perjudicados por catástrofes naturales o por accidentes imprevisibles: todos ellos han recibido del Monarca palabras de aliento y de esperanza, sin olvidar las muchas gestiones que ha desarrollado para mejorar su situación. Más allá de los formalismos jurídicos o las exigencias protocolarias, la vida social discurre por cauces emocionales por los que fluyen corrientes de simpatía. La gente sabe que puede contar con el Rey para cualquier propuesta planteada en beneficio del interés general. No está al alcance de cualquiera ganarse la confianza de una nación tan compleja como España. Por eso, ahora que Don Juan Carlos cumple 70 años, hay que destacar que el cariño de la gente hacia su persona es uno de los principales activos de un reinado que alcanza dimensiones históricas. COLADERO DE ABORTOS EGÚN las cifras ofrecidas por el Ministerio de Sanidad, en España ya se han superado los cien mil abortos anuales, lo que supone duplicar la cifra de abortos practicados hace una década. También aumentan los abortos entre las mujeres más jóvenes y los casos de reiteración abortiva por la misma mujer. Desglosados según los supuestos despenalizados, la causa principal alegada- -en más del 95 por ciento de los casos- -es el riesgo para la salud psíquica de la madre. Sin embargo, cuando desde medios oficiales y sectores proabortistas se analizan estas cifras, lo que se pone de manifiesto como causas de este aumento espectacular son los fallos en la educación sexual de los jóvenes y la transformación del aborto en un medio anticonceptivo más. Ahora bien, nada de esto tiene que ver con los riesgos para la salud de la madre provocados por el embarazo como supuesto despenalizado de aborto. El embarazo no deseado no justifica penalmente el aborto. Con cien mil abortos anuales- -y muchos de ellos ilegales- -es preciso actuar de forma decidida y sensata. En primer lugar, es pueril afirmar que hoy en día los jóvenes no conocen la anticoncepción o que ésta tiene unos costes disuasorios para ellos. Quizá el problema radica en que la educación sexual se está basando sólo en el fomento de los S anticonceptivos, despojando a la sexualidad de cualquier elemento valorativo que la vincule a la madurez individual y al desarrollo de la personalidad. El ejercicio responsable de la sexualidad no es sólo el que conlleva la utilización de anticonceptivos, sino también el que indica al joven la oportunidad y el contexto de sus relaciones personales. En segundo lugar, la proliferación del aborto ilegal hace necesario reformar el supuesto despenalizado relativo a la salud psíquica de la madre, convertido en un coladero de abortos. Los proabortistas deberían ser los más interesados en esta reforma, si lo que realmente les interesa es regular adecuadamente el aborto y no únicamente fomentarlo. Los abusos e ilegalidades constatados tras las actuaciones judiciales y administrativas en Madrid y Barcelona aconsejan reforzar la verificación de los supuestos riesgos para la salud de la madre mediante dictámenes emitidos únicamente desde la sanidad pública y sometidos a una decisión final de naturaleza judicial, que se obtendría en un procedimiento sumario y preferente tramitado por el juez de instrucción. Si el aborto es delito y hay tres supuestos despenalizados, la intervención judicial para autorizar una interrupción de embarazo es perfectamente lógica y coherente. ON la folclórica fórmula de votación en el estado de Iowa se ha dado el pistoletazo de salida del año electoral norteamericano. Los resultados, como era de esperar, han sido interpretados como la indicación de una tendencia que debe marcar el resto de la campaña. No en vano, los candidatos han hecho un esfuerzo colosal; entre todos han gastado más de 40 millones de dólares, para garantizarse una buena posición en esta especie de parrilla de salida de la carrera hasta la Casa Blanca. Sin embargo, Iowa es un estado poco representativo, pequeño, muy poco poblado, sin apenas mezclas raciales y agrícola. Sería un contrasentido atribuir a los escasos participantes de los caucuses y solamente por ser los primeros que figuran en el calendario, el poder de determinar el futuro político de EE. UU. pasando por alto lo que opinen los habitantes de otros estados mucho y más diversamente poblados y mejor conectados con lo que podría considerarse las mentalidades promedio de los ciudadanos norteamericanos. Sin embargo, el resultado de Iowa no debería ser ignorado, por varias razones. La primera es que la senadora Hilary Clinton ha recibido su primer gran revés. Hasta ahora su carrera política estaba revestida de una especie de aura de invulnerabilidad. Cuando anunció que sería candidata a la presidencia, sus seguidores dieron por hecho que el proceso sería pan comido, pero es evidente que, a pesar de que ha recaudado mucho dinero para su campaña, las cosas no eran tan fáciles como parecía. De Barak Obama no puede decirse que haya dado la sorpresa, pero, a la inversa que Hilary Clinton, se ha convertido después de esta victoria en un candidato viable que ha demostrado a los que todavía dudaban que tiene capacidades de ser un aspirante ganador. Tal vez es, desde hace décadas, el primer político que puede prometer un cambio y resultar creíble, porque todos los demás contendientes de los dos partidos están vinculados al establishment de una u otra forma. Esas mismas invocaciones al cambio pueden causar más o menos temor entre los analistas, pero es evidente que Obama tiene una base sólida sobre la que puede edificar su candidatura, como ha quedado demostrado con el apoyo que ha recibido un candidato de sus características raciales en un estado donde más del 90 por ciento de la población es blanca- anglosajona. Entre los republicanos persiste la indefinición que provoca que el candidato no sea alguien vinculado con la administración saliente del presidente George W. Bush y que ésta esté marcada por una gestión muy traumática en materia de política exterior y seguridad nacional. El ex pastor baptista Mike Huckabee ha hecho más que sus adversarios con mucho menos dinero, lo que no hace sino subrayar sus habilidades oratorias, pero todavía no puede decirse que tenga un programa que lo convierta en un confiable aspirante a la dirección del país más poderoso de la tierra.