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ABC VIERNES 4- -1- -2008 79 Gervasio Sánchez cubrió la guerra de Bosnia entre 1992 y 1995 para Heraldo de Aragón. Actualmente se puede ver su exposición Vidas Minadas, 10 años en el Instituto Cervantes de Madrid veo ocupar puestos específicos en el escalafón político y justificar su incapacidad (o quizá su decisión) para detener a los principales criminales. Sé que uno de los vicios principales de nuestro tiempo es obviar el pasado, rehabilitar las biografías de los prohombres y convertir el mundo en un estercolero declarativo. Sé que hemos claudicado ante la verdad y que las víctimas son condenadas al olvido guerra tras guerra. Sé que ninguna historia inventada será capaz nunca de superar la atroz realidad. Sé que el cine es incapaz de explicar la verdad de un conflicto. Sé dónde reside el dolor permanente. Sé que todavía hay centenares de tumbas sin abrir. Sé qué ocurre cada 11 de julio en el cementerio de Potocari cuando miles de mujeres, hombres y niños se reúnen para enterrar a los últimos identificados de Srebrenica. Sé que los huesos de miles de bosnios sin identificar lloran en bolsas de plástico que se agolpan en frigoríficos gigantescos en Tutzla. Sé porque lo he visto con mis propios ojos demasiadas veces. Sé porque quiero saber. Porque lo único que me queda ante la ignominia y la mentira es la memoria y la conciencia. Ambas heridas pero vivas. Gervasio Sánchez Periodista LA MEMORIA CONVULSA s raro el día que mi memoria no se cruza con Bosnia y su salvaje guerra aunque ya han transcurrido doce años desde que concluyera oficialmente. Sigo soñando con los bombardeos continuos, viendo el miedo en los rostros de sus habitantes, recordando declaraciones pomposas y cínicas de políticos que han hecho sus supersónicas carreras al amparo de aquel matadero. Aunque no soy culpable es difícil de explicar mi convulsión interna. Sé quiénes fueron los principales culpables: los que ordenaron matar y hacer desaparecer a centenares de miles de seres humanos, los que cavaron tumbas en lugares desconocidos. Pero en esta clasificación también incluyo a los responsables políticos europeos de la época. Siento rabia cuando hoy los E ABC Tras las huellas del criminal de guerra más buscado La sombra del cazador narra la historia de un reportero de televisión, Simon Hunt (Richard Gere) y de su cámara, Duck (Terrence Howard) Los dos han compartido diversos conflictos bélicos en todo el planeta: desde Bosnia a Irak, pasando por Somalia o El Salvador. Con sus reportajes no sólo han conseguido cimentar un sólido prestigio periodístico, sino que han logrado varios premios. Pero un día, Simon se derrumba durante una emisión en directo en Bosnia; a Duck se le asciende mientras Simon desaparece. Cinco años más tarde, Duck vuelve a Sarajevo junto a un reportero novato, Benjamin (Jesse Eisenberg) De pronto, aparece Simon, que convence a sus dos compañeros de que sabe dónde se encuentra El Zorro el criminal de guerra más buscado de Bosnia. La película la ha escrito y dirigido Richard Shepard, y en el reparto, aparte de los actores citados, se encuentran también Diane Kruger y Joy Bryant. sinos, monjes y secuaces vela por el fugitivo y contra la que comandos americanos y alemanes de la OTAN intentaron un visible asalto hace dos años. Que todo se tuerce peligrosamente sólo es de barruntar. El director, Richard Shepard, se mueve por el no menos minado terreno de aunar en un lenguaje guerra y sátira, lo que desde el Mash de Altman a Los tres reyes de Russell no ha producido numerosos ejemplos. La historia sirve al cliché tanto del periodista indomable, de esos que nadie desea que vuelvan por esa redacción que desprecia, como aprovecha para hacer justicia al ninguneado destino de los pueblos bosnios. La dosis de justicierismo personal del re- portero, reviviendo traumas pasados, no por típica sirve al interés. Tampoco hace falta que a uno lo trate mal el jefe para marinarse el hígado en una botella y atormentarse en la bilis del pasado, pues basta pensar que a uno se le está pasando el arroz allí lejos haciendo en realidad el panoli, esperando esa mala noticia que alimenta al freelancer Pese a la manicura hollywodense y el peinado ético de intelectual francés, el trío Gere, Howard y Eisenberg funciona y los protagonistas se llevan tan fluidamente como sucede a veces entre un reportero y su cámara, por mor de décadas de matrimonio laboral. Ello ayuda cuando la trama se desliza a trompicones entre la farsa, la aventura y la tragedia como esos desolados vehículos entre las cunetas de Sarajevo. Para otros puede ser precisamente la imposible mezcla de caracteres y géneros la mejor baza de este filme más de acción y comedia que bélico. Aunque ciertos reporteros pueden vivir largo tiempo es- condidos detrás de la noticia, noticia realmente se desearía no haber escuchado la frase: esto es vida, el resto es televisión pues si algo parece no terminar de cuajar al otro lado de la pantalla es algo de vida, entre las citas y referencias al Bienvenido a Sarajevo de Frank C. Boyce y El año que vivimos peligrosamente de Peter Weir. La idea de la película ha partido de un oscuro reportaje aparecido en el 2000 en la revista Esquire, en el que Scott Anderson relataba cómo, cinco años después de la guerra, él y otros cuatro colegas reencontrados se habían conjurado entre los humores del aguardiente para encontrar al buscado criminal serbobosnio. La cosa pudo acabar muy mal pero, siendo que no, llegan a escuchar a un oficial estadounidense, al final de su escapada, que esto haría una gran película lo que debió de oirlo alguien en Los Ángeles. Más información sobre la película: www. thehuntingpartymovie. com