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ABC VIERNES 4- -1- -2008 CULTURAyESPECTÁCULOS 77 El robo de mapas es demasiado fácil; comparados con el arte, los mapas, libros y manuscritos no reciben apenas protección de Madagascar que no está dibujada o, en otro mapa, una isla de las Indias Occidentales fue completamente ignorada. Esto es algo que puede comentarle a sus invitados, de los cuales probablemente ninguno se haya dado cuenta de tal omisión. Como existen pocos escritos sobre colecciones de mapas, el dueño de un mapa es probablemente el experto más destacado en la interesante obra, de gran valor histórico, que cuelga en su pared. Nunca subestimes la necesidad que tienen las personas serias de ser consideradas inteligentes El robo de mapas es demasiado fácil por varias razones. Comparados con el arte, los mapas, libros y manuscritos reciben poca o ninguna protección. En las bibliotecas, los mapas se colocan habitualmente en salas de archivo o despachos en los que los investigadores que trabajan son de fiar a priori Como McDade advierte, ladrones que simulan ser investigadores tienen libre- -y solitario- -acceso a los objetos y, aunque dispusieran únicamente de cinco o diez segundos, si saben lo que están haciendo y tienen claro lo que buscan, ese tiempo les basta para sacar los mapas de libros y cajas Las imágenes captadas por las cámaras de seguridad están bloqueadas con su propio cuerpo y tampoco es muy probable que un investigador sea grabado o monitorizado durante toda su visita. Generalmente impresos en papel, los mapas son fáciles de transportar, esconder e ideales para traficar con ellos. Y, finalmente, la mayoría de los mapas no están registrados como objetos individuales, sino como partes de un libro colectivo. Por ejemplo- -describe McDade- si una biblioteca posee un Blaeu Atlas de 1667 con cien mapas, la mayoría de las bibliotecas sólo catalogan el Atlas y no los mapas individuales. Por si fuera poco, la extracción de una sola página de un libro puede permanecer sin descubrir durante varios años. Aunque una biblioteca registre cada mapa dentro de un libro, probablemente no lo verifiquen frecuentemente. Los descubrimientos sólo llegan cuando otra persona, por casualidad, se interesa por el mismo mapa y detecta su ausencia Los españoles no deberían pensar que el robo de mapas es un crimen insólito que sólo ha ocurrido en España. De hecho, pueden tener el tibio consuelo de saber que la falta de seguridad en las bibliotecas es un hándicap a nivel internacional. McDade concluye diciendo: Los robos en la Biblioteca Nacional de Madrid, lejos de representar un fenómeno aislado, siguen una práctica común: un investigador obtiene acceso a lo que busca, sabe exactamente cómo evitar las medidas de seguridad, sabe exactamente lo que quiere, y puede que nadie llegue nunca a darse cuenta La sorpresa no es que los robos de la Biblioteca Nacional ocurrieran, sino que el criminal fuera tan descuidado que se dejó capturar. La importancia de estudiar la historia de los crímenes contra el arte está en la habilidad de aprender de los errores del pasado para prevenirlos en el futuro. Edward Forbes Smiley III y César Gómez Rivero nos ofrecen una serie de lecciones acerca de cómo proteger los mapas en nuestras bibliotecas. Los investigadores, aun aquellos conocidos por los bibliotecarios, deben ser tratados con educada sospecha. Mesas de trabajo con superficie de cristal evitarían que algo pudiese ocultarse debajo. Los espacios para trabajar deberían situarse en ángulos visibles de las salas, y no en la privacidad de un cuarto. Cámaras de seguridad deberían grabar permanentemente el área de trabajo de los investigadores. Para facilitar la identificación e investigación de mapas perdidos, se deberían incluir en los catálogos sus imágenes digitalizadas. Los libros deberían verificarse periódicamente, en intervalos de tiempo razonables, para asegurar su integridad. Los empleados de la biblioteca deberían sentarse de vez en cuando con los investigadores, y tutelar su trabajo. Los objetos raros y únicos nunca deberían mezclarse con las colecciones generales de una biblioteca, para prevenir que estos se oculten o se intercambien. Los ordenadores portátiles y los maletines deberían inspeccionarse siempre a la entrada y a la salida de la biblioteca. Para evitar robos cometidos desde el interior de la institución, el personal de la biblioteca debería también poder ser grabado, sometido a evaluaciones periódicas y entrevistas al fin de su periodo de su trabajo. Existen cientos de Smileys y Gómez Riveros que todavía andan sueltos intentando saquear uno de los tesoros menos protegidos del mundo. Sin embargo, podemos aprender de los criminales del pasado para defendernos de aquellos que vendrán en el futuro. Educada sospecha El Teatro de Sagunto, como era originariamente (arriba) y tal como está en la actualidad ALBERTO SAIZ El Gobierno valenciano evalúa el coste de la reversión de Sagunto MARTA MOREIRA VALENCIA. Una vez conocida la sentencia del Tribunal Supremo sobre la perentoria reversión de las obras de rehabilitación del Teatro Romano de Sagunto, muchas son las voces que se han alzado para alertar de la imposibilidad de devolver esta construcción a su estado anterior. Hasta que se redacte el proyecto definitivo de la intervención, el baile de cifras está abierto a todo tipo de conjeturas. Fuentes de la Generalitat advirtieron ayer a ABC de que existen informes técnicos que cifran en cerca de treinta y seis millones el coste total del proyecto. La opinión de los arquitectos y expertos en patrimonio consultados por ABC coincide en que la reconstrucción del monumento romano con piezas nuevas- -a instancias del Gobierno autonómico socialista de 1989- -fue errónea desde el primer momento. En este sentido se postula el director de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, Ramón González de Amezúa, quien afirma que ahora que el mal está hecho hay que tener en cuenta que probablemente tendrán que llevarse a cabo nuevas reformas porque podrían haberse dañado las estructuras del teatro