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ABC MIÉRCOLES 2- -1- -2008 CIENCIAyFUTURO www. abc. es cienciayfuturo Insulina 81 DIABETES TIPO II Célula El beneficio de las ondas lentas en las fases no- REM 3 Se usa más insulina de la necesaria... 1 Vena Glucosa 2 La insulina no consigue abrir las puertas a la glucosa 4 ...y finalmente la puerta se abre La glucosa no entra en las células A El estómago convierte la comida en glucosa Esófago Hígado Páncreas Estómago en el torrente sanguíneo B La glucosa entra 5 A B C D E Se usa demasiada insulina y se absorbe poca glucosa. El proceso no es eficiente E Los niveles de glucosa se incrementan ABC Fernando Rubio C El páncreas produce suficiente insulina, pero no la usa con eficacia D La glucosa no consigue penetrar en el organismo En el sueño se distinguen varias fases sucesivas que se identifican por la existencia o no de un movimiento rápido de los ojos bajo los párpados- -REM, Rapid Eye Movement y son las fases que carecen de estos movimientos- -NREM- -las que actúan como reparadoras del desgaste diario sufrido por el organismo, tanto mental como físico. Dentro de estas fases no- REM o de sueño lento se suceden varias etapas en las que las ondas electroencefalográficas son cada vez más lentas, primero las ondas theta, luego las ondas delta, que caracterizan la fase del sueño más profundo. En ella, el tono muscular es débil y la frecuencia cardiaca y respiratoria disminuyen. Esta fase profunda es la que alberga también los sueños y los episodios de sonambulismo. La falta de sueño reparador aumenta el riesgo de desarrollar diabetes Investigadores de la Universidad de Chicago comprueban que la privación de las fases profundas del sueño dispara la tasa de glucosa en el organismo S. BASCO MADRID. Todos hemos constatado en alguna ocasión los efectos de una mala noche: escasa agilidad mental, lentitud de reflejos, desgana vital... lo que no podíamos imaginar es que las perturbaciones del sueño nos predisponen, además, a desarrollar diabetes del tipo 2, la más común en los adultos. Así lo ha comprobado un equipo de investigadores de la Escuela de Medicina de la Universidad de Chicago, dirigido por Eve van Cauter. Apenas tres noches consecutivas de perturbaciones en el sueño provocan en el organismo un descenso del 25 por ciento en la sensibilidad a la insulina, lo que conlleva que el cuerpo necesite mayores tasas de insulina para asimilar la misma cantidad de glucosa. La mala calidad del sueño o la falta del mismo no llevan aparejado, de forma paralela, un aumento en la producción de insulina por lo que, tras esas tres noches de sueño insuficientemente reparador, la tasa de glucosa del organismo se dispara en un 23 por ciento. En su experimento, los investigadores privaron de las fases del sueño profundo- -por medio de emisores de sonidos que, sin despertarles, provocaban en ellos un estado de duermevela- -durante tres noches consecutivas a un grupo de nueve voluntarios sanos, de entre 20 y 31 años de edad, a los que sometieron después a controles de glucemia con los resultados ya señalados. Los resultados obtenidos en estos test de glucemia, según la doctora Van Cauter, sugieren claramente que la adopción de estrategias para mejorar la calidad del sueño, así como su cantidad, pueden contribuir a prevenir o retrasar la aparición de la diabetes del tipo II entre las poblaciones de riesgo La Organización Mundial de la Salud estima que más de doscientos millones de personas en el mundo padecen alguna de las dos variantes de la enfermedad, la infantil y juvenil, o del tipo 1; y la del adulto, o del tipo 2. Esta última es la que ha sido objeto de estudio por parte del equipo dirigido por Eve van Cauter. Conocidos desde hace tiempo- -al menos hasta cierto punto- -los factores genéticos en la predisposición a desarrollar la enfermedad, los demás factores desencadenantes suelen ser agrupados en torno a la calidad de vida y a una alimentación inadecuada. La obesidad aparece como un factor fundamental, al que habrá que añadir en adelante la falta de calidad del sueño. La autora principal de la investigación, publicada en la revista PNAS afirma que estudios precedentes habían mostrado numerosas conexiones entre la privación de sueño Factores de riesgo Efectos del sobrepeso Si considerásemos esos mismos efectos ligados al sobrepeso, un conocido factor de riesgo que predispone a la diabetes del adulto, suprimir el sueño profundo durante tres noches reduce la tolerancia del organismo a la glucosa tanto como un aumento de peso de entre 8 y 13 kilos. Mejorar la calidad y la cantidad del sueño ayuda a prevenir o retrasar la aparición de la enfermedad crónica y las anomalías metabólicas, la obesidad y los riesgos de diabetes... pero es la primera vez que se prueba que la falta de un sueño reparador, privado de sus fases de ondas lentas- -también llamadas fases NREM, Nonrapid Eye Movement -incrementa muy considerablemente el riesgo de desarrollar diabetes Aunque posiblemente el cuerpo consiga adaptarse a la asimilación de glucosa, al menos en parte, en caso de una privación crónica del sueño reparador, los investigadores consideran que las perturbaciones prolongadas del sueño juegan un papel indudable en el desarrollo de la enfermedad en poblaciones de riesgo como las de edad avanzada y las que registran sobrepeso. El sueño profundo está considerado como la fase del sueño más reparadora y su importancia para la salud mental del individuo ha sido probada hasta la saciedad. Esta investigación de la Universidad de Chicago, por su parte, constituye toda una primicia en el estudio de los efectos de la falta de un sueño de calidad sobre la salud física de las personas. Más información sobre la investigación: http: www. eurekalert. org jrnls pn as pdfs zpq 8783. pdf