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76 CULTURAyESPECTÁCULOS MIÉRCOLES 2 s 1 s 2008 ABC Asia portuguesa de Manuel de Faria e Sousa. Lisboa: en la oficina de Henrique Valente de Oliueira, 1666 Tratado de las drogas y medicinas de las Indias Orientales en sus plantas debuxadas al biuo de Cristóbal Acosta. Burgos, 1578 The travels of Sir John Cardin into Persia and the East- Indies de John Cardin. Londres, 1691 El mapa del tesoro La Biblioteca Marqués de Valdecilla de la Universidad Complutense ha dado con el mapa de uno de los grandes tesoros bibliográficos europeos, la biblioteca de Francisco Guerra, quien ha legado sus valiosísimos libros (más de cuatro mil) a la institución MANUEL DE LA FUENTE MADRID. Probablemente, los filántropos sean una especie en vías de extinción en esta selva materialista en que vivimos. Pero, sin duda, también es cierto que todavía quedan ejemplares únicos, animales gigantescos, casi mitológicos, pero más casi desconocidos, capaces de consagrar una vida, en cuerpo (cerebro) y alma, al saber, y luego, costumbre aún más extraña entre nosotros, ajenos a envidias y servidumbres cortesanas o presunciones, capaces de legar su conocimiento, o su biblioteca, que viene a ser lo mismo, en bien del interés público. El ejemplar tiene nombre, Francisco Guerra, y apellidos: una biblioteca compuesta por más de cuatro mil volúmenes (y qué volúmenes) que don Francisco ha legado a la Biblioteca Marqués de Valdecilla, la biblioteca histórica (la historical collection que dicen los anglosajones) de la Universidad Complutense, en lo que es la adquisición de una colección privada más importante que nunca haya realizado la institución. Desde luego- -subraya Marta Torres Santo Domingo, actual directora de la Valdecilla- para nosotros es un gran privilegio. Francisco Guerra era un hombre conocido en la Biblioteca, porque venía a investigar y se le pudo ver muchas veces buceando en los archivos. Aunque tuvo muchas ofertas sobre su mesa, cheques en blanco de grandes instituciones extranjeras, don Francisco finalmente se decidió por nuestra casa porque él siempre se sintió perteneciente a la Complutense. Él no ha querido que se dispersase, y quería donarla a una institución pública como ésta Además de Marta Torres, quien se llevó también este alegrón bibliófilo fue Ana Santos, la anterior directora. Pusieron manos a la obra (mejor, a las obras) y, como relata Torres, en octubre del año pasado llegamos a un acuerdo de legación y en diciembre se procedió al traslado. E, inmediatamente, desde enero de 2007, le dimos prioridad a su ordenamiento y catalogación, que ya hemos realizado con cinco mil libros. A partir de ahora, empezaremos a realizar estudios en profundidad de los distintos apartados que componen la Bi- Un sabio y un filántropo de los de antes Es un sabio de los de antes. De los de antes de la Guerra, tras cuyo final debió exiliarse. Don Francisco es, además de un devoto admirador de su paisano don Marcelino Menéndez y Pelayo, dos veces doctor en Medicina y doctor en Ciencias, Historia y Filosofía. A lo largo de su vida reunió esta impresionante biblioteca, conseguida casi en alguna partida de póquer, o atisbando un título mientras daba el pésame a una viuda. Hombre de mundo, capaz de viajar hasta Hamadán (Irán) para postrarse ante la tumba de su queridísimo Avicena, no sólo ha reunido estas joyas sino que a menudo conserva las facturas junto al ejemplar y a la fotocopia del catálogo del librero, con lo que también ha agavillado un material excepcional para el estudio de la evolución del mercado del libro antiguo en todo el mundo. Ordenamiento, catalogación generoso y sus libros: Las tres características que definen la intensa actividad intelectual de la larga y fecunda vida de don Francisco son las de erudito, bibliófilo y bibliógrafo, y estas tres características dejan como testamento vital aquello que distingue sólo a algunos seres humanos: su trascendencia. Por todos los sitios que pasó intentó ampliar su biblioteca, pero no a cualquier precio, ni con ejemplares cualquiera, sino seleccionando cuidadosamente aquellos que, bien por su rareza, o por su interés histórico o científico, podían tener un especial significado para sus intereses. En algunos casos, producto del trato con libreros, en otros, producto del azar o del hallazgo en bibliotecas particulares, pero siempre respondiendo al mismo objetivo: reunir los ejemplares dispersos por el mundo, pero que fueran objeto de su interés intelectual Las perlas y los diamantes de esta inusitada biblioteca se han engarzado en una diadema de erudición, curiosidad, eclecticismo y sapiencia que los bibliotecarios de la Complutense han dividido pacientemente en varias secciones sobre las que los investigadores pronto entrarán más en detalle. Uno de los grandes apartados del tesoro es la colección literaria y filológica, con piezas como el Arte subtilísima por Pasen y asómbrense blioteca de Francisco Guerra. Obras como la primera edición de un Vesalio, cuyo valor puede rondar muy fácilmente los trescientos mil euros La propia Ana Santos traza el perfil insólito de este sabio la qual se enseña a escribir perfectamente, de Juan de Iciar, impreso en Zaragoza en el año de gracia de 1550. Otras gemas son varios textos medievales en delicadas ediciones renacentistas, como El Conde Lucanor de Juan Manuel o las Coplas de Juan de Mena. No faltan, por supuesto, piezas del Siglo de Oro como libros de Santa Teresa de Jesús o el Quijote realizado por la Hermandad de San Jerónimo de 1723. Y, gramaticalmente hablando, no se puede obviar por más