Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
48 MADRID MIÉRCOLES 2 s 1 s 2008 ABC La iniciativa partió hace una década del Club Rotario y ha ido creciendo Participan 11 hoteles de primera categoría. Los menús son repartidos por voluntarios Leandra, cocinera en el Palace desde hace 17 años, es la encargada de realizar estos menús. Lo hace encantada Hoteles de lujo y solidarios Más de un centenar de menús al día son repartidos por voluntarios del Ayuntamiento de Madrid. Son elaborados por cocineros de once hoteles de lujo con productos de primera. Los destinatarios son personas sin recursos que van a comedores sociales POR M. J. ÁLVAREZ FOTOS: CHEMA BARROSO MADRID. Es muy fácil hacer algo por los demás. Y gratis Así de claro lo tiene Pedro Bueno, de 56 años, interventor de banca prejubilado. Y, dicho y hecho, porque lleva casi dos años ejerciendo de voluntario del Ayuntamiento de Madrid. Una vez a la semana conduce una furgoneta en la que lleva tres contenedores vacíos que carga en la base del Samur. Hoy es viernes, son las diez, y su ruta le lleva hasta el Hotel Palace, donde llenará los tres recipientes de alimentos para que coman, horas después, los indigentes que acuden al albergue de las Hijas de la Caridad. Su segundo itinerario obligado es otro hotel, en El Pardo, que abastece al colegio de la Fundación Santamarca. En total, más de un centenar de menús. Pero hoy no hará este servicio, ya que los alumnos están de vacaciones. Cada día, de lunes a sábado, un voluntario repite el proceso en distintos establecimientos. Recorrer la ciudad, en pleno atasco, le lleva algo más de media hora. A la llegada al hotel, carga sus contenedores y se adentra en la cocina de los empleados. Los menús que repartirá después y que alimentarán al mediodía a medio centenar de bocas hambrientas, son los mismos que los que toman a diario los paladares de los 300 trabajadores en el almuerzo y otro centenar en la cena. Los fogones están en plena ebullición. ¿Qué tenemos hoy? pregunta Pedro a la cocinera, Leandra Aranda, que lleva 17 entre pucheros. De primero, pote gallego, con sus judiones y su lacón; de segundo, carne de cerdo con tomate y ternera asada; además, como sobraban y se iban a estropear, he hecho también chuletas de sajonia dice la experta. Todo de primera y de lo mejor. Aprovecho lo que no utilizamos y lo guiso, porque, si no, se pierde y es una pena. Las raciones son abundantes y repartimos más de la cuenta. Por si acaso explica María Sánchez, su ayudante. Lo único que cuenta son los yogures, la fruta y el pan. Cuarenta piezas de cada. Tienen menús especiales en fiestas como Navidad, Año Nuevo... Es un trabajo extra. Me suele tocar a mí, que estoy por la mañana. Pero estoy contenta, porque veo que sirve para algo concluye Leandra. Toda esta labor se viene realizando desde hace una década, gracias al convenio firmado entre los once hoteles adheridos a la Asociación Empresarial Hotelera, el Ayuntamiento y el Club Rotario, de quien partió la iniciativa, copiada en otros países después. El viaje concluye en el comedor de las Hijas de la Caridad, detrás de la Gran Vía, adonde se acaban de mudar hace mes y medio desde Lavapiés. ¿Dónde pongo el pote? Viene todo calentito, calentito. Hoy he traído tres segundos explica Pedro a sor Patrocinio García, directora del centro. ¡Ah! y ¡Feliz Navidad! Sor Pura y sor Marina ayudan a colocar los alimentos en cada bandeja del autoservicio. Hemos puesto en marcha un sistema nuevo que da dignidad al usuario. Un abono que asegura 30 comidas y evita colas en la calle explica la directora. No suelen fallar. Ayer vinieron 38. Gracias a la ayuda de los hoteles podemos darles un plato caliente todos los días. ¡Qué menos! explican. Pedro, voluntario del Ayuntamiento, cargando las bandejas en el hotel En el comedor de las Hijas de la Caridad los usuarios comen caliente gracias a estos platos