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ABC MIÉRCOLES 2- -1- -2008 ESPAÑA 25 quizados. Crimen puro y duro. En la cabeza está el coyote o traficante de personas que dirige el grupo. Por debajo, los captadores, encargados de buscar candidatas consentidas o no en los países de origen. Las mujeres suelen creer que se van a dedicar a ser bailarinas, camareras, cuidadoras, casi nunca putas. Convencida la chica o su familia, entran en escena los tramitadores que consiguen los documentos necesarios para viajar, falsificados o auténticos. Llega la hora del dinero que casi nunca tienen y para eso la red pone a su disposición a los prestamistas o chulqueros usureros sin escrúpulos que adelantarán el pago del viaje y los papeles y encadenarán a las víctimas durante años con sus intereses imposibles: entre el 15 y el 20 por ciento quincenal o mensual. Es la famosa deuda, la espada de damocles de las mujeres inmigrantes que venden su cuerpo. Oscila entre los 3.000- 4.000 euros o dólares que contraen rumanas y suramericanas hasta los cerca de 40.000 dólares que a veces tienen que devolver las nigerianas pasando por los 15.000 que se exige a las chicas chinas. Cuando todo marcha sobre ruedas, las mujeres son acompañadas por un pasador- -fingen ser guías turísticos, sacerdotes, maridos... cuyo papel es introducir a la mujer en España. Una vez aquí, el dueño del lupanar o alguien de la organización envía al receptor- -un taxista de confianza o un chulo de segunda al que acompaña con frecuencia su novia, una ex prostituta para ganarse a las chicas- -que dejará a la mujer a buen recaudo en el club que le toque, dirigido por el dueño, el explotador, que emplea a sin papeles a sabiendas de que comete una ilegalidad. Éste, casi siempre español, percibirá un 40 por ciento de lo que gane la mujer en su plaza, una vez que la deuda esté pagada, y le cobrará aparte el alojamiento y la manutención: entre 30 y 90 euros al día por cada chica. Si la mujer funciona bien y gana dinero permanece en el mismo local, que pese a todo renovará caras y cuerpos cada cierto tiempo. En algunos clubes afamados se llegan a hacer casting y las candidatas- -cuando ya han saldado la deuda- -se dejan la piel para entrar en ellos. Pero hasta que llega ese momento, la mayoría vive un auténtico drama. Si amagan con escapar, los padres, los hijos, cualquiera de sus seres queridos pueden pagar las consecuencias. Las controlan criminales y eso se nota en los métodos. Hemos detectado ya que Las organizaciones rumanas son las más activas y las más violentas; sus chicas copan el 50 por ciento las organizaciones mandan dinero a las familias todos los meses con el pasaporte de las chicas para que crean que están trabajando en otra cosa porque antes muchos denunciaban desde su país cuando pasaba el tiempo y no tenían noticias explica el comisario Botrán. El sobre del vudú a África Un 40 por ciento Eso en los casos civilizados -redes de rumanos, sobre todo- -porque los proxenetas africanos, nigerianos básicamente, son bastante más expeditivos. Sus chicas ejercen en la calle y en pisos, más que en locales. La mujer ve al rufián, de su aldea o próximo a ella, como su protector, su vínculo con un mundo que le da la espalda. Ellos se encargan de mandar algo de dinero a la familia, que las ha vendido antes, y a cambio se aseguran de que la chica cumplirá el contrato firmado. La pantomima consiste en un sobre que guarda un secreto, una práctica de vudú con restos orgánicos y amuletos que las mantendrá amedrentadas durante años, casi de por vi- da. Si se rebelan, el sobre llega a su casa en África. Antes han pasado por el viaje en patera y todas las penurias imaginables; algunas han sido violadas durante el viaje y han abortado o han llegado con su recién nacido en brazos. Esta inmigración, no obstante, ha variado y como siguen siendo mujeres rentables, las redes las traen en avión vía París con documentos americanos. Nunca denuncian. La Policía para ellas no existe. Igual que para las chinas. Hasta hace no mucho, las prostitutas chinas eran de consumo interno pero ahora son todo un reclamo. Sexo diferente geishas se publicita. Es rarísimo verlas en un club. Sus controladores las recluyen en pisos de Madrid, Sevilla, Málaga y Barcelona, a los que el cliente accede tras sortear varias barreras de seguridad. No sólo tienen que pagar su deuda, sino también los anuncios que las venden. En teoría perciben parte de los beneficios del local en el que ejercen. Se convierten en socias. Otra treta burda. Casi 2.000 mujeres son liberadas cada año de las redes mafiosas. Muchas se quedan sin alternativa y al final vuelven a convertirse en esclavas del mercado del sexo. Otras se acogen a la protección de los testigos que colaboran y las menos vuelven a casa, mientras los comerciantes de sueños siguen haciendo caja. Esclavas del cuerpo Embarazadas forzadas a trabajar, menores con identidades usurpadas para ejercer de lolitas palizas y violaciones en grupo, sexo sin proteccción por orden del chulo... Es el día a día de decenas de prostitutas POR C. MORCILLO MADRID. Someterse o morir. Casi todas las víctimas del mercado del sexo se doblegan, pero algunas no. Claudia- -nombre ficticio- rumana, estaba aterrorizada cuando la encontramos. La habían violado en grupo varios días seguidos; le habían pegado con saña, la amenazaron con matar a sus padres. No dejaba de temblar y no hablaba. La llevamos a una casa de acogida y estuvo ocho días sin pronunciar una sola palabra; se negaba a comer, a mirar, a todo La experiencia no es única, pero sí una de las más impactantes en la Brigada Central de Extranjería y Documentación. Claudia dijo no. Llegó engañada y nunca aceptó ser puta. Ni las lecciones de la mami ni las palizas lograron convencerla. Los policías que se dedican a estas redes se han topado con auténticos casos de esclavitud. Chicas vendidas por sus familias que se han tirado por la ventana del prostíbulo para huir del infierno y las han obligado a volver, a veces sus seres queridos; chicas embarazadas de siete meses que han tenido que trabajar hasta el final; chicas forzadas a aceptar clientes de primera sin utilizar protección; prostitutas a las que han suministrado pastillas abortivas sin su conocimiento haciéndoles creer que era para aliviar los contratiempos del embarazo; otras, obligadas a abortar si no han pagado la deuda; menores secuestradas y empleadas como lolitas con documentos falsos, usurpando día y noche la identidad de otra persona- -unas veinte halladas al año por la Policía- La demanda es lo único que importa. Y los clientes cada vez buscan mujeres más infantilizadas, según un informe de la Asociación para la Prevención, Reinserción y Atención de la Mujer Prostituida (Apramp) Las mafias han tomado nota de los nuevos gustos y seleccionan a chicas más jóvenes. Hay clientes que les llevan las faldas de sus hijas y les piden que se las pongan o que se hagan coletas, cuentan las mujeres. Muchos tiran de billetera para que la prostituta no utilice protección. El mercado del sexo está en pleno apogeo, reiteran los expertos policiales. Nos hemos convertido en un país rico que suma demandas. Casi siempre mujeres. La prostitución masculina obligada es casi irrelevante. No existe un mercado organizado de travestis, sí que hay muchos pisos, apartamentos y locales donde se ejerce, pero es un circuito cerrado Las organizaciones detectadas hasta ahora son de brasileños, como la desmantelada hace unos días en Sevilla, una auténtica mafia que había obligado a uno de los chicos, enfermo de sida, a trabajar hasta la muerte. No es la primera red, y la Policía alerta de que hay que extremar la vigilancia. Otro asunto es la prostitución callejera, los chaperos al uso, bastante residual también y con protagonistas marroquíes y argelinos, básicamente. Meretrices en espera de trabajo en la Casa de Campo, en Madrid FRANCISCO SECO