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ABC MIÉRCOLES 2 s 1 s 2008 OPINIÓN 5 UNA RAYA EN EL AGUA RUTINAS DE AÑO NUEVO O primero quedescubres cuando cambias de año es que sólo ha cambiado eso, el año. Minutos antes de las uvas te sientes como un torero arrodillado frente al toril, sin saber lo que va a salir pero dispuesto, entre temeroso y valiente, a recibirlo a portagayola. Qué remedio. Entonces suenan las campanadas, cae la bola, suenan los taponazos de cava, te dan besos, los devuelves, y alpoco te das cuenta de que todo está igual que el año pasado, dentro y fuera de ti mismo. La tele repite los mismos programas- -a veces con los mismos personajes- el móvil escupe simiIGNACIO lares mensajes, tus familiaCAMACHO res y amigos pronuncian los semejantes deseos, y en la calle se repiten idénticos ritos: hay tipos que bailan con ridículossombreritos de colores y jóvenes que beben de gollete en el botellón y potan por las esquinas la primera cogorza del año nuevo, exactamente igual que la última del viejo. Tú tampoco eres distinto; si acaso, acaricias algún propósito que pronto abandonarás, y que también proyectaste doce meses atrás, cuando del mismo modo creías que te sentirías con fuerza para acometerlo. Perotranquilo, lepasa a todo el mundo. Lo comprenderás cuando mires las noticias. La kale borroka continúa en algún lugar del País Vasco, donde los huerfanitos políticos de Batasuna entretienen su ocio quemando contenedores o tirando por ahí cócteles molotov El primer español de 2008 ha vuelto a ser un hijo de inmigrantes latinoamericanos. En cualquier punto del planeta unos hijos de puta han despachado a un montón de inocentes porodio tribalo ideológico. ElPapahalanzado un mensaje de paz que nadie escuchará. Y Zapatero está descansando en Doñana. Pura rutina. La única novedad es que el Rey se haido aAfganistána visitar alas tropas, ahacer lo que no se ha atrevido el presidente del Gobierno, queprefiere la cómodavideoconferencia para conciliar el trabajo con la familia. Pero se trata de una novedad relativa: hace tiempo que la Corona suple con su prestigio y su esfuerzo el vacío sideral de España en un ámbito exterior que ZP abandona por aburrimiento o desidia. Mientras tomabas los últimos sorbos de cava entraban en vigor las nuevas tarifas- -nuevas siempre significa más caras- -de la luz, el agua, los transportes o el teléfono, pero de esto no te darás cuenta hasta que te lleguen las facturas a una cuenta corriente que tiritará bajo los fríos de enero. Y tampoco te va a sorprender; estás resignadamente acostumbrado. Por la mañana del día uno, el concierto televisado de Viena, con su ramillete de chinos con smoking palmoteando al compás de la marcha Radetzky, te hace creer que andas atrapado en un bucle del tiempo, como en aquella película del Día de la Marmota. Y, sin embargo, sientes en tu interior una vaga cosquilla de incertidumbre y piensas si dentro de doce meses el recuento de seres cercanos será idéntico al que te rodeó en la Nochevieja. En el fondo, eso acaso sea lo único realmente importante. Aunquealguien terecuerde que tienes en marzo una cita que, por más que los periódicos la destaquen con notable entusiasmo, teproduceuna desganada, inevitable, fastidiosa, cansina pereza. L EL RECUADRO REYES RICOS EN UNA ESPAÑA POBRE UANDO yo era níño, España acababa de pasar los Años del Hambre, Y no sé qué carestías generales habría o que fatiguitas estarían pasando mis trabajadores padres, que cuando se acercaban las Pascuas, y yo pegaba la nariz y el vaho del frío, como en un cuento triste de Navidad, contra los cristales de aquellas maravillosas tiendas de juguetes para niños ricos, con trenes eléctricos dando vueltas en sus escaparates, y le decía a mi madre queen mi carta iba a pedirles uno así a los Reyes Magos, me contestaba cada año con la misma frase en su voz de pena: -Eso no puede ser, Antoñito, porque este año los Reyes vienen muy pobres... Tan pobres venían los Reyes que me traían, sí, un tren. Pero una birria de tren. En absoluto eléctrico. De cuerda. Sin aquel potente foco blanco en la locomotora que alumbraba la vía. Sin los vagones que reproducían los coches de Wagon Lits del expreso de Madrid. Un tren triste y baratito, con una máquina de cuerda y dos vagones de lata. De lata de la mala, de la traicionera, que te pegaba unos cortes horribles en los dedos alcogerlos. Y todos los vagones, además, eran de Tercera: ni un solo coche- cama. Si no fuera a quebrarme este clima líANTONIO rico de evocación, estaba por decir que el BURGOS tren de hojalata era como si lo hubiera contratado La Maleni, para que se hagan una idea de lo chungo que era la mierda de tren quemetraían aquellos Reyes Magos tan pobres. Aunque otra vez estamos en años de penuria, en pleno ciclo de recesión, con los caminos de serrín del Nacimiento exclusivamente llenos devacas flacas quedan unalechecada día más cara, apacentadas por pastores que cobran el PER, donde las obras del castillo de Herodes han quedado paralizadas a causa del pinchazo de la burbuja inmobiliaria y donde el pescador no puede tender su caña en el papel deplata delrío porqueestamos en parada biológicaimpuesta por la Unión Europea, a mí me gustaría ser un niño de ahora, porque por mucha crisis que haya, los Reyes Magos nunca vienen pobres. Y eso que la televisión está llena de pornografía infantil. Han leído bien: la televisión escupe C en estas fechas pornografía infantil a cada instante. Es absolutamentepornográfico que en una España donde los padres están ahogados por el euríbor y por el subidón de los precios y tienen que hacer más equilibrios que Pinito del Oro para llegar a fin de mes, los niños de esos padres sean asaeteados por los tecnológicos objetos deldeseo de los más caros y sofisticados juguetes. Que, además, se agotan. Abuelo ha habido, como el que suscribe, que se ha tenido que recorrer todas las jugueterías de la ciudad y terminar recurriendo a la amabilidad de un caballero del escudito de solapa de la veteranía del Cortinglés para poder encontrar el ansiado coche teledirigido. ¿No es pornografía infantil lavar el cerebro a los chavales con unos juguetes que o bien no pueden comprarlos sus padres de caros que son y de tiesa que la familia está, o bien se han agotado en España entera, para desmentido de la crisis que tenemos en todo lo alto? ¿Qué clase de crisis es ésta, que con la que está cayendo los Reyes Magos, no vienen este año pobres, como en nuestra infancia, sino es que lo tiran? En un periódico salmón publicado en inglés he leído un divertido informe económico de Papá Noel, donde analiza ante su junta general de accionistas de la ilusión los pobres resultados de su ejercicio en Europa, delo chungaqueestá la cosa. Aquílos Reyes Magos o bien tiene muy malos analistas y consejeros, o no se quieren enterar por razones de ilusión de la crisis que tenemos en todo lo alto. O son los únicos que se creen el triunfalismo económico que predica electoreramente el Gobierno de España Mesigo quedando con elrealismo deaquellos Reyes Magos pobres de mi tren de hojalata. Y también, hombre, ya que estamos metidos en harina de Reyes, pues me sigo quedando con el Rey en el que sigo creyendo. Que no es de Oriente, sino del Palacio de Ídem, y que se llama Juan Carlos. Y que como sabe mejor que nadie que sus colegas Melchor, Gaspar y Baltasar vienen este año tan pobres a esta tierra donde no hay caridad, se ha ido a comer las uvas a Afganistán con quienes, si falta hiciere, darían la vida por esto tan antiguo y tan sentimental a lo que todavía algunos viejos niños con tren de hojalata llamamos Patria y llamamos España.