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70 CULTURAyESPECTÁCULOS www. abc. es culturayespectaculos LUNES 31- -12- -2007 ABC Coppola es un tipo inteligente y divertido, un verdadero grande Maribel Verdú s Actriz Maribel Verdú echa el cierre a un año excepcional, pero encara el 2008 con mayor ilusión todavía. Vuelve a ser candidata al Goya, por su trabajo en Siete mesas de billar francés pero ya tiene premio: trabajar con Francis Ford Coppola en su próxima película POR JULIO BRAVO MADRID. Sí. Maribel Verdú es el torbellino que uno imagina. Es difícil no contagiarse de su vitalidad y de su pulso acelerado; es del todo imposible escaparse a una mirada que es como un cazamariposas, siempre volando ligera tratando de atrapar hasta el aire que le rodea. El año que ahora termina ha sido más que especial para ella, con el estreno de películas que le han dejado una inolvidable huella personal y profesional y el rastro de El laberinto del fauno todavía fresco... Y para 2008, buenas noticias. Dentro de unas semanas peleará por el que sería su primer Goya, y después afrontará un más que ilusionante proyecto trabajar a las órdenes de una de las grandes leyendas de Hollywood, Francis Ford Coppola, en su nueva película: Tetro do ya cosas, y que ha madurado y ha crecido. Yo lo estoy disfrutando mucho porque me apasiona mi trabajo y porque lo que quiero es hacer cosas dignas, decentes y maravillosas. Me encantaría no volver a hacer pelis alimenticias, aunque volveré a rodarlas si hace falta porque yo como de mi trabajo. Pero si puedo elegir entre los trabajos que me ofrecen, perfecto. gustara, pero fue hacer El laberinto y me ofrecen El niño de barro de Jorge Algora, con un guión que me fascina; me llama Gonzalo Suárez, al que amo con toda mi alma, y al que le digo que sí incluso sin ver el guión; me llama Gracia Querejeta, que si yo tenía un sueño en esta vida era trabajar con ella; y hago La zona con Rodrigo Plá. Y claro, si coinciden las fechas y las puedes hacer, no vas a decir que no. Pero me gustaría bajar el ritmo, porque me he tenido que comer un año de promociones tremendo. Y este año he hecho mis dos peliculitas, una colaboración con Animalario en un papel secundario, y otra de José Luis Cuerda como protagonista. Eso es lo que quiero hacer, dos películas al año, o película y media, como yo digo. Y teatro, por supuesto. -Yo haría sólo teatro si pudiera. Y ya he encontrado el texto que quiero hacer, algo que era muy difícil después de hacer Por amor al arte es lo más grande y más maravilloso que he hecho, y encima el resultado fue increíble. Ése es el tipo de función que quiero hacer, que no es ligera pero tampoco superintensa, que tiene un transfondo importante detrás... entonces aprovecharía: un año de teatro. ¿Siente que éste es el mejor momento de su carrera, o eso es sólo algo que se dice? -Sí creo que estoy en un momento muy maduro, en el que recibo ofertas superinteresantes, con personajes sólidos... Y sí, se nota. Miro de otra manera, aunque soy la misma, y eso sale al exterior de alguna manera. Hay otra mujer a la que le han pasa- -Y han llegado en el momento justo... -Yo creo en la suerte, y a mí México me ha dado suerte. Y me la han dado Guillermo del Toro y Alfonso Cuarón. Son mis hadas madrinas. Todo me ha pasado a raíz de El laberinto del fauno y de Y tu mamá, también Coppola me dijo que me había visto en El laberinto pero que ya me había visto antes en Y tú mamá también y que lo que no se podía creer es que fuera la misma actriz. El laberinto no hubiese sido para mí lo mismo sin Y tú mamá Estas dos películas me han dado a conocer en todo el mundo y han sido fundamentales para que me ofrezcan guiones buenos con directores buenos. -Sí, sí. Llevaba un tiempo en que no me llegaba nada que me ¿Fue su ida a México la que ha marcado ese punto de inflexión? ¿Tiene proyectos de teatro? -Yo estaba en México, y Coppola, que estaba en Guatemala, se enteró por la prensa. Se puso en contacto con Cuarón y con Guillermo para localizarme, y le dieron el teléfono de Trini, mi representante. Ella me llamó y me dijo que me fuera a Guatemala, porque Coppola quería conocerme. En un principio, y pasada la sorpresa, le dije que no, que me daba vergüenza y todas esas cosas, pero claro, fui. Estuve con él dos días y fue una experiencia maravillosa. En ningún momento hablamos de la película. Y, aunque la cosa se hubiera quedado sólo en esa visita, esa experiencia no me la quita nadie. Pero a los quince días ya me mandó vía mail el guión, y me dijo que le encantaría que me uniese a él en esa historia y poder trabajar conmigo. El guión me apasionó: hay personajes de verdad, a los que les pasan cosas. Es una peli de las que me gustan, que cuenta cosas y habla de los sentimientos... Casi siempre de perdedores. -Ahora que ha mencionado a Coppola... ¿Cómo reaccionó el día que le llamaron para decirle que le quería en su película? ¿Tiene ya fecha? -La haré cuando pueda. Porque a ver qué pasa después de lo de Coppola. Todo el mundo me dice que me va a cambiar la vida. Me la cambiará si yo quiero, espero... Me gustaría hacer esta peli, y si luego no me viene un proyecto que sea la bomba, prefiero estar tranquilita... Y ¿Coppola es tal y como lo esperaba? Nunca me ha desmotivado no ganar un premio ¿Los premios son importantes para sentir que uno va por el buen camino? -En mi caso no puedo decirlo. Ahora, con El laberinto del fauno me está llegando todo, pero no he sido una actriz premiada. He recibido muchos que no quiero infravalorarlos, pero no tengo ningún Goya, por ejemplo. Mi suerte cambió con el Ariel, y es maravilloso oír tu nombre y ganarlo, naturalmente. Pero yo me siento premiada con la labor hecha, y no quiero parecer petulante. Cada año que me han nominado, el reconocimiento está ahí. Luego no ha llegado a premio, pero me ha ido muy bien sin ellos. Nunca me ha desmotivado no ganar un premio. Además, tengo los pies en la tierra y no todo gira en torno al cine. Cómo me voy a preocupar porque no me han dado un Goya cuando hay una mujer que ha perdido un hijo en un atentado, o cuando ves a la chica esa a la que le dieron una paliza en el Metro y sabe que el chico está en la calle. Sería de patada en el culo preocuparme porque no he conseguido un premio. Sería lamentable y vergonzoso, y yo no quiero ser así, no quiero darle importancia a algo que no la tiene. Te lo dan y en ese momento no te cambias por nadie, eres la mujer más feliz del mundo, pero sé que hay cosas más importantes, y en eso no quiero frivolizar en absoluto. -Hay quien dice que para triunfar hay que ser un dictador. -Yo no esperaba nada. ¿Cómo iba a esperar nada? En la alfombra roja de los Oscar se me había acercado y me había dicho: This is Francis Figúrese, se presentó, alguien como él, a quien conoce todo el mundo. Coppola es divertido, inteligente, se quita importancia y te hace sentir persona. Yo tenía ya el recuerdo de la alfombra, de su saludo cariñoso, y suponía que tenía que ser un tipo de puta madre... Y es que los grandes son los grandes. Lo peor en este mundo son los mediocres, en cualquier ámbito. -No lo creo. Yo he descubierto que hay gente con un talento fuera de lo común, buena gente, y que son unos genios. Los hay. Y esos son los que yo quiero. Guillermo del Toro, por ejemplo. No lo hay con más talento, más cultura y más inteligencia. Y no sabe cómo trata a la gente, cómo es... Alfonso Cua- -Imagino que cuando se termina un rodaje así el crecimiento personal es aún mayor que el crecimiento artístico. -Siempre. Y tengo muy reciente el ejemplo de Siete mesas de billar francés A mí esa película, personalmente, me ha cam- rón, lo mismo. Son gente que a mí, personalmente, me han tratado como a una reina, y que son una pasada. Trueba, también. Yo no he tenido la suerte de rodar con él desde Belle Epoque pero trabajar con él es saber que vas a ser feliz durante dos meses. Sólo estar a su lado ya merece la pena. Y Gonzalo Suárez...