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42 ECONOMÍA LUNES 31 s 12 s 2007 ABC España es el país de la Eurozona donde menos crece la productividad El incremento medio por trabajador español es del 0,8 según la Comisión Europea, frente al 1,1 de la media de la zona euro y lejos del 2,6 de Grecia MARIBEL NÚÑEZ. CORRESPONSAL BRUSELAS. El hecho de que la economía española crece a un ritmo superior al de la media de los países del euro, un 3,8 en el tercer trimestre frente al 2,6 no lo discute nadie en Bruselas y se sigue mirando a nuestro país con cierto asombro por esta cuestión. Ahora bien, si se rebusca detrás de las grandes cifras resulta que la productividad, uno de los datos de referencia claves para medir la salud económica de un país que resulta de dividir el total del Producto Interior Bruto (PIB) de un país por el número de trabajadores, crece en España a un paso lentísimo. Según el último informe monográfico sobre la productividad realizado por la Comisión Europea, España cerrará este año con un aumento de tan sólo ocho décimas, el menor de todos los países de la Eurozona que, a su vez, tendrán un aumento medio del 1,1 en relación con el año anterior. Este 0,8 de aumento será, en el caso de confirmarse, tan sólo una décima superior al de 2006, año en el que España sacó muy mala nota en productividad, ya que logró un aumento de siete décimas, frente al 1,4 en que creció de media este indicador en los países del euro. Los expertos de Bruselas en esta materia siempre responden lo mismo cuando se les pregunta por el caso español: no se han hecho los deberes en materia de nuevas tecnologías o, lo que es lo mismo, España sigue siendo un país de servicios y no ha dado todavía el salto al uso y fabricación de productos de alta tecnología, que son los que hacen elevar la productividad El Ministerio de Trabajo ha autorizado casi 1.900 ERE en los diez primeros meses de 2007 al tratarse de mercancías con alto valor añadido. Frente a la escasa subida de la productividad en España aparecen países como Grecia, que prevé cerrar el año con un aumento de un 2,6 en este indicador, seguida de Finlandia, con un 2,5 de aumento previsto para 2007. Los expertos de la Comisión Europea añaden en relación con el caso de España que en 2006, por ejemplo, y tras 15 años con tasas negativas de aumento de la productividad por empleado en el sector privado volvió a haber bajadas. Todo esto se produce, además, teniendo en cuenta que el empleo crece a un ritmo muy dinámico y 2006 se cerró con un aumento del 7,6 que cerró un periodo de cinco años con una media de ABC C No se han hecho los deberes Los expedientes de regulación de empleo crecen un 32,4 El número de trabajadores afectados por expedientes de regulación de empleo (ERE) autorizados se situó en 46.374 entre enero y octubre de este año, lo que supone un aumento del 32,4 respecto a igual periodo de 2006, según datos del Ministerio de Trabajo. Hasta octubre pasado, las autoridades laborales autorizaron un 10,1 más de ERE que en igual periodo del ejercicio pasado, hasta sumar un total de 3.138 expedientes. De ellos, 2.615 fueron pactados con los representantes de los trabajadores y 523 no pactados, afectando, respectivamente, a 39.315 y 7.059 trabajadores. En los diez primeros meses de 2007, Trabajo autorizó 1.892 expedientes de extinción de empleo- -despidos colectivos- 30 más que en igual periodo de 2006. Estos expedientes significaron el despido de 19.733 trabajadores, un 11,8 menos, informa Ep. La mayor parte de los trabajadores afectados por un ERE lo fueron por suspensión temporal (26.476) y extinción (19.733) frente a los de reducción de jornada, donde sólo hubo 165 trabajadores afectados. aumento del empleo de un 6 anual. Bruselas señala respecto a España el hecho de que sigue por debajo de la media en los sectores del comercio y sobre todo en la construcción. El sector manufacturero, por el contrario, es el que ha registrado una ligera contribución positiva al conjunto de la productividad en el año 2006, que ha seguido al leve aumento que siguió al registrado en el periodo 2001- 2005. En el terreno de los remedios la CE propone aumentar las inversiones en Investigación y Desarrollo (I+ D) el desarrollo de establecimientos educativos y de organismos de investigación a nivel internacional, la puesta en marcha de un mercado único abierto y competitivo que funcione perfectamente así como la promoción de un enfoque integrado para reforzar a la vez la flexibilidad y la seguridad en el mercado de empleo global. Juan Velarde Fuertes LA HERENCIA l año 2007 deja, aparentemente, una herencia muy agradable. Por un lado, nuestro PIB por habitante, en paridad de poder de compra (PPP) ha superado al de Italia, una nación que se sienta en el muy influyente G- 7. Por otro lado, llevamos ya años con un PIB AÑO 2007: E global superior, también en PPP, mayor que el de Canadá, otro miembro del G- 7. Por tanto, reunimos todas las condiciones, como país industrial, para sentarnos en un grupo de importancia grandísima. Si no se logra, se debe a una defectuosa política internacional. Por otro lado, España supera ampliamente los 45 millones de habitantes. De los treinta miembros de ese club de las naciones económicas más importantes del mundo que es la OCDE, España ocupa por su volumen demográfico, el puesto noveno. Sin embargo, ya a inicios de 2007, la OCDE hizo severas advertencias sobre la necesidad de que se cambiase nuestra política económica, en su Infor- me sobre España (Mundi Prensa, 2007) No se hizo el menor caso, y eso ha motivado que en el panorama económico hayan aparecido, encadenados, los siguientes episodios, dentro de una situación que en álgebra se denomina de función implícita: 1) Una caída en la competitividad de nuestra economía; 2) Como consecuencia, un más que alarmante déficit por cuenta corriente; 3) Derivado, un fuerte endeudamiento exterior, que 4) es amenazado por incrementos notables en los tipos de interés; 5) Un crecimiento muy fuerte de los precios coadyuva a empeorar lo anterior; 6) Así se genera una distribución más desigual de la renta; 7) Para rebajar el malestar social que esto provoca, se bus- ca amparo en un aumento del gasto público; 8) Pero para que esto no origine déficit, se aumenta la presión tributaria; 9) La subida de los precios energéticos oscurece aun más el panorama; 10) La ausencia de una buena realidad en I+ D +i empeora la productividad total de los factores; 11) La rigidez del mercado del trabajo y, adicionalmente, la repercusión de la inflación en salarios y pensiones tiende a crear una inflación inercial que complica aun más la competitividad y ayuda a hacer más desigual la distribución de la renta; 12) La subida de los tipos de interés provoca, además, una crisis en la industria de la construcción, mientras declinan, al no ser competitivas, ramas importan- tes de la industria transformadora; 13) Una fuerte inmigración, sobre la que se va a proyectar una creciente tasa de desempleo, tendrá fuertes tentaciones para conseguir fondos gracias a acciones criminales; 14) La crisis del Estado del Bienestar, avanza con celeridad tanto en pensiones como en asistencia sanitaria y en desempleo. 2007 fue, pues, un año que ha dejado una herencia escalofriantemente peligrosa. Deshacer ese auténtico nudo de víboras exige energía, paciencia y suerte, porque en el enmarañado panorama económico internacional, una crisis general- -y nadie serio niega esta credibilidad- -puede complicarnos aun mucho más las cosas.