Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC LUNES 31 s 12 s 2007 El asesinato de Bhutto sume a Pakistán en el caos INTERNACIONAL 33 Para no perder el control Estados Unidos ha apoyado a Musharraf por miedo a que los fundamentalistas pudieran acceder a una de las 65 cabezas atómicas del país s La principal planta de armamento nuclear tiene 10.000 centrifugadoras y no hay ningún control internacional POR M. AYESTARÁN E. ESPECIAL ISLAMABAD. El arsenal atómico es responsabilidad única y exclusiva del Ejército, de nadie más Zahid Malik dirige el diario Pakistan Observer y ha escrito la biografía de Abdul Qadeer Khan (AQ Khan, Bhopal, 1936) la persona que dotó a Pakistán de armamento atómico y que desde entonces es considerado un héroe nacional. Es uno de los pocos elementos de unidad en una nación cada vez más dividida- -especialmente tras la muerte de Benazir Bhutto- -entre las diferentes facciones políticas. Fue precisamente el padre de Benazir, Zulfikar Ali Bhutto, quien le dio absoluto control sobre el programa de enriquecimiento de uranio del país a finales de los setenta. AQ vive desde 2004 bajo arresto domiciliario debido a las diferentes acusaciones que pesan actualmente sobre su persona por supuesta venta de secretos nucleares a Corea del Norte, Irán o Libia, entre otros países. Ocupa una lujosa casa de la capital, Islamabad, y ni Estados Unidos ni la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) tienen derecho a interrogarle. Es intocable, y el pueblo, literalmente, le adora. Tanto que hasta le ha dedicado un monumento público en cuya inscripción de mármol se agradece al doctor haber hecho de Pakistán un país invencible en misiles y energía nuclear La cuestión nuclear es una de las claves que explica casi por sí sola el apoyo abierto que ha venido prestando Estados Unidos a Pervez Musharraf, pese a la convulsión social que vive Pakistán en las últimas semanas. cidente es que alguna de ellas caiga en manos de unos movimientos extremistas que han jurado yihad (guerra santa) al Gobierno central y que controlan con absoluta autoridad zonas como la franja fronteriza con Afganistán. No puede haber dudas respecto a la persona con poder de decisión sobre el arsenal nuclear. Y ahora que el general ha dejado su cargo, es su sucesor, General Ashfaq Pervez Kiani, quien ha recogido el testigo atómico apunta Malik. Este sistema de control militar se instauró en 1990 para impedir que los continuos cambios de gobierno en el país afectaran a una materia considerada de seguridad nacional Pakistán no ha firmado el Tratado de No Proliferación, y como consecuencia de ello sus instalaciones no pueden ser revisadas por la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) Islamabad se niega a suscribir el acuerdo hasta que su eterno enemigo, India, haga lo propio. La única central con fines bélicos es la KLR (siglas en inglés de Laboratorios de Investigación Khan) situada a 40 kilómetros de Islamabad informa Malik. Este lugar, antes conocido como Kahuta Laboratory Research, cambió su nombre en 1996 como homenaje a AQ Khan. Según Malik, es la principal planta de enriquecimiento de uranio del país y cuenta con diez mil centrifugadoras y facilidades para la fabricación de componentes nucleares para misiles. Fue la llegada de Khan, científico e ingeniero metalúrgico nacido en India en 1975, la que Alberto Sotillo EL EJÉRCITO MÁS PELIGROSO ush, también. Pero no ha sido el único. Durante treinta años Occidente ha confiado en que los militares convertirían a Pakistán en un país fiable. Y tras todo este tiempo, Pakistán se ha convertido en el país más peligroso del mundo. Todo lo que decía de Irak antes de la invasión era perfectamente aplicable a Pakistán: armas de destrucción masiva, santuarios terroristas y escuelas de Al Qaida incluidos. Desde el golpe del general Zia Ul Haq, coronado por el ahorcamiento del presidente Zulfikar Alí Bhutto, padre de Benazir, los militares paquistaníes han gobernado en alianza con los islamistas que, desde entonces, no han dejado de radicalizarse. En la guerra fría, los militares se presentaron como aliados de EE. UU. Pero ellos siempre tuvieron su propia agenda. No era la caída del comunismo ni el restablecimiento de la democracia lo que les interesaba, sino la transformación de Pakistán en una superpotencia. Su obsesión ha sido Cachemira; sus aliados, los fundamentalistas; y su único enemigo, la India. En la dinámica de su propio juego- -tan olvidados por todos nosotros- -el control militar directo de Afganistán les parece esencial para dotar a su país de profundidad estratégica El Ejército ha sido el único dueño del juego por más que, de vez en cuando, cediera parte del poder a algún partido. Benazir gobernó en 1988 y 1993, pero ni se le pasó por la imaginación recortar el poder del Ejército, que seguía a lo suyo entre Afganistán y Cachemira. Los militares protegieron a los talibán con Benazir en el poder y Bill Clinton mirando hacia otro lado. Apenas veinticuatro horas antes del asesinato de la mujer que decía que ahora sí se iba a acabar con ese peligroso juego, The New York Times contaba que los 5.000 millones de dólares de ayuda militar concedida por EE. UU. a Musharraf para combatir a Al Qaida y los talibán se habían gastado íntegramente en hacer frente a la India. Musharraf, sí, ha sido un aliado de EE. UU. pero ha gobernado con el apoyo de islamistas radicales y ha mantenido incólume la agenda política del Ejército paquistaní, a la que nadie quiere echar un vistazo. Por puro pánico, probablemente. B Sin control y sin sanciones Militares paquistaníes frente a un misil de alcance medio revolucionó definitivamente la carrera atómica en el país y consiguió que Pakistán fabricara su primera bomba en 1989, en respuesta a la actividad nuclear india. Pero sus conocimientos no hubieran sido suficientes sin la ayuda de China, que en los ochenta, según la organización Global Security, proporcionó a Pakistán una cabeza nuclear ligera, centrifugadoras y suficiente UF 6- -un gas precursor del uranio necesario en el proceso de purificación de ese material, que tiene tanto aplicaciones civiles como militares, y que logra avanzar el proceso al usarlo en las centrifugadoras- para que fabricara sus propias cabezas atómicas. AFP Respaldo norteamericano El miedo a un posible cambio radical en el timón nacional, o a una desmembración definitiva de un país fuertemente dividido, son suficientes para justificar el respaldo a un general, ahora vestido de civil y con la sospecha encima de haber sido el promotor del asesinato de Bhutto. Pakistán podría disponer de al menos 65 cabezas atómicas repartidas a lo largo de todo el país, y el gran temor de Oc- Abdul Kadeer Khan, la persona que dotó al país de armamento nuclear, es considerado un héroe nacional El argumento de Washington para apoyar a Islamabad es la necesidad de democracia Plutonio y uranio Fuentes cercanas al Pakistan Atomic Energy Corporation (PAEC) aseguran que Pakistán tiene actualmente en marcha un programa de plutonio, cu- ya base central es la planta de agua pesada de Khushab, y otro de enriquecimiento de uranio en KLR Ambas centrales están fuera del control del AIEA, pero Pakistán- -a diferencia de Irán, que es firmante del Tratado de No Proliferación y acepta las inspecciones del organismo- -no recibe ningún tipo de castigo ni sanción económica desde 2003, fecha en la que aceptó trabajar con Estados Unidos en la lucha contra el terrorismo El argumento esgrimido por el presidente George Bush fue la necesidad de facilitar el tránsito a la democracia en el país Una democracia inmersa, sin embargo, en la más absoluta incertidumbre tras el asesinato de la que se postulaba como favorita para ocupar el cargo de primera ministra en unas elecciones que hoy se conocerá si finalmente se celebran el próximo 8 de enero, o si serán pospuestas.