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ABC LUNES 31- -12- -2007 Mwai Kibaki El presidente de Kenia proclama su victoria y suspende la emisión de las televisiones 31 golpe en la cabeza, Asif Zardari descartó la posibilidad de exhumar el cadáver- -tal y como había sugerido el Gobierno- -para una autopsia, porque he vivido aquí demasiado tiempo como para saber cómo y dónde se deben hacer estas cosas El marido de la ex primera ministra aseguró que ellos tienen claros los motivos de la muerte, y que eso es suficiente. Lo que sigue sin esclarecerse es la autoría, y, para ello, Zardari pidió ayuda a las Naciones Unidas y al Gobierno británico para que inicien una investigación similar a la practicada en el caso de (Rafik) Hariri el ex primer ministro libanés asesinado con un coche bomba en febrero de 2005. El presidente Musharraf considerará esta posibilidad, según indicó ayer una portavoz de Downing Street, residencia del primer ministro británico, tras la conversación telefónica mantenida entre el premier, Gordon Brown, y el propio general. En su charla, Brown instó al líder paquistaní a evitar retrasos significativos en la celebración de las elecciones, según informa Efe. Scott Stanzel, portavoz de la Casa Blanca, pidió ayer a Pakistán que celebre elecciones libres para hacer frente a los extremistas Como ocurrió en el caso del empresario libanés, en Pakistán la sucesión del que en estos momentos es el partido más importante del país ha quedado dentro de la familia. El apellido y la fuerte tradición política que tienen en este país los Bhutto pueden con la falta de inexperiencia de un Bilawal que, como en Líbano Saad Hariri- -hijo de Rafik- tendrá la casi imposible papeleta de hacer olvidar a su madre y mantener unido al partido. Y todo ello deberá hacerlo a sabiendas de que vivirá bajo el punto de mira de los mismos que acabaron con su madre. La carga de un apellido Descendientes de un señor feudal de tiempos de la colonia, los Bhutto alimentan una poderosa maquinaria política en la que el ideal democrático se mezcla con la devoción a una dinastía trágica POR BORJA BERGARECHE MADRID. Sus críticos les comparan con los Borgia por las truculentas rencillas internas que han marcado la vida familiar de los Bhutto. Sus seguidores, millones en Pakistán, prefieren verles como una versión islámica de los Kennedy, una dinastía política perseguida por la tragedia. Si los Bhutto no son una familia cualquiera, su marca electoral, el PPP, es mucho más que un partido, una formación laica de centro izquierda cuyos seguidores ofrecen una veneración a sus fundadores que va mucho más allá del deber de votar por ellos y de aplaudir en los mítines. El PPP es la maquinaria electoral mejor engrasada de Pakistán, una red de favores cruzados que los militantes agradecen con la fidelidad que han demostrado estos días. La dinastía familiar que da sentido a las siglas nace en Larkana, en la provincia meridional de Sindh. Sir Shah Nawaz Bhutto, el abuelo de Benazir, fue un rico y poderoso señor feudal de la provincia en los tiempos de la colonia británica, que participó activamente en la independencia del país. Su tercer hijo, Zulfikar Ali (1928- 1979) aprendió el gusto por el poder y las teorías socialistas en la universidad de Berkeley (California) donde se licenció en Ciencia Política, y en la facultad de Derecho de Oxford (Reino Unido) En 1967 fundó el PPP con un ideario democrático y populista de izquierda. Fue presidente de Pakistán en 1971- 1973 y primer ministro hasta 1977, antes de ser ejecutado en 1979 por órden del general Zia ul- Haq Zulfikar inoculó el sentido del destino- -y el veneno de la política- -a su hija Benazir (1953- 2007) a la que contaba historias sobre Juana de Arco e Indira Gandhi. En abril de 1979, al abandonar el patio de la cár- FUERZA Y SIN PASIÓN POLÍTICA Cuarto descendiente de una dinastía fatal, Bilawal Bhutto tendrá que cambiar el deporte por la razón de Estado B. B. MADRID. Hasta ayer, carecía de la pasión y de la preparación política de su madre y de su abuelo. Ni siquiera llevaba detrás de su nombre de pila el apellido que se ha interpuesto en su destino. Bilawal Zardari, 19 años, el hijo mayor con sus dos hermanas de la ex primera ministra asesinada, es desde ayer Bilawal Bhutto Zardari. Así lo anunció su propio padre, que ha asumido la copresidencia del Partido Popular de Pakistán (PPP) mientras el nuevo presidente, un estudiante de historia que no llega a la veintena, interioriza el giro fatal que le reservaba la historia. Bilawal nació en septiembre de 1988, un mes antes de que su madre Benazir asumiera el cargo de primera ministra por primera vez. Hijo de un chií al que se conoce como Míster 10 por ciento por las acusaciones de corrupción, y con un controvertido animal político por madre, el joven Bhutto ha crecido entre Londres y Dubai, fuera del país que condenó al exilio a sus padres. Estudia primero de Historia en el Christ Church College de Oxford, en los mismos pasillos donde su abuelo y su madre devoraron las clases de Ciencia Política. Bilawal disfruta con el deporte, es cinturón negro de taekwondo, juega al cricket y monta a caballo, un hobby que hereda de la pasión por el polo de su padre. A pesar de que sus primeros pasos no parecían conducirle al futuro que ahora le espera, Bilawal mostró ayer que lleva grabada muy dentro la herida trágica de su apellido, al referirse a su deseo de ayudar a su pueblo y de venganza luchando por la democracia. En una entrevista en 2004, el heredero denunció que su familia era víctima de acusaciones cocinadas apuntando al hombre al que culpa de los males familiares: Nawaz Sharif, el otro líder opositor con quien tendrá ahora que pactar el futuro. HEREDERO A LA Benazir posando con su hijo, con un retrato de su padre detrás AFP Al asesinato de Bhutto se suman la ejecución de su padre en la horca y las extrañas muertes de sus dos hermanos poraba ya ecos de los Borgia. En 1985, su hermano menor, Shahnawaz, murió envenenado en Cannes (Francia) en circunstancias misteriosas que los investigadores relacionaron con la disputa por la herencia de su padre. Su otro hermano, Murtaza, murió tiroteado frente a su casa en Karachi en 1996, un asunto que su viuda atribuyó siempre al marido de Benazir. Fruto de un matrimonio arreglado, la vida en común de Bhutto con su esposo, Asif Ali Zardari- -ministro de Inversiones en el segundo Gobierno de Benazir- transcurrió entre las cárceles de Pakistán y el exilio en Londres y Dubai donde pagaron por los numerosos cargos de corrupción en su contra. Una herencia cargada de mito, sangre y presidios que hereda ahora el cuarto Bhutto de esta saga, un joven de 19 años sin experiencia política alguna. Estudiante en Oxford La legislación paquistaní exige tener 25 años para ser candidato al parlamento, por lo que el PPP designó ayer al presidente de la formación, Makhdoom Amin Fahim, candidato para las próximas elecciones. Hijo de uno de los fundadores del PPP junto al padre de Bhutto y descendiente también de una familia feudal de la región de Sindh, Fahim fue ministro en los dos gobiernos de Bhutto. Un ex ministro, el candidato Cárcel y exilio ABC. es Vídeo del hijo mayor y del viudo de Benazir Bhutto en abc. es internacional cel de Rawalpindi en la que su adorado padre acababa de ser ahorcado por los militares, la joven Bhutto decía para sus adentros: Manten la cabeza alta. Te están mirando todos Minutos antes, cuando el verdugo cubrió el rostro de Zulfikar, el orgulloso político exclamó: ¡A mí, esto! Con este sentido de la dignididad tan altivo como valeroso, Benazir se convirtió a los 35 años en la primera mujer a la cabeza de un Gobierno en un país musulmán, que dirigiría en dos periodos, 1988- 1990 y 1993- 1996. Pero el mito de los Kennedy paquistaníes incor-