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24 ESPAÑA La ofensiva etarra s Primer aniversario de la T- 4 LUNES 31 s 12 s 2007 ABC Edurne Uriarte LAS IDENTIDADES MUERTAS ras las identidades asesinas, de las que hablara Amin Maalouf, están las identidades muertas, las que se extinguen lentamente bajo la presión de las pistolas o de la exclusión social. El paisaje humano que ofrecía Bilbao el sábado en lo que este periódico tituló acertadamente el aquelarre nacionalista evocaba las identidades muertas, las de los españoles temerosos, callados, difuminados, perdidos entre las ikurriñas y senyeras agresivas, vociferantes, intransigentes, los gritos contra España y los petardos que explotaban como bombas en mitad de los transeúntes. Me hubiera gustado interrogar en aquel ambiente al presidente Zapatero y a esa ristra de asesores que se ríen de que España se rompa. No hay duda de que hubieran negado que España pueda romperse dada su cuota de responsabilidad en éste y otros muchos sábados comparables de ilegalidad y llamadas a la ruptura con España. Los socialistas catalanes y gallegos han dado su visto bueno a este nuevo desafío independentista de las selecciones deportivas. Y el resto de socialistas españoles ni siquiera ha rechistado. Pero el rictus de la cara de Zapatero negando la ruptura de España en la Gran Vía bilbaína este sábado habría delatado su incomodidad interior. España aparecía rota y perdida en aquel lugar. No sólo en el País Vasco rural, también en el último resquicio de cosmopolitismo, tolerancia y pluralidad. El lado cada día más relevante del desafío independentista en el País Vasco, y lo supongo comparable en Cataluña, es la muerte de la identidad española. Muerte en forma de silencio, de resignación, de adiós. Hay que irse de aquí ya no hay nada que hacer dicen los españoles silenciosos de la Gran Vía bilbaína cuando se refugian en sus casas o en las cafeterías y restaurantes donde el lamento por la tierra que están perdiendo es el último de sus derechos. Y es que las identidades no pueden sobrevivir sin la protección de un Estado cuando otro Estado, lo que de facto es otro Estado, el Estado nacionalista vasco, les presiona para el silencio y la desaparición. Y el Estado español, ni está ni se le espera ya por esas tierras. T El sacerdote oficiante, con la madre de Carlos Palate en el funeral celebrado ayer en la parroquia del Buen Suceso de Madrid FRANCISCO SECO Aún da un escalofrío entrar al aparcamiento El trasiego de viajeros continúa en la reconstruida T- 4, donde dos gélidos monolitos recuerdan a los trabajadores asesinados por ETA, dos áridos hormigones que pasan inadvertidos para la mayoría POR SEGUNDO SANZ MADRID. Pese a haber transcurrido ya un año desde el atentado de ETA y más de tres meses desde la inauguración, el pasado septiembre, del módulo más afectado- -no acudió entonces el presidente del Gobierno, sino la ministra de Fomento- los usuarios que estos días dejan su coche en el aparcamiento de la Terminal 4 del aeropuerto de Barajas aseguran que el escenario continúa imponiéndoles un inmenso respeto. Es el caso de Milton Reza, un ecuatoriano que iba a recoger a su familia que había volado desde Quito para pasar el Fin de Año en España. En la plaza 313 del aparcamiento D, en un Renault Classic color verde botella y a escasos metros de la 403, donde perdió la vida su compatriota Carlos Alonso Palate, Milton sostiene que siempre le queda a uno el temor de que aquella tragedia vuelva a repetirse Por ello- -añade- no olvido tomar toda la precaución posible cuando vengo a este lugar Entretanto, la hilera de coches que acceden a la planta 0 de ese bloque D no cesa. Algunos conductores, al ver el hueco vacío del aparcamiento inhabilitado en recuerdo de Palate incluso amagan y hacen el intento de una maniobra para estacionar allí su vehículo. Sin embargo, rápidamente reaccionan al toparse con dos áridos monolitos y siguen la marcha sin detenerse siquiera a mirar lo que reza la placa en memoria de la víctima. Tampoco se paran luego a leer el texto una vez que abandonan el coche. Tanto la lámina dorada que recuerda a Palate como la que hace lo propio con Diego Armando Estacio, en la plaza 614 de la Muertos en atentado Las familias de Palate y Estacio les recuerdan en la intimidad MADRID. Los familiares de Carlos Alonso Palate y Diego Armando Estacio afrontaron el primer aniversario de la muerte de ambos ecuatorianos en la intimidad, alejados de los actos protocolarios y de los distintos homenajes programados para honrar a las víctimas. Uno de ellos fue la misa de honras fúnebres que preparó el colectivo ecuatoriano en la parroquia del Buen Suceso de Madrid. Este mismo colectivo organizó el pasado viernes un concierto homenaje en el Museo de América. En declaraciones a Europa Press, Jacqueline Sivisapa, la madre de Estacio, explicó que su deseo era hacer algo íntimo para recordar a su hijo como si todavía estuviese aquí Hace un año de su muerte, pero para mí es como si el tiempo se hubiese congelado confesó. Por su parte, Jaime, el hermano de Palate, apeló a la necesidad de recordar a una persona que murió injustamente y sin ningún motivo Tras el impacto del atentado de ETA, los viajeros transitan por el aparcamiento de la T- 4 con aprensión primera planta, no indican que fueran asesinados por ETA. Además, no figura fecha alguna, ni la sola explicación de muertos en atentado terrorista Apenas los nombres de quienes podrían haber fallecido por un derrumbe fortuito. En medio de la gélida mañana, Carlos Figueroa, de nacionalidad peruana, era otro conductor de los que se acercaban a este punto del aeropuerto de Barajas para dar la bienvenida, en este caso, a una chica procedente de la República Dominicana. Vi por televisión lo que ocurrió aquel día. La bomba provocó, además de las dos muertes, un descomunal destrozo recuerda Carlos, tras salir de una furgoneta blanca Ford Turneo, frente a la plaza de Palate. Y agrega sobrecogido: El estallido podría haberse cobrado más vidas. Aún da escalofrío entrar al aparcamiento Los terroristas eran conscientes antes de la voladura del garaje que el módulo D, situado en el centro justo de los bloques de aparcamientos, era el que recibía un mayor número de vehículos, ya que a través del mismo se accede al corazón de la terminal desde donde el usuario puede llegar antes a cualquiera de las puertas de embarque. Hasta penetrar en el aparcamiento, los etarras burlaron las medidas de seguridad, por tanto me imagino que ahora estará todo más controlado comentaba Gregorio Guiñales, empleado de Iberia. Mientras, la demanda de una mayor vigilancia presencial entre buena parte de las personas que frecuentan este aparcamiento prosigue.