Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
Domingo 30 de Diciembre de 2007 Editado por Diario ABC, S. L. Juan Ignacio Luca de Tena 7. 28027 Madrid. Teléfono: 913399000. Publicidad: 902334556. Suscripciones: 901334554. Atención al cliente: 902334555 Diario ABC, S. L. Madrid 2007. Prohibida la reproducción total o parcial sin el permiso previo y expreso de la sociedad editora. Número 33.617. Depósito Legal: M- 13- 58. Apartado de Correos 43, Madrid Precios de ABC en el extranjero. Alemania: 3,20 Bélgica: 3,00 Estados Unidos: 3,50 USD. Francia: 3,05 Irlanda: 3,00 Italia: 2,80 Holanda: 3,00 Portugal: 2,45 Reino Unido: 1,80 LE. Suiza: 5.40 CHF. Marruecos. 30 Dh. Irene Lozano BHUTTO ELIGE MORIR E Julián Alonso agradece la distinción entre Amparo Valcarce y el alcalde de León, Francisco Fernández REUTERS El peluquero de Z y Mariano Fue peluquero de Zapatero y Rajoy en sus años mozos. Julián Alonso acaba de recibir la Medalla al Mérito del Trabajo, una distinción que no reporta ganancia económica pero que honra a quien la recibe ANTONIO M. FIGUERAS ulián Alonso, 64 años de edad, peluquero de profesión, recibió ayer la Medalla al Mérito del Trabajo, en su categoría de plata, por su intensa trayectoria, de 57 años, en el oficio (no el más antiguo, pero bastante tradicional, pues ya en el Egipto de los faraones las clases dirigentes mimaban su cabello y jugaban con distintos peinados y tonalidades) De él cuentan que es el número uno de los peluqueros de León, que ha innovado en el noble arte del corte capilar. Pero su hoja de servicios cuenta con dos misiones de las que le hacen a uno pasar a la historia. La primera: era el peluquero habitual de José Luis Rodríguez Zapatero cuando éste vivía en León y nadie pensaba que se convertiría en ZP presidente del Gobierno y más recientemente en Z La última vez que se lo cortó ya era secretario general del PSOE. Alonso siempre ha valorado a Zapatero, a quien considera una persona culta y asequible Pero ahí no acaban sus méritos. También le cortó el pelo al presidente del PP, Mariano Rajoy, cuando estudiaba en León. Era un niño muy tímido, con gafas muy grandes, y muy discreto recuerda. No existe mucha gente que en su trayectoria profesional haya podido prestar sus servicios a las dos personas que con el paso del tiempo llegarían a liderar los dos partidos más importantes de España. Constancia y perseverancia han constituido el secreto de su éxito. Alonso comenzó a trabajar a los siete años en el negocio de su padre, en la calle Padre Isla. Aprovechaba al salir de la escuela para ganarse algunas propinas abriendo la puerta a los clientes, cepillarles y ponerles la chaqueta y el abrigo. Consciente de que la peluquería es mucho más que cortar el pelo, Alonso se ha labrado una justa fama pues supo evolucionar de la barbería tradicional a la nueva peluquería, centrada básicamente en la imagen personalizada. Entre los que se ponen en sus manos y artilugios están el actual alcalde de León, Francisco Fernández, y otros representantes de partidos políticos e instituciones. Aficionado a la radio, al tenis y al yoga es un viajero impenitente que ha recorrido más de ochenta países, aunque la experiencia más extraña que ha vivido le sucedió en Los Ancares, donde se pasó más de tres horas contemplando algo que podía ser catalogado de ovni. Cuando la vida no iba tan deprisa el peluquero o la peluquera (con marido o sin él) oficiaba además como confidente, paño de lágrimas, consejero discreto. Premiar la intensa vida laboral de un peluquero supone un reconocimiento a la delicadeza frente a la franquicia. J n su autobiografía, reeditada este mismo año, Benazir Bhutto aseguraba: No elegí esta vida. Ella me eligió a mí Esa vida incluía el riesgo de morir de forma violenta en un país como Pakistán, donde la dictadura militar y el fundamentalismo islámico, mano a mano, han tejido la red que atrapa a los paquistaníes. Solía decir que el terrorismo se alimenta de la dictadura, y a su vez el dictador necesita a los terroristas como pretexto para mantenerse en el poder Bhutto regresó del exilio para romper ese círculo vicioso, con la ayuda de Estados Unidos, para quien Musharraf es ya más tonto que útil. Del plan concebido para llevar algo de estabilidad a la potencia nuclear más volátil, sólo queda un mal agüero: los zapatos blancos de Benazir Bhutto junto al asiento ensangrentado de su coche. Sabía que tenía numerosos enemigos. Unos, dispuestos a matarla; otros, a dejar que la asesinaran. Arriesgué mi vida y vine aquí porque siento que este país está en peligro dijo a sus seguidores poco antes de morir. Había pedido mayor protección policial para sus actos políticos de estos días. Podía haber renunciado a los mítines, o haberse rodeado de una muralla de guardaespaldas, de un cristal blindado. El jueves, al concluir su discurso en Rawalpindi, podía haberse refugiado en el interior de su coche, saludar por la ventanilla. Pero era de esas personas que cuando toman una decisión, asumen las consecuencias hasta el final; era de las que creen que las propias convicciones merecen el riesgo de asomar medio cuerpo fuera del coche. Eso, por más que ella dijera lo contrario, no es un destino, sino una elección. Benazir Bhutto eligió vivir como creía. Por eso ha muerto sin miedo.