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ABC DOMINGO 30 s 12 s 2007 Tribuna Abierta AGENDA 77 Miguel Torres Periodista LA VOLUNTAD DE HILLARY L contemplar a Hillary Clinton en el inicio de la dura y larga batalla de las primarias que decidirán si será la candidata de su partido a la Casa Blanca, no puede uno menos que recordar los últimos sesenta años- -que es la edad que tiene la aspirante demócrata- -de la historia aquel país, seis decenios que, en cierto modo, se someterán al veredicto de los ciudadanos en las elecciones presidenciales. Hillary Clinton nació (1947) en una de las etapas más eufóricas de la vida de aquel país, los años que siguieron al final de la segunda guerra mundial, para algunos el momento más grande de embriaguez colectiva que haya conocido la historia de los Estados Unidos Sueño efímero, porque pronto empezaron los riesgos apocalípticos de la guerra fría y la locura nuclear. A partir de ahí, medio siglo que iba a desembocar en la mayor masacre terrorista de la historia, la de las Torres Gemelas, con aterradoras perspectivas hacia el futuro. A El error de Al Gore fue, por puritanismo y sentido moral frente a un compulsivo mujeriego, rechazar la ayuda de Clinton, gran estratega electoral, en su campaña, y eso le costó la derrota ante George Bush, por quinientos treinta y siete votos en Florida, en las elecciones de 2000. El apoyo de su marido puede ser decisivo para la senadora por Nueva York Clinton ha sido uno de los mejores presidentes norteamericanos, cuya gestión política fue aprobada por el setenta por ciento de la población aún en los peores días, los que coincidieron con el proceso abierto por el fiscal Kenneth Starr para destituirle. El error de Al Gore fue, por puritanismo y sentido moral frente a un compulsivo mujeriego, rechazar la ayuda de Clinton, gran estratega electoral, en su campaña, y eso le costó la derrota ante George Bush, por quinientos treinta y siete votos en Florida, en las elecciones de 2000. El apoyo de su marido puede ser decisivo para la senadora por Nueva York a la hora de conseguir la nominación de su marido frente a Barack Obama, un fenómeno en alza. La batalla de las primarias, en las que sólo pueden votar los miembros registrados de cada partido, va a ser apasionante. sas de la victoria sobre el totalitarismo en Europa y Asia, y los del demoledor golpe del fundamentalismo islámico, la humillación de Vietnam, el asesinato del presidente Kennedy y el de su hermano Robert, el asesinato de Martin Luther King y la sangrienta batalla por los derechos civiles, la explosión de la protesta, de la revolución sexual y la escalada de las drogas de los años sesenta, la conmoción moral del Watergate que le costó la presidencia a Nixon, el derrumbamiento del Yentrelosdíasdevinoyro- comunismo como un castillo de naipes sin que nadie lo hubiera previsto, una guerra en Irak y, como colofón, una guerra en Afganistán y otra en Irak, que han oscurecido aún más el futuro. primera presidenta de los Estados Unidos en doscientos dieciocho años de historia, y para ello afronta esa institución peculiar de la democracia norte- HillaryClintonquiereserla americana que son las primarias, en las que las bases de los partidos eligen al candidato al margen de las camarillas que los dirigen. Es como si aquí dijéramos ni Ferraz, ni Génova, sino la voluntad popular. La candidata ha demostrado ya un claro sentido de la realidad al recabar la ayuda de su marido, Bill Clinton, quien un día la humilló con una relación sexual inapropiada (fue la expresión utilizada por el presidente en su confesión final) Clinton puso fin a doce años de hegemonía republicana. Ahora se trata de neutralizar los ocho años de Bush, al que ni Gore, ni Kerry, supieron frenar. Casos como el de Ángela Merkel, Michelle Bachelet o Cristina Fernández reafirman la voluntad de la mujer en llegar a las cimas del poder. Hasta ahora, la Casa Blanca ha estado cerrada para ellas, y sólo hace diez años que Madeleine Albright consiguió ser, por designación de Bill Clinton, la primera mujer que llegara a gestionar la política exterior del país desde el Departamento de Estado. Lo que ahora está en juego es la presidencia de los Estados Unidos, el mayor foco de poder del mundo. Enlaseleccionesde 1992 Bill Lola Santiago Escritora ESTAS FIESTAS... N año más llega la Navidad. A mi mente acude ese villancico exacto, precursor de nuestro destino: La Nochebuena se viene, la nochebuena se va, y nosotros nos iremos y no volveremos más... Por más que digan las teorías de la reencarnación no, no volveremos más, al menos en este cuerpo que me conoce como ser adulto y la tristeza dejada en el aire por el villancico, tiene algo que ver con esta derrota final del cuerpo, por más que creamos en la otra vida. Como siempre al menos aquí, en Madrid, hace frío, mucho frío, también sol, y las calles engalanadas y con sus luces, multicolores, o al menos encendidas, al caer la tarde, conocen un trasiego inusual de gentes que van y viene desaforadas, en tropel, recorriendo las U El recuerdo se afianza, la orfandad se hace más orfandad y la soledad en forma de infinita melancolía... muerde tu alma vías urbanas, llenando los comercios, taponando las entradas por carretera a la capital, como todos los años por estas fechas. Igualito que si regalaran algo. Pero no sólo no regalan, sino que los precios se han disparados en alimentos típicos de la época como mariscos, cochinillo o cordero. También y esto es lo preocupante suben productos básicos como el pollo o la leche... Anoche pensaba en los seres queridos que se me han muerto: mi madre, mi tía, María Angeles, y unas lágrimas de soledad e impotencia cayeron por mi cara. No es que llore sólo estos días, no es que los recuerdos afloren sólo en Navidad, es que en Navidad el recuerdo se afianza, la orfandad se hace más orfandad y la soledad en forma de infinita melancolía... muerde tu alma. verlos, charlar con ellos unos minutos, pero no, tienes su cara aún esculpida en ti, eso te salva, y si no está la fotografía para traerte los contornos de ese paisaje tan amado, que es su efigie, su cuerpo, su sonrisa, su boca, sus ojos. Y el páramo frío de la Navidad se va cubriendo de rostros amados, y los interiorizas de nuevo y están en ti, como siempre, y parece que no ha pasado el tiempo, el año, los años... y vences a la densa niebla de la muerte con el recuerdo alado de sus vidas, de sus caras, con su solo recuerdo. Sifueraposible para pedirle directamente, aquí en casa, al niño Dios, que la vida no siga encareciéndose, no sólo el euribor de las hipotecas que de nuevo va hacia arriba, al alza, amenazando las economías medias familiares, cuando no la bolsa de la compra. Tengoqueponerelmisterio, cía en la Nochebuena, pero no, yo haré que este año, como siempre, estemos todos juntos, como si no hubieseis partido, como si aún estuvieseis aquí, a mi lado, para pasar unidos la noche luminosa del Nacimiento del Redentor, vosotros también habréis nacido y así todos juntos cantar, con una media sonrisa los villancicos sabidos, especialmente uno, sí, ese con el que comenzábamos el artículo, no sin cierta ironía y que, a pesar de todos los pesares, nos ayuda a sobrevivir: La Nochebuena se viene, la nochebuena se va, y nosotros nos iremos y no volveremos más... Navidad, mesamásymásva-