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ABC DOMINGO 30 s 12 s 2007 INTERNACIONAL 43 HORIZONTE Ramón Pérez- Maura LA FURCIA ESTABA EN CELO o hace un mes todavía desde que Hugo Chávez fue derrotado en referendo por los venezolanos y fuimos muchos los que nos alegramos del tropiezo del tirano. Nos precipitamos. Antes de su derrota Chávez había recibido dos duros golpes desde fuera de Venezuela. La bien sabida frase del Rey de España y el revés del presidente colombiano, Álvaro Uribe, que lo dejó sin papel en Colombia, donde intentaba alzarse como libertador de numerosos secuestrados- -por razones políticas- -en aquel país. Uribe apostó y ha perdido a pesar de tener razón para intentar cortar la intervención de Chávez. Porque Chávez no es un mediador entre las FARC y el Estado colombiano. Chávez es un aliado de la guerrilla que comercia con los secuestrados e intenta hacer avanzar su causa política bolivariana en Colombia. En este mes se ha gestado una gran tragedia política en Colombia. Porque lo que se ha producido es un cambio dramático por el cual el Gobierno de Uribe se ha visto deslegitimado por otros gobiernos americanos que han apoyado la injerencia de Venezuela en la política doméstica colombiana. La presencia de Néstor Kirchner y los delegados de otros presidentes amigos de la revolución bolivariana en este proceso de entrega de secuestrados, que se ha ido demorando en el tiempo a mayor gloria de su protagonista, es uno de los ejemplos más vergonzosos de manipulación de la opinión pública internacional. Y quizá una de las cosas más graves sea que junto a Gobiernos previsibles en esas materias, como el de los Kirchner en Argentina, el de Ortega en Nicaragua, el de Morales en Bolivia o el de Correa en Ecuador, esté el de Nicolás Sarkozy. Que el presidente de la República francesa esté legitimando la actuación de Chávez es trágico. La única lección verdaderamente práctica que podemos sacar de esto, una vez más, es que con Chávez toda alegría es prematura. Para el futuro nos conviene a todos recordar los versos de Bertolt Brecht en los que advertía que debíamos contener la alegría ante la muerte del tirano porque la furcia que lo había engendrado estaba de nuevo en celo. Aplíquese la metáfora al caso que nos ocupa. N Hugo Chávez y el cineasta Oliver Stone en el aeropuerto de Santo Domingo, en el Estado venezolano de Táchira EFE Caos en la entrega de rehenes La expectación por la liberación de los secuestrados por las FARC se transformó ayer en angustia y frustración al aplazarse por segundo día consecutivo. Incluso el propio Chávez admitió por primera vez la posibilidad de que termine fracasando la operación L. VINOGRADOFF CORRESPONSAL CARACAS. Cuando todo el mundo creía que era cuestión de horas la anunciada entrega de la ex parlamentaria colombiana Consuelo González, la ex candidata a la Vicepresidencia Clara Roja y su hijo nacido en cautiverio Emmanuel, una declaración del Comité Internacional de la Cruz Roja cayó como un jarro de agua fría. El organismo humanitario anunció que aún no tenía las coordenadas del lugar exacto de la selva del sureste de Colombia donde serían entregados los tres cautivos. Todavía no las tenemos. Una vez las recibamos directamente de ellos (las FARC) o a través de otras fuentes, como el Gobierno venezolano, lo que haríamos es solicitar al Gobierno colombiano las garantías de seguridad indicó a France Presse Yves Heller, jefe en Colombia del CICR, organismo a cargo de esta operación. La sorpresa fue evidente entre el centenar y medio de periodistas que cubren el rescate desde el jueves en el aeropuerto de Vanguardia. Allí permanecen desde el viernes los dos helicópteros venezolanos, con emblemas del CICR, que deben llevar a los rehenes a Caracas. Las informaciones procedentes de Venezuela alimentaron la expectación, al confirmarse por la tarde la partida hacia Villavicencio de los aviones con los siete garantes internacionales, que ayer pernoctaron en esa ciudad colombiana. Se espera que, pese a las dudas, hoy por la mañana participen en la segunda fase, que es la entrega de los rehenes. El portavoz presidencial colombiano César Mauricio Velázquez ya había advertido el viernes que no había un momento fijo ni una hora para el inicio de la segunda etapa del proceso en la cual el CICR vuela hasta un lugar de la selva para recibir a los rehenes. El retraso dio pie a todo tipo de rumores, incluida la supuesta exigencia de Bogotá para que le suministraran las coordenadas. Tras el pistoletazo con el despegue de los helicópteros rusos y aviones Falcon de la opera- Los siete garantes Néstor Kirchner, ex presidente de Argentina Marco Aurelio García, asesor de política exterior del presidente brasileño Lula da Silva Hadelin de la Tour du Pin, embajador de Francia en Venezuela Germán Sánchez Otero, embajador de Cuba en Caracas Gustavo Larrea, ex ministro de Interior ecuatoriano con Correa Armin Ritz, embajador de Suiza en Venezuela Sacha Llorenti, viceministro de Coordinación con los Movimientos Sociales del Gobierno de Bolivia Clima de pesimismo ción Emmanuel así denominada por Chávez este viernes, con todos sus ingredientes de espectáculo cinematográfico debido al rodaje del hollywoodiense Oliver Stone, el rescate debía haber comenzado a primera hora de la mañana de ayer. El comisionado para la paz precisó en Villavicencio que las aeronaves venezolanas tendrán permiso para volar en el espacio aéreo de Colombia hasta las siete de la noche. Esto suponía que la operación podía prolongarse. Por su parte, la delegada de la Cruz Roja en Colombia, Barbara Hintermann, aseguró que la recepción de los tres rehenes no pudo producirse el viernes por cuestiones de seguridad. El propio caudillo venezolano se empapó de este clima de pesimismo y admitió, por primera vez, la posibilidad de que pudiera caer la operación por unas presuntas operaciones de hostigamiento que, según él, se estarían llevando a cabo contra los guerrilleros que trasladan a los rehenes. En el supuesto de que se alargue tres, cuatro, cinco días, esta operación pudiera caerse y habría que pensar en otra puntualizó Chávez. Por si acaso todo se viene abajo, el presidente venezolano ya tiene a quiénes echarles la culpa: Dentro y fuera de Colombia hay quienes apuestan por el fracaso del operativo y ya lo hemos dicho, el primero de ellos es el gobierno de Estados Unidos, que tiene desde hace tiempo todo un aparato tecnológico, con espías, aviones, que buscan la desestabilización y la guerra. Ellos no quieren la paz ni les importa la vida de nadie agregó. Pudiera haber actores internos o externos a Colombia interesados en abortar esto. Pero ojalá que eso no exista, y si existe que fracase concluyó. ABC. es Más información sobre la entrega de los rehenes en abc. es internacional