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ABC DOMINGO 30 s 12 s 2007 Precampaña electoral s Tensión Zapatero- Montilla ESPAÑA 21 Promesas incumplidas -El 2 de junio, Zapatero aprovechó la clausura de un encuentro organizado por el Círculo de Economía para anunciar que la Generalitat tendría un papel determinante en la gestión de El Prat. -El 4 de julio, Anunció en el Congreso, en respuesta a una pregunta de CiU, que el Ejecutivo haría efectivo el traspaso de Cercanías el 1 de enero. -Condicionado todavía por la crisis de Renfe en Barcelona, el presidente se desplazó el 2 de agosto a la capital catalana, donde anunció la llegada del AVE el 21 de diciembre. Imagen de Zapatero y Montilla el pasado agosto en el Palau de la Generalitat ELENA CARRERAS El problema de Montilla no es ERC, sino Zapatero Reiteradas promesas incumplidas por Zapatero en Cataluña han soliviantado a Montilla, quien, paradójicamente, vive un idilio político con Carod s Las relaciones son de guerra fría tan malas como las que Zapatero mantuvo con Maragall POR IVA ANGUERA DE SOJO BARCELONA. Un año en la presidencia de la Generalitat y la relación de José Montilla y José Luis Rodríguez Zapatero se parece más a la del presidente y Pasqual Maragall de lo que jefe de Gobierno y su ex ministro habrían temido en sus peores pesadillas. Ha pasado un año desde que Montilla pactó un gobierno con Esquerra que daba al traste con la sociovergencia impulsada insistentemente desde la sede socialista de la calle Ferraz, y en este tiempo el otrora peón del PSOE en Cataluña se ha convertido para muchos en un personaje extrañamente próximo a las posturas de sus antecesores en el Palau de la Generalitat. Tanto es así que hace menos de un mes José Montilla- -nacido en Iznájar (Córdoba) -veía con sorpresa cómo los concentrados en los aledaños del Congreso de los Diputados el Día de la Constitución le increpaban al grito de catalán Pero el descontento, como casi siempre en las relaciones entre personas, es mutuo. Montilla ha pasado de apagafuegos de los incendios provocados por el primer tripartito a denunciar en Madrid el desafecto de la sociedad catalana. La misma distancia que va desde el Consejo de Ministros a ver cómo sus compañeros de gabinete maniobraban para que fuera Artur Mas, y no él, quien presidiera de la Generalitat. Tras la dificultosa llegada al Palau de la Generalitat, la relación de Montilla con Zapatero no ha hecho más que enfriarse, al tiempo que se estrechaban los lazos con Esquerra y muy especialmente con su líder, Josep Lluís Carod- Rovira- -un modelo de moderación para aprovechar esta segunda oportunidad en la Generalitat- Tanto es así que un estrecho colaborador del presidente catalán reconocía recientemente que, hoy por hoy, el problema de Montilla no es ERC, sino Zapatero De hecho, en los últimos meses y ante los constantes problemas derivados del desarrollo del Estatuto catalán, la crisis de Cercanías de Renfe en Barcelona o la reforma pendiente de la financiación autonómica, el interlocutor de Montilla no ha sido con Zapatero sino con la vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega. Así las cosas, la ministra de Vivienda y candidata por Barcelona, Carme Chacón, se ha convertido en la correa de transmisión entre PSC y PSOE y en el único nexo de unión entre Montilla y Zapatero. Casada con Miguel Barroso, miembro del círculo más cercano al presidente del Gobierno y con entrada libre en la Moncloa, de Chacón afirma el propio Zapatero que es la auténtica delegada de mi Gobierno en Cataluña Pero la joven dirigente catalana cuenta también con la máxima confianza de Montilla y su círculo más cercano. Formada en el PSC del Baix Llobregat, feudo indiscutible del clan Montilla, Chacón es para el clan de los capitanes el mejor ejemplo de la generación en la que confían para el relevo al frente del socialismo catalán. Criada en el cinturón rojo de Barcelona y formada en la política municipal como ellos, presenta sin embargo un currículo académico mucho más extenso- -no es lo mismo haber nacido en 1971 en Barcelona que en 1952 en Iznájar- -y una carrera política meteórica, de la mano primero de Montilla y ahora de Zapatero. Juego de equilibrios El papel de Chacón La legislatura más brillante según Diego López Garrido El portavoz del PSOE en el Congreso de los Diputados, Diego López Garrido, presumió ayer de haber logrado la legislatura más brillante de la historia de la democracia frente a una oposición que calificó como la peor en treinta años y con un Mariano Rajoy en caída libre López Garrido hizo balance del magnífico trabajo del Grupo Socialista y de todas las formaciones con representación parlamentaria, salvo el PP, por haber hecho de estos cuatro años la legislatura del consenso y del diálogo que han permitido una gran estabilidad y la aprobación de numerosos derechos sociales. Matizó que el PSOE cultivó el acuerdo con todas las fuerzas, no sólo CiU y PNV y no tiene por qué dejar de ser así a partir de 2008. Para el dirigente socialista, el PP ha ejercido una oposición profundamente irresponsable, destructiva y ha desperdiciado miserablemente su oportunidad de presentarse como alternativa. López Garrido ha pronosticado de Rajoy perderá los comicios de marzo porque ha tirado a la basura cuatro años, en lugar de dedicarse a forjar una alternativa a Zapatero. Esta condición de puente explica, probablemente, las críticas a pecho descubierto que la propia Chacón dirigió a José Bono- -uno de los fichajes estrella de Zapatero para la campaña- -en la emisora de máxima audiencia de Cataluña. Bono será muy importante para el PSOE, pero Chacón tiene claro que es candidata en Cataluña y por el PSC, lo que a estas alturas exige reconocer sin tapujos que el candidato a presidir el Congreso de los Diputados encarna lo peor del PSOE visto desde Barcelona. Nadie, ni en Madrid ni en Barcelona, pareció extrañarse por las críticas. Y desde luego Bono no respondió a Chacón como habría hecho con Maragall, prueba del papel clave y de los apoyos con los que cuenta la candidata por Barcelona. En este juego de equilibrios en el que se mueve el socialismo catalán, convencido de que Zapatero sigue siendo su mejor cabeza de cartel pero consciente también de que debe marcar perfil propio frente a los desplantes del Gobierno, otro peso pesado del PSC, Miquel Iceta, sorprendió esta semana criticando la falta de convicciones federalistas del presidente del Gobierno.