Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
16 ESPAÑA La ofensiva etarra s Un año de la voladura de la T- 4 DOMINGO 30 s 12 s 2007 ABC Un año de intensos desvelos por los Estacio y los Palate Tras las indemnizaciones, no se les ha dejado solos. La Administración aún tutela a las familias de las víctimas BLANCA TORQUEMADA MADRID. Un par de asépticos monolitos en dos plazas de aparcamiento del módulo D de la T- 4 de Barajas han quedado como testimonio y reflejo de lo que fue el malhadado proceso En recuerdo de Diego Armando Estacio En recuerdo de Carlos Alonso Palate Quien lea el lacónico mensaje y no conozca la terrible huella del terrorismo en España podría pensar incluso que murieron por el síndrome de la clase turista. Ese legado nada inocente, sin mención alguna a ETA, se ha perpetuado como único recordatorio de aquella jornada en la que se congeló el reloj, en la más cruel de las esperas: la del fatigoso desescombro hasta que aparecieron los cadáveres. Hace ahora un año, las primeras llamadas de inquietud y alerta abrieron un abismo en la rutina cotidiana de dos modestas familias ecuatorianas a las que el azar colocó bajo la negra sombra del terror asesino de ETA. Hoy, los Estacio y los Palate se sobreponen a la pérdida de Diego Armando y Carlos Alonso con el deseo de preservar sus recuerdos en la intimidad y de no colocarse bajo los focos de este primer aniversario del brutal atentado. Sus vidas han dado un vuelco, desde entonces. La batería de ayudas burocráticas, económicas y laborales recibidas en su calidad de víctimas del terrorismo les ha proporcionado papeles en regla y un respiro en el plano material, pero aún no han despejado algunas nubes de su futuro inmediato. Dentro de la desgracia- -reflexiona José Manuel Rodríguez Uribes, director general de Atención a las Víctimas del Terrorismo dependiente del Ministerio del Interior- estamos teniendo la posibilidad de prestarles una atención muy personalizada y directa, tanto a ellos como a las familias de los guardias civiles Raúl Centeno y Fernando Trapero Este seguimiento ha revelado el deficiente encaje de algunas de los familiares de las víctimas ecuatorianas en los puestos de trabajo que las distintas administraciones les buscaron para hacer más llevadera su situación. Así, Winston Estacio, padre de Diego, acaba de dejar el empleo que se le proporcionó en la sede de la empresa constructora Sacyr- Vallehermoso, al igual que la novia del joven renunció a un puesto de cajera en un supermercado Día. Mientras, la madre de Diego, Jacqueline Sivisapa- -separada de Winston desde hace años- sí está por el momento satisfecha de su trabajo como cuidadora de ancianos en una residencia. Agraciada con dos pisos en propiedad que le entregó la Comunidad de Madrid en la zona de plaza de Castilla (se argumentó que se le cedían en atención a que antes del atentado vivía en Italia) Jacqueline se ha traído a España a su hijo pequeño (nacido de una relación posterior) a su madre y a dos hermanos, además de a su hija Carmita, hermana de Diego, y a su nieto de tres años. Carmita, de 21 años, es ahora cajera en un supermercado pero aspira a trabajar como azafata de congresos. Más confuso es el porvenir de los Palate, que, tras el atentado, se han instalado en Valencia, ciudad en la que residía el asesinado Carlos Alonso. La madre, Basilia Sailema, beneficiaria de todas las indemnizaciones (en total, cerca de 250.000 euros, cantidad que también se han repartido los padres de Estacio) desea volver a su aldea de Ecuador, cerca de Ambato. Pero sus hijos Luis Jaime y María Elvia prefieren que su madre se quede con ellos en España, donde ven más oportunidades de futuro. Además, Basilia ha obtenido una pensión de 2.500 euros brutos mensuales que el Estado otorga a las viudas de víctimas del terrorismo y que también se concede, como ocurre en este caso, a las madres dependientes económicamente de sus hijos asesinados. Luis Jaime, que tiene problemas de la Los Palate, en Valencia Una fría placa, sin alusión a ETA, recuerda a los asesinados IGNACIO GIL La madre de Palate ha obtenido una pensión de 2.500 euros porque dependía de su hijo para subsistir