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14 ESPAÑA www. abc. es DOMINGO 30- -12- -2007 ABC La Policía sólo tiene la foto de una mano como único dato de los asesinos de la T- 4 Un año después de la tremenda voladura en Barajas, pese a la cual el Gobierno siguió hablando con ETA, la Policía desconoce la identidad de los autores DOLORES MARTÍNEZ MADRID. Se cumple hoy un año del atentado con el que ETA dinamitó la T- 4 del aeropuerto de Barajas y acabó con la vida de los inmigrantes ecuatorianos Carlos Alonso Palate Sailema y Diego Estacio Sivisapa. Con aquella salvajada, la banda hirió de muerte al proceso de paz pero en la larga agonía, que se prolongó hasta junio, se mantuvieron las reuniones entre representantes del Gobierno y de Ternera ETA hizo una auténtica acumulación de fuerzas. Es el diagnóstico que un año después hacen expertos en la lucha antiterrorista sobre el atentado. Del autor material se tiene una imagen, la de su mano izquierda, cuando la extiende para recoger el ticket del parking del aeropuerto de Barajas. Sin embargo, el rostro de la alimaña se escapó al ojo de la cámara. Su afán asesino fue tan bestial que todas las cifras que rodean a la explosión son tremendas: el fuego alcanzó los mil grados, se acumularon 10.000 toneladas de escombros; la zona afectada fue de 5.000 metros cuadrados sobre un total de 9.300; nunca hasta entonces un atentado había causado daños económicos tan elevados; 300 muestras tomaron los Tedax, y la inspección de campo de la Policía Científica, que duró desde el 30 de diciembre hasta el 24 de enero- -las 24 horas del día- -fue la más larga de la historia terrorista de España. Fue, en fin, un trabajo tan minucioso que los agentes sólo se retiraron de la zona cero cuando tuvieron el pleno convencimiento de que no había restos humanos en la colosal cordillera de escombros formada con los restos del aparcamiento. Es decir, los efectos fueron directamente proporcionales a las intenciones de los etarras, que por aquellas fechas, y también en las posteriores- -hasta el 6 de junio- mantuvieron vivos sus contactos con el Gobierno. Elaboraron un arma demoledora con la que causar el mayor daño posible y en consecuencia confeccionaron la furgoneta bomba con uno de los explosivos más destructivos del planeta: el hexógeno, sustancia de uso militar que contienen las granadas de carga hueca para destruir blindados. También una carga nitrada (amosal o amonal) formaba parte de la bomba. Las cantidades de un producto y otro no han podido ser determinadas por los especialistas que, a falta de datos exactos, hacen una estimación de unos 200 kilos. Pero para atentar en plena tregua, ETA no sólo echó mano de uno de los explosivos más potentes, sino que con él fabricó una sofisticada bomba, como la calificó el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba. El artilugio asesino fue montado en un taller que ETA tenía en Cahors (Francia) La Guardia Civil y los Reseignement Généraux dieron en septiembre de 2007 con el escondite y cazaron a sus moradores. Uno de ellos era Luis Ignacio Iruretagoyena Lanz, que, además de veterano etarra, está considerado como uno de los máximos expertos en explosivos. Sus manos confeccionaron la bomba que el 30 de diciembre de 2006 acabó con la vida de los dos inmigrantes y puso en un callejón sin salida las esperanzas puestas por Moncloa en su proceso de paz En el barrio de Payrat de Cahors tenían alquilada una casa de cuatro habitaciones. En una construyeron una especie de cabina de plástico para manipular el amonal y el cuarto de baño también lo usaban como laboratorio para realizar las mezclas de explosivos. En el registro, los agentes se incautaron de sustancias para elaborar explosivo, pero no se halló hexógeno, producto que, hasta la T- 4, empleó ETA por última vez en el coche bomba que mató a una niña de 6 años y a un transeúnte en Santa Pola. Tan destructiva sustancia, integrada ya en la estructura de una bomba, Iruretagoyena la puso en manos de unos individuos cuyas identidades aún se desconocen. Pero antes de llegar a Madrid, tres de ellos secuestraron en la localidad francesa de Luz Ardiden a un vecino de Villafranca de Ordicia que estaba haciendo montañismo. Los criminales le robaron su furgoneta Renault Trafic y le mantuvieron retenido desde las nueve de la noche del día 27 hasta las diez de la mañana del 30 de diciembre. Lo pusieron, pues, en libertad cuando la bomba que trasladó su coche desde el sur de Francia hasta Barajas había estallado. De esta forma, los etarras lograron que las Fuerzas de Seguridad no se pusieran en alerta por la denuncia del robo del vehículo. Consiguieron así desplazarse a Madrid abordo de la furgoneta- -ya convertida en bom- El secuestro ba- -Renault Traffic, 6054 DKY, bastidor VF 11 JLDCA 65 V 227703, granate, con barras portaesquíes y dos pares de esquíes en ellas. A las 18,43 horas del 29 de diciembre de 2006, según la cámara de seguridad, y a las 18,51, según el registro del ticket, la caravana de la muerte entró en el parking D de la T- 4. La suerte quiso que, pese a la tremenda destrucción y el fuego infernal, la Policía Científica pudiera recuperar los discos duros de los ordenadores que controlan la entrada al estacionamiento. Gracias a ello se sabe cómo es, al menos, una de las manos ejecutoras del atentado. Es la única imagen que hay del terrorista o terroristas. El objetivo de la cá- mara filmó cómo un sujeto, tras bajar la ventanilla de la puerta del conductor, saca la mano izquierda para recoger el ticket del aparcamiento. Es lo único que hay de él. Aliadas de ETA La contaminación del abono El trabajo llevado a cabo por los agentes de la Policía Científica, codo con codo con los bomberos de Madrid, tuvo que solventar tremendas dificultades. Y es que se encontraron ante miles de toneladas y escaso tiempo, porque lo prioritario de las primeras horas era recuperar a los dos inmigrantes que habían quedado enterrados. Las cinco plantas del parking cayeron una encima de otra. Se formó un gigantesco cráter que tuvo por manto la cubierta vegetal que tenía el módulo D en el techado. Los fertilizantes de ese jardín fueron también aliados de los etarras, al igual que el ojo ciego de las cámaras de seguridad o los dos metros de distancia que pusieron a Estacio en el punto de mira de la muerte. Y fueron aliados porque los abonos, como el hormigón, tienen un alto poder de contaminación y por ello los expertos sólo han podido precisar que la bomba contenía una carga nitrada que tuvo como reforzante otra de hexógeno. Que de forma científica no se haya podido determinar si se empleó amosal o anomal obedece a que los nitratos del explosivo se mezclaron con los de los fertilizantes. No obstante, nadie ha cuestionado la autoría del atentado. Por ello, los investigadores guardan como oro en paño la imagen porque aún no han perdido la esperanza de que sirva para identificar al criminal. No sería la primera vez que algo así sucediera con una prueba de estas características. Tras sacar el ticket, el conductor se dirigió a la planta segunda del parking D y se situó en la plaza 311. Allí permaneció toda la noche. Las cámaras la filmaron en varias ocasiones, pero ni una sola toma hicieron de cuando el ocupante o ocupantes la abandonaron y huyeron de la zona. Parece como si la lente del objetivo se hubiera aliado con el mal. El primer aviso de la existencia de esa máquina mortal en el aeropuerto de Barajas se tuvo a las 7: 55 de la mañana del día 30. Un comunicante, en nombre de ETA, alertó desde un móvil de que en el aparcamiento estaba colocada una furgoneta cargada con decenas de kilos de explosivo. No intenten desactivarla dijo el criminal, quien además señaló