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12 LA ENTREVISTA DOMINGO 30 s 12 s 2007 ABC (Viene de la página anterior) sacar adelante gastos de todo tipo, la educación de sus hijos... y que todo ese trabajo no tenga ninguna valoración económica como tal y ningún reconocimiento jurídico fiscal claro y neto, es una injusticia radical. La gran perdedora, el gran sujeto de las injusticias de las sociedades actuales y de sus ordenamientos jurídicos y económicos, es la familia. Es la gran sacrificada, la gran explotada de la sociedad actual. ¿Lo dice con carácter general, no solamente referido a España? -Lo digo referido a toda Europa, porque efectivamente hay países donde la familia recibe un mejor trato, pero ese dato sigue siendo inamovible. Parece lo más normal que al padre o la madre, si no trabaja y se queda en casa dedicando su tiempo a los hijos, eso no se le pague. Se dice, hombre, yo no lo hago porque me paguen Y es evidente, no se hace porque te paguen, pero no puede ser que la sociedad valore eso como si no costase nada. Más que la gran explotada, la familia es la gran víctima del actual ordenamiento jurídico y económico de las sociedades europeas. ¿La Conferencia Episcopal respalda y participa en este acto de las familias? -No ha habido ninguna actuación específica con respecto a su participación en este acto, pero hemos hablado entre nosotros, y dentro ya del contexto del Comité Ejecutivo, que se reúne una vez al mes, su acogida y disponibilidad para ayudar en todo lo que sea la organización del acto es clara. Además, participarán muchos obispos españoles y todos los cardenales, físicamente presentes casi todos. Y estará el presidente de la Conferencia Episcopal. Hay muy buena colaboración. ¿Esperan ustedes adhesiones y presencia de organizaciones políticas en el acto? -No. ¿Ni concretamente del Partido Popular? -Nosotros sólo hemos invitado a los fieles católicos y a sus organizaciones. Todos los que vienen tendrán alguna opinión política, me figuro, y si los políticos en activo son católicos y se sienten católicos, pues está muy bien que vengan, sean del partido que sean. -El acogimiento del Papa ha sido particularmente caluroso. -Sí. Tanto que nos va a dedicar su alocución del Ángelus, y lo hará en español. Hemos recibido de él ánimo para celebrar el encuentro. Humildemente, pretendemos ofrecerle una actuación de la Iglesia en España que pueda ayudar a la Iglesia católica en otros lugares. -Juan Pablo II, en 1982, marcó el camino de apoyo a las fa- El Director de ABC con el cardenal Rouco Varela en un momento de la entrevista Juan Pablo II nos abrió el horizonte del presente A mi juicio, la visita de Juan Pablo II a España en 1982 fue el acontecimiento más decisivo de la Iglesia y del catolicismo español de los últimos treinta, cuarenta años. Con la presencia del Papa se produjo un encuentro de la Iglesia con el pueblo español, en un momento en el que había ciertos interrogantes después del cambio político, de la Transición, y de todas las crisis padecidas y sufridas pero también resueltas y superadas felizmente en esos años. Nos encon- tramos con una enorme sorpresa con el recibimiento que le preparó Madrid a Juan Pablo II, y el feeling entre el Papa y el pueblo de España fue completo. Se deshizo en elogios con respecto a España, parecía un enamorado de nuestro país, los piropos que nos dirigió no nos los creemos. A la vez, también nos abrió el horizonte del presente y del futuro. A todos nos dio tal impulso interior, una luz tan concretamente aplicada a nuestros problemas y a nuestras expectativas de futuro, que hay que hablar de un antes y un después en la historia contemporánea de la Iglesia en España en relación con el viaje apostólico de Juan Pablo II. milias en nuestro país. En esa época existieron dos grandes personajes de la Iglesia de la Transición. Monseñor Tarancón, del que se cumple el centenario de su nacimiento, y otra figura que quizá ha quedado más oscurecida, Don Marcelo González. ¿Cómo se proyectan ambos en la Iglesia de hoy? -Don Vicente es el que encauza el nuevo marco de relaciones de la Iglesia católica con el Estado, con el Gobierno, con la sociedad, también con las nuevas corrientes culturales. Su actuación estuvo llena de tacto histórico, de finura eclesial y por tanto de aciertos. Don Mar- celo estuvo más en un segundo lugar del escenario, pero muy importante. Fue el responsable de la vida interna de la Iglesia en España, del cultivo y el cuidado de sus valores teológico- espirituales, de su revitalización interior. Fue decisivo también a la hora de alumbrar el nuevo capítulo de las vocacio- La Compañía de Jesús pesa mucho en la vida de la Iglesia El cardenal Rouco considera que la congregación general de la Compañía de Jesús (desde el 7 de enero) para la elección del nuevo prepósito general después de más de 25 años del padre Kovenbach es un acontecimiento realmente importante, singular En opinión de Rouco, la presencia de la Compañía de Jesús en la Iglesia es muy considerable desde el punto de vista ecuménico y desde el punto de vista de las instituciones de las que la Compañía es responsable, como la enseñanza, la cultura, servicio social, atención a los pobres... Efectivamente, pesa mucho en la vida de la Iglesia El arzobispo de Madrid espera que la congregación general suponga para la Compañía un encuentro lo más fiel posible con su carisma, con su fundador, con ese libro fundamental del que ha vivido siempre, y vive, que es el Libro de los Ejercicios, de San Ignacio, y también que avancen en la renovación de sus vínculos tan directos expresados en el cuarto voto de obediencia al Papa nes en España en esos años. -Ambos están muy vinculados a la llamada memoria histórica, que a la Iglesia le concierne desde el punto de vista estrictamente normativo (Valle de los Caídos) y de demanda política. Concretamente, se le demanda una petición de perdón por una trayectoria histórica anterior a la Democracia. ¿Qué le suscitan estos planteamientos? -Primero, la ley de memoria histórica no era necesaria. Segundo, la previsión referente al Valle de los Caídos salva la libertad de la presencia de la Iglesia en la basílica y en la abadía de la Santa Cruz. Esto es muy importante, hay que agradecerlo, y si es una regulación definitiva para el futuro, creo que es buena porque hay que despolitizar el lugar, la abadía y la iglesia. Allí se va a rezar por todos los que se encuentran en ese sitio sepultados y se hará para que la reconciliación de los españoles no sea un episodio más o menos largo, sino definitivo. Lo que sí hace esta ley es pretender recuperar la historia de la vida, lo que no es propio de una actuación legislativa. Y en España todavía con mayor razón, porque una guerra civil es siempre un episodio tremendamente doloroso, que divide, y tienen que pasar tres o cuatro generaciones para no correr el peligro de abrir heridas que estaban cerradas. ¿Estaban esas heridas cerradas? -Las heridas, y pertenezco a la generación de la Transición política, estaban cerradas. Y en eso habíamos colaborado casi todos. La inmensa mayoría de la sociedad española. Esa ley no era necesaria. Y existe un dato, creo yo, que es irrefutable: ha habido persecución religiosa. Una persecución religiosa muy cruel. Con unos antecedentes: mayo de 1931, quema de iglesias en Madrid y en otras ciudades de España; al finalizar ese año, aprobación de una Constitución con un artículo que recorta gravemente el derecho a la libertad religiosa, y otros donde se incide en la presencia y la actuación de la Iglesia en una sociedad libre, y que después es desarrollada con leyes ordinarias como la de la expulsión de la Compañía de Jesús y la incautación de sus bienes, la prohibición de la actividad de todas las órdenes religiosas en el ámbito de la enseñanza y en otros; amplias restricciones con respecto al ejercicio del culto público... No se pueden olvidar esos datos. Los católicos, la jerarquía, la Santa Sede, a pesar de todo, fueron leales a la autoridad legítimamente constituida, buscaron la fórmula jurídica de convivencia y no tuvieron nada que ver con el comienzo de la Guerra Civil. Son datos que no creo que sean discutibles.