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70 MADRID SÁBADO 29 s 12 s 2007 ABC Quique González: Creo en la carretera, no hay vida mejor El Guti de nuestro rock, junto a Fito hoy en el Palacio de los Deportes MANUEL DE LA FUENTE MADRID. Es un tipo con un petate más grande que él al hombro. Una mochila en la que caben los libros de Miguel Hernández un poeta en pie de guerra en todos los sentidos junto al disco de un maldito como Townes Van Zandt. Como un viejo lobo de mar ¿o de bar? a punto de embarcar. Y como un cantautor eléctrico y electrizante. Un galáctico (porque siempre está viendo las estrellas) de nuestro cielo musical. O, si lo prefieren, el Guti de nuestro rock and roll, que esta noche (mañana repiten) comparte escenario con Fito y Fitipaldis en el Palacio de los Deportes, con su gran álbum Avería y redención publicado en octubre, aún bajo el brazo. Hace ya meses que Quique dejó Madrid y tomó el camino de un pequeño lugar en la montaña cántabra, quizá buscando un lugar más de country que las amapolas, donde los acordes de su admirada Lucinda Williams formen parte del paisaje: La vida allí es muy distinta. Estoy tocando una canción por la mañana y enfrente hay una vaca mirándome Carretera y manta. Puede que a través de la ventanilla surjan las instantáneas que nutren las canciones de González. Siempre he hablado mucho de carretera y coche, como músico y como una metáfora tradicional y mítica de la vida. Creo en eso. Para mí es la vida más bonita que existe Avería y redención, extremos que se tocan y entre los que se mueven quienes ejercen el segundo oficio más antiguo del mundo, los músicos: Los que estamos en la música hemos vivido pensando que la música nos salvaba de ciertas cosas que no estaban bien en nuestra vida, pero como me ha dicho un buen amigo y compañero no le puedes pedir a la música que te salve la vida, porque tú mismo no has sido tan generoso con ella Y con el petate al hombro y en un taxi de emisora, el 81, Quique se va con la música a otra parte. La Orquesta Sinfónica y Coro de Madrid, ayer, en plena actuación en el Palacio de los Deportes Beethoven supera el reto La Orquesta Sinfónica de Madrid interpreta la Novena Sinfonía ante 7.000 personas, superando las dificultades técnicas y acústicas de este espacio. Los pequeños, los más entusiasmados con este Concierto Extraordinario de Navidad POR JOSÉ MARÍA CAMARERO FOTO: JULIÁN DE DOMINGO MADRID. No las tenía todas consigo, pero finalmente, la Novena Sinfonía de Beethoven, una de sus piezas más emblemáticas y populares, consiguió ayer cautivar a los miles de madrileños que se congregaron en el Palacio de los Deportes de la Comunidad de Madrid, para asistir a una nueva entrega del Concierto Extraordinario de Navidad, interpretado por la Orquesta Sinfónica y Coro de Madrid. Los aproximadamente 55 minutos que dura esta mítica pieza musical sirvieron para constatar que este espacio multiusos renovado tras el incendio que asoló el antiguo pabellón- -allí se celebran desde conciertos multitudinarios hasta partidos de baloncesto, pasando por carreras de motos- -también sirve como un gran auditorio musical. Y no era nada fácil conseguirlo porque cada escenario sirve para una cosa, y éste no sabemos si vale también para este tipo de música como recordaban muchos eruditos de la música mientras esperaban a que comenzara la función. Tras el aplauso final, los componentes de la Orquesta Sinfónica de Madrid y del Coro que lleva el mismo nombre mostraban su satisfacción. Era la primera vez que el Concierto Extraordinario de Navidad salía de las paredes del Auditorio Nacional, que se encuentra en obras y que reabrirá precisamente sus puertas después de Navidad, el próximo 11 de enero. En su decimoctava edición, este concierto sirvió para representar, una vez más, la Novena Sinfonía, una de las piezas más conocidas por el público, con el Himno de la Alegría como broche final de la interpretación. Bajo la dirección de Jesús López Cobos, director de la Orquesta, los componentes de ésta y del Coro interpretaron la Oda a la Alegría con Anja Kampe y Cecilia Díaz como soprano y mezzosoprano. Apenas se hicieron esperar cinco minutos con respecto a la hora fijada para comenzar. Los asistentes al Palacio de Deportes, que no se encontraba lleno, pero que mostraba una entrada mucho más numerosa que la de cualquier auditorio, disfrutaron con la pieza. Ni un pequeño ruido, ni siquiera una molesta melodía de móvil interfirió durante la hora de interpretación. Quienes realmente disfrutaron de este concierto fueron los más pequeños. Entre los asistentes, muchos niños que habitualmente imparten clases en academias de música y que, en muchos casos, saben mucho más de música que sus progenitores. A mí me dice a veces que suena más éste o aquél violín, pero yo ni me entero explicaba Ana mientras compraba las entradas para acceder al Palacio de Deportes. Los precios reducidos ayudaron a que el recinto registrara una entrada importante. Es bueno que todos podamos acceder a la música clásica sin tener que desembolsar cantidades astronómicas de dinero señalaba Juan, quien acudía con su esposa para ver el espectáculo. No era la primera vez que este matrimonio, al igual que otros muchos, asistían al Concierto Extraordinario de Navidad de la Orquesta Sinfónica. Tras las imponentes voces del coro, las espectacularidad de los trombones o el minucioso trabajo de los violinistas, la mayor parte del público- -entre los que se encontraban las consejeras de Medio Ambiente, Beatriz Elorriaga, y de Vivienda, Isabel Mariño- -se sintió satisfecho con la interpretación, aunque alguno se quejaba de que no era lo mismo que en el Auditorio. Sí, lo hemos escuchado bien, pero el ambiente envolvente del otro sitio no es comparable matizaban algunos al salir del recinto. Habrá que esperar al concierto del próximo año para volver al Auditorio, aunque la capacidad de convocatoria que tiene el Palacio de Deportes otorga un punto a su favor para demostrar que puede con cualquier género musical, desde el rock de Fito y Fitipaldis- -que hoy actúan allí- -hasta los acordes de la Novena Un nuevo auditorio Entusiasmo popular Con la Novena Sinfonía se constató que el Palacio de Deportes sirve como sala de música clásica Era la primera vez que el Concierto Extraordinario de Navidad salía del Auditorio Nacional