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2- 3 S 6 LOS SÁBADOS DE damente que encuentras todo y eso, cuando tienes muchos frentes abiertos, te evita un innecesario estrés Pilar Cernuda Periodista. Directora de Fax Press No dependo de la agenda, como no dependo del móvil, pero mi vida sería muchisimo más complicada sin ella. Tengo agenda de mesa y utilizo constantemente una que llevo siempre en el bolso. De papel. Me manejo mal con las electrónicas y además tardo más en encontrar lo que busco. Últimamente me he aficionado a la agenda Moleskine, en la que apunto todo, pero todo: lo que tengo que hacer, lo que debo recordar, notas con datos que me sirven para mis artículos y tertulias, cumples, asuntos familiares Sin la agenda, sería desmemoriada y malqueda Teresa de la Cierva Periodista. Especialista en belleza Mis amigos sonreirán cuando lean estas líneas. Porque no hay vez que saque mi (gigantesca) agenda roja del bolso sin que alguien haga un comentario al respecto. ¿Qué, te has dejado la agenda en casa? o ¿Cómo una mujer moderna como tú no tiene todavía una agenda electrónica? son los dos que más se repiten. Pero no tengo la más mínima intención de pasarme al otro bando. Me gusta el papel. Me gusta escribir en las hojas del calendario- -imprescindible que sea de un día por página -lo que tengo que hacer cada día, e ir tachando las cosas que voy liquidando Me gusta llevar una hoja de datos personales con los grupos sanguíneos de toda mi familia y el teléfono de mi marido en la línea de En caso de accidente llamar a... Y me gusta mirar todos los días la página de fechas a recordar para ver si cumple años algún amigo. La única concesión que he hecho a la electrónica es pasar mi agenda de teléfonos al móvil. Y el día que lo pierda, me arrepentiré Los años no pasan por ellos. Son los austeros dietarios de Dohe dad de muchos detalles cómo debe encontrarse quien pasa por ese trance. Por eso nunca imaginé, porque nunca me había pasado, el horror que supone perder la agenda y saber que está en otras manos y no se sabe con qué intenciones. Ocurrió la semana pasada, en un parking del centro de Madrid, por las prisas de pagar. La agenda, que ya formaba parte de mi anatomía, se quedó en la cabina, sin dueño, sin cobijo en el bolso, sin brazo protector. Una mano amiga la recogió y guardó durante dos días en esa garita. Pero otra mano decidió que era suya y se la llevó. Desde entonces nunca imaginé cómo puede quedarse un brazo amputado cuando le falta la agenda. No es un diario pero podría. No tiene valor en el mercado, pero sí en la vida y en el trabajo del día a día que se queda sin su mejor arma. Cuando alguien pierde a su mascota pone una foto y un anuncio. Yo sólo pongo estas líneas por si funciona el espíritu navideño y mi agenda vuelve a casa... Un Vuitton renovado: en lona monogram y con el maletero porteador Eva Levy Asesora de empresas. Presidenta de Fedepe (Federación de Mujeres directivas, profesionales y empresarias) Soy una de esas mujeres de mi generación que ha hecho un gran esfuerzo por adaptarse a las nuevas tecnologías. Mantengo mis viejas agendas de papel, que no desprecio, pero la verdad es que desde hace unos años utilizo especialmente la del ordenador porque es la única manera de organizarme. Tengo que hacer equilibros con todos los números relacionados con la Federación que actualmente presido, con los contactos de la Cámara de Comercio Hispano- Israelí que ayudé a organizar, con los de las empresas con las que trabajo, con... En fin, son demasiados. Procuro ser disciplinada y pasar cada contacto nuevo en cuanto lo tengo, pero debo confesar que a veces me ayudan mis hijos (aunque esto supongo que no lo debería decir) Lo que más me gusta de este tipo de agenda es lo rápi- Ana Ureña Experta en moda Desde que tengo un iPhone con agenda electrónica que se sincroniza con la de mi portátil (también de Apple) sufro problemas de bipolaridad. Y es que nunca sé donde apuntar mis compromisos, si en mi agenda de Hermés, que llevo usando desde los 20 años, o en mi nuevo gadget tecnológico de ultra diseño. Lo de apuntarlo en la agenda es por costumbre, porque llevo toda una vida haciéndolo, y porque escribir sobre papel resulta mucho más romántico para una periodista. Pero mi iPhone me permite descargar todos mis compromisos (y ya que estoy, todos mis contactos) en mi cuenta virtual. mac en internet. De ésta forma, si se me pierde el teléfono en un viaje a Hong Kong- -últimamente he tenido que viajar bastante, y a sitios tan lejanos- tan sólo tendría que mirar mi cuenta desde cualquier internet café de Causeway Bay para saber a qué hora tenía la clase de Kickboxing ¿A que les suena? Es de Luxindex, en piel vuelta recercada en natural Beatriz Cortazar Cronista de Sociedad Muchas veces, a la hora de explicar una experiencia, se suele decir que sólo los que han pasado por ese trago saben de qué se está hablando. Tener un hijo, la lealtad de un perro, la guerra de un divorcio, la angustia de un atraco... Los que han vivido esas sensaciones imaginan sin necesi- El característico Moleskine, pero en rojo con todos sus gadgets