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ABC SÁBADO 29 s 12 s 2007 El asesinato de Bhutto sume a Pakistán en el caos INTERNACIONAL 31 Bhutto murió al desnucarse con El crimen mina la la palanca del techo del vehículo autoconfianza estadounidense Según el Gobierno, ningún tiro hirió a la ex primera ministra s Un vídeo muestra a un hombre disparando contra ella ABC ISLAMABAD. El portavoz del Ministerio de Interior, Javed Iqbal Cheema, anunció ayer que la ex primera ministra Benazir Bhutto no murió por heridas de bala ni por la metralla de la bomba con la que se inmoló el hombre que la disparó, sino de un fuerte golpe en la cabeza al caerse cuando intentaba entrar en el coche y fue empujada por la onda expansiva. Inicialmente, las autoridades habían atribuido ayer su muerte a los disparos realizados por un joven cuando abandonaba el parque de Rawalpindi en el que había pronunciado un mitin. Sin embargo, Cheema dijo ayer que los tres disparos, cuando estaba saludando a sus partidarios a través del techo solar de su coche blindado, no la alcanzaron, informa Ep Ap. La ex primera ministra falleció cuando intentó introducirse en el vehículo y la onda expansiva de la deflagración golpeó su cabeza contra la palanca del techo solar, fracturando su cráneo, explicó el portavoz, quien sin embargo no indicó la causa de la discrepancia con las informaciones iniciales. Cheemaenseñó alos periodistas una grabación del incidente en la que se ve a Bhutto asomada por el techo solar de su coche, mientras éste estaba detenido. En estas imágenes, de poca calidad, parece apreciarse cómo un hombre realiza varios disparos contra Bhutto, que tambiénse escuchan en el audio, luego la cámara parece caer y la grabación se interrumpe. Entre tanto, el Gobierno paquistaní, que emprendió ayer la investigación del atentado, asegura que dispone de evidencias que vinculan a Al Qaida con el asesinato de Bhutto. El Ejecutivo aclaró desde el primer momento que la razón por la que no se había realizado la autopsia al cuerpo de la ex primera ministra era el expreso deseo de la familia. El portavoz del Ministerio de Interior aseguró que el atentado fue ordenado por el dirigente talibán paquistaní Baitullah Mehsud, a quien ligó con Al Qaida. Hay una evidencia irrefutable de que está intentando desestabilizar Pakistán, tratando de acabar sistemáticamente con los paquistaníes afirmó. El Gobierno ya había acusado a Mehsud de haber planeado los atentados de Karachi del pasado 18 de octubre, en los que murieron unas 140 personas. Mientras desde Washington se seguía apuntando también a Al Qaida pero con mucha más prudencia y advirtiendo que había unas cuantas reivindicaciones horas antes un presunto dirigente de Al Qaida en Afganistán, Mustafá Abu al Yazid, se atribuía el asesinato en nombre de dicha organización, informó la agencia de noticias Adnkronos International. A la jornada de ayer añadió confusión el contenido de un correo electrónico que había enviado la propia Bhutto a un amigo asesor de la Casa Blanca, Mark Siegel, en el que acusaba a Musharraf de su eventual asesinato. La influencia americana en las regiones más peligrosas del mundo cae en picado ANNA GRAU SERVICIO ESPECIAL NUEVA YORK. La muerte de Benazir Bhutto ha tenido un efecto devastador en la moral americana. Con The New York Times y The Wall Street Journal a la cabeza, la prensa hacía ayer añicos la poca porcelana que le quedaba entera a la política exterior de George W. Bush. Su última jugada diplomática en Pakistán, forzando a Musharraf a readmitir a Bhutto en el país y a repartirse el poder con ella, ha quedado trágicamente en nada. Algunos diarios eran incluso crueles al hablar de este sangriento final del matrimonio de conveniencia que Washington pretendía auspiciar entre Musharraf y Bhutto, como comparando a Musharraf con el marido impuesto a Bhutto por sus padres, Asif Zardari. También él fue en cierto modo su perdición. A Asif Zardari se atribuyen malversaciones y corruptelas que ensombrecieron los mandatos presidenciales de su esposa y dieron munición a Musharraf para mantenerla lejos del país. Hasta que Washington presionó en sentido contrario y Condoleezza Rice en persona llamó a Bhutto- -otro recordatorio cruel- -para animarla a volver. El balance es peor que cero: la Administración de Bush ha fracasado en Irak y no consigue dominar ni los rudimentos del gran juego que en Afganistán jugaron históricamente con mucho más acierto todas las potencias de la zona, incluida la rusa. Pakistán es la zona cero de la política exterior y antiterrorista estadounidense, y una zona cero con cabezas nucleares, encima. No hay éxitos frente a Al Qaida. Y la última garantía de estabilización prooccidental frente al fundamentalismo islámico acaba de recibir sepultura. Y no está claro que el único remedio que queda, Musharraf, no sea mucho peor que la enfermedad. La pérdida de autoconfianza en Estados Unidos es brusca. Pakistán le viene grande a Bush. Los demócratas tienen munición para tumbar la Casa Blanca entera, si supieran qué hacer ellos mismos, cómo salir de este embrollo. ¿Habrá que acabar admitiendo a estas alturas que nadie sabe cómo poner coto a los desmanes de la parte no democrática del planeta, y que lo mejor es quedarse quieto en casa, y asomar la cabeza lo mínimo? ¿Cómo justificar entonces las campañas de Irak y de Afganistán? ¿Cómo acabarlas, cómo salir de ellas? ¿Cómo pedir el sacrificio de más vidas americanas? Sólo faltaba que la fecha fijada para las elecciones paquistaníes sea el 8 de enero, cinco días después del caucus de Iowa, y coincidiendo de lleno con las primarias de New Hampshire. Es inevitable que esto dé un vuelco a la campaña a favor de los demócratas, aunque no está claro que entre ellos mismos se pongan de acuerdo para capitalizarlo. Hay quien dice que el terror que llega desde Islamabad refuerza a Hillary Clinton, y en el bando republicano a John McCain, porque hace ver hasta a los más incautos que no se puede ir por el mundo a base de amor y paz. ABC. es Más información y documentos sobre Pakistán en abc. es internacional El sacrificio de soldados Secuencia capturada del vÍdeo difundido por el Ministerio del Interior en la que se observa a un hombre realizando varios disparos REUTERS