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26 RELIGIÓN SÁBADO 29 s 12 s 2007 ABC LA MISIÓN Jesús Higueras El Papa pedirá a las familias ser ejemplo para la sociedad española Rouco y los cardenales denunciarán las agresiones a la vida y los matrimonios gay J. BASTANTE MADRID. Benedicto XVI pedirá a las familias cristianas profundizar en el valor de la familia y el matrimonio, convirtiéndose de este modo en ejemplo para la sociedad española durante su intervención, vía satélite, en la Jornada en Defensa de la Familia que mañana congregará a un millón de personas en la madrileña plaza de Colón, según aseguraron a este diario fuentes de la organización del evento. El Pontífice, quien intervendrá en directo, a las doce del mediodía, desde la plaza de San Pedro, en Roma, podrá seguir el macroencuentro, organizado por la Archidiócesis de Madrid, a través de una pantalla instalada en el Vaticano. De este modo, por primera vez durante su Pontificado, Benedicto XVI participará desde la distancia, en tiempo real de la jornada. En su su mensaje, el Santo padre renovará las mismas ideas que ya formulara el pasado año, durante su histórica primera visita a nuestro país para clausurar el V Encuentro Mundial de las Familias que tuvo lugar en Valencia. En aquella ocasión, el Pontífice hizo un llamamiento a las familias cristianas para respetar y promover la maravillosa realidad del matrimonio indisoluble entre un hombre y una mujer, origen de la familia A su vez, incidió en que reconocer y ayudar a la familia es uno de los mayores servicios que se pueden prestar hoy día al bien común y al verdadero desarrollo de los hombres y de las sociedades El futuro de la humanidad pasa a través de la familia concluyó Benedicto XVI, trayendo a la memoria las mismas palabras utilizadas por su antecesor, Juan Pablo II, durante el Encuentro con las Familias celebrado en la plaza de Lima durante su primera visita a España, de la que se cumplen 25 años. ES NECESARIO SALIR A LA CALLE e cumplen veinticinco años de la multitudinaria Misa que Juan Pablo II celebró en la madrileña plaza de Lima. Todos los que estuvimos allí somos conscientes que las palabras del Sumo pontífice fueron realmente proféticas, pues él quiso advertir al pueblo español de los peligros que se cernían- -aún hoy lo hacen- -sobre la familia cristiana. Tres fueron las grandes ideas que propuso a nuestra consideración: la defensa de la fidelidad y estabilidad conyugal como marco en el que se realiza la familia, el respeto a la vida desde el primer instante de su concepción y el derecho a los padres a educar la conciencia de sus hijos. Parece que el Espíritu Santo sopló a Juan Pablo II sobre lo que poco tiempo después sucedería en nuestra patria. Hoy más que nunca es necesario salir a la calle como entonces lo hicimos para defender unos ideales que no son exclusivos del catolicismo, sino que son patrimonio de la humanidad, pues el modelo familiar propuesto por Cristo enriquece a toda persona y si olvidamos estos tres pilares básicos que sostienen a la familia, el daño que ya estamos viendo que sobreviene a toda la sociedad puede ser irreparable. Por eso la celebración que mañana se llevará a término en la madrileña plaza de Colón es una propuesta no sólo para los católicos sino para toda una sociedad, que al apartar a Dios de su horizonte, manifiesta síntomas de desesperanza y autodestrucción. Desde el anuncio de la Palabra de Dios volveremos a proponer un camino de felicidad, que sabemos que es sacrificado, pero que sin duda ninguna ha servido a millones de personas a lo largo de los siglos para encontrar el espacio y la escuela del auténtico amor humano, que en definitiva es el único que llena el corazón siempre inquieto del hombre. Frente a la sociedad del bienestar, del tener y del poder nosotros proponemos la sociedad del amor responsable y maduro, que asume las consecuencias de una entrega total e irreversible a los demás como pauta de conducta para realizar nuestra aspiración más profunda: encontrar la plenitud en esta vida por el amor. S Futuro de la humanidad Blázquez: La familia es un pilar insustituible de la sociedad, y merece que la cuidemos como oro en paño Benedicto XVI, durante las celebraciones navideñas de este año en Roma AP