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4 OPINIÓN SÁBADO 29 s 12 s 2007 ABC DIRECTOR: JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: JOSÉ MANUEL VARGAS PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO LUCA DE TENA Director Adjunto: Eduardo San Martín Subdirectores: Santiago Castelo, Fernando R. Lafuente, Alberto Pérez, Alberto Aguirre de Cárcer Jefes de Área: Jaime González (Opinión) J. L. Jaraba (España) Miguel Salvatierra (Internacional) Ángel Laso (Economía) Juan Cierco (Cultura, Ciencia y Deportes) Mayte Alcaraz (Fin de Semana) Jesús Aycart (Arte) Adjuntos al director: Ramón Pérez- Maura, Enrique Ortego y Ángel Collado Redactores jefes: V. A. Pérez (Continuidad) A. Martínez (Política) M. Erice (Internacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura y Espectáculos) J. M. Mata (Deportes) F. Álvarez (Comunicación- TV) A. Sotillo (S 6 y D 7) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) y S. Guijarro ZAPATERO HUYE DE LA REALIDAD DIRECTOR GENERAL: JOSÉ LUIS ROMERO DIRECTOR GENERAL DE DESARROLLO: EMILIO YBARRA Área Financiera: Jorge Ortega Área de Márketing: Javier Caballero Área Técnica: José Cañizares Área de Recursos Humanos: Raquel Herrera E CHÁVEZ, AHORA MERCADER DE REHENES ADA convenía más al caudillo venezolano Hugo Chávez que encontrar un hecho para explotar como filón propagandístico de forma que pudiera eclipsar el estruendoso fracaso de sus intentos por imponer una dictadura socialista perpetua a los venezolanos. Después de haber perdido un referéndum plebiscitario, necesitaba distraer la atención hacia un asunto con el que poder recuperar la iniciativa, borrar la estampa de un golpista derrotado por un movimiento estudiantil y volver a ser el líder continental que quiere recuperar el apoyo de sus decepcionados seguidores. Y puesto que después de la histórica frase de Don Juan Carlos, en la Cumbre Iberoamericana de Chile los insultos atrabiliarios contra los gobiernos que no se acomodan a sus excentricidades ya no le son rentables, Chávez ha encontrado el perfecto parapeto en una operación pretendidamente humanitaria para aprovecharse de la puesta en libertad de tres rehenes que estaban en manos de la narcoguerrilla colombiana. Pero en realidad, lo que han planeado Chávez y el jefe guerrillero Tirofijo según parece con la asesoría de la dictadura cubana, tiene poco de humanitario. Se trata de una obscena operación de propaganda en la que los criminales que mantienen secuestrados a ciudadanos inocentes durante largos años han pactado la escenificación de un acto que sería de clemencia si hubiera algo de justicia en su origen. Chávez ha logrado aparecer como un facilitador de la liberación de los rehenes, a cambio de ofrecer una justificación política internacional a sus carceleros. Y a aquel que no hace más que defender la ley y el Estado de Derecho luchando contra una banda de salteadores de caminos y de traficantes de drogas, el presidente Álvaro Uribe, lo hacen aparecer como el malvado al que que atribuyen prácticamente la causa por la que esos rehenes no pueden ser liberados. Los rehenes- -y qué otra cosa podrían hacer- -aparecerán agradeciendo sus esfuerzos a Hugo Chá- N vez, que podrá presentarse así como el gran benefactor, el supuesto héroe de la paz que devuelve los cautivos a su familia. Es sencillamente el mundo al revés. Hace mucho tiempo que Chávez está buscando involucrar a Colombia en sus delirios hegemónicos, porque es la clave que le ha impedido controlar el Pacto Andino y que le estorba en las alucinaciones en las que él mismo se ve como la reencarnación de Simón Bolívar. De hecho, tratándose de Chávez no se puede descartar ni siquiera que pudiera intentar una operación con implicaciones militares que en sus ensueños terminaría con la victoria de la narcoguerrilla. El venezolano no ha ocultado que sus simpatías están más cerca de Tirofijo que del presidente Uribe y, si esta operación le sale bien, seguramente ya ha calculado que puede cambiar la correlación de fuerzas en la propia Colombia. Miles de familiares de secuestrados (la guerrilla tiene más de tres mil cautivos en su poder) pueden alzarse pidiendo la intervención de Chávez en la liberación de los suyos y es evidente que los narcoguerrilleros apoyarán cualquier objetivo que pueda debilitar el sistema institucional de Colombia. El presidente colombiano tiene pocas opciones para oponerse a esta ofensiva. Ha detectado intentos de Chávez de infiltrar su doctrina bolivariana entre los generales colombianos y es el primero en darse cuenta de que si permitiese que Chávez campe a sus anchas en Colombia y mantenga una relación abierta con la guerrilla (el apoyo clandestino de Venezuela a los grupos insurgentes es algo que nadie pone en duda) se complicaría enormemente la situación en Colombia. La utilización de los sentimientos humanitarios para objetivos desestabilizadores es sencillamente un acto rastrero e intolerable. Es humano que los cautivos se vean sometidos al síndrome de Estocolmo Lo que no es de recibo es que esos sentimientos sean instrumentalizados con unos fines políticos infames. RIESGO DE IMPLOSIÓN EN PAKISTÁN AKISTÁN corre el riesgo de una implosión progresiva de la estructura de equilibrios étnicos, tribales y religiosos que sustenta al país. De confirmarse definitivamente la autoría de Al Qaida, habrá logrado con la muerte de Benazir Bhutto lo que quería: demostrar su fuerza, acabar con la vida de quien era la mejor aliada de Occidente en Pakistán y desbaratar la alianza no declarada que existía entre ella y su socio estratégico, el general Pervez Musharraf. Con la frialdad sistemática de quien sabe esperar, el terrorismo yihadista va cubriendo la extensa geografía del islam con un torbellino de caos que amenaza la seguridad de todo el planeta. Golpe a golpe, este tipo de terrorismo siembra de dudas e incertidumbres el futuro de las sociedades abiertas y de sus aliados en el mundo islámico, ya sea en Argelia, el Líbano o ahora en Pakistán. Desde el pasado jueves el totalitarismo islamista ha logrado abrir un boquete de dimensiones colosales en la estabilidad del aliado que sustenta el despliegue de la OTAN en Afganistán. Sin la presión que Pakistán ejerce sobre la retaguardia talibán, la situación afgana puede agravarse en los próximos meses ya que los terroristas que operan en Afganistán han ganado tiempo y ven mejoradas sus posiciones de cara al futuro. Por otra parte, el cuerpo inerme de la ex primera ministra puede ser un lastre que hunda el frágil liderazgo que en estos momentos representa la figura de Musharraf. La vulnerabilidad del escenario hace incierto el futuro paquistaní ya que P son numerosos los flancos abiertos por el magnicidio. Las elecciones del próximo 8 de enero pueden precipitar los acontecimientos y el desenlace electoral queda suspendido en el abismo ante la incapacidad de encontrar un sustituto entre las filas del importante Partido Popular de Pakistán (PPP) Sin heredero familiar dentro del todopoderoso clan de los Bhutto y sin ningún líder capaz de oponerse a la popularidad de Nawaz Sharif, líder de la facción de la Liga Musulmana que controla, el PPP afronta las elecciones descabezado. Que Al Qaida haya logrado burlar la seguridad que rodeaba a Bhutto arroja nuevas sombras inquietantes acerca del grado y de la intensidad de la penetración islamista que existe dentro del ejército y los servicios de inteligencia paquistaníes. Precisamente este dato no debe ser pasado por alto, como tampoco el hecho de que el control del ejército esté en manos del general Ashfaq Kayani, hombre de confianza de Musharraf y hasta hace poco jefe del servicio de espionaje militar. En este sentido, las conexiones que existen entre Musharraf y la alianza que mantiene su partido, la Liga Musulmana de Pakistán Quaid- i- Azam con la constelación de partidos islamistas que han apoyado los cambios constitucionales que han hecho posible su discutida elección como presidente, no contribuyen a despejar esas sombras. Muchas incertidumbres pesan sobre el futuro de Pakistán, pero más aún sobre cómo se ejercerá y quién tendrá la responsabilidad de liderar un país en caos. N la sala de prensa del Palacio de La Moncloa, y no en la sede socialista de Ferraz, donde habría sido más congruente, el presidente del Gobierno realizó el último balance de legislatura antes de las elecciones generales. Voluntarismo, triunfalismo y personalismo fueron las características de su alocución, en la que las mínimas aceptaciones de errores fueron producto de la insistencia de los periodistas y no de la autocrítica del jefe del Ejecutivo. Zapatero desglosó más lo que parecía un índice del BOE que el detalle de una estrategia general de gobierno para un país que, a pesar de lo que se deduce de su discurso, no necesitaba tanto mesianismo sino proyectos claros y viables en política antiterrorista y seguridad ciudadana, política exterior, economía, Estado autonómico o inmigración. El detenimiento que empleó en mencionar las leyes aprobadas en esta legislatura no fue seguido de una ecuánime valoración de los resultados de su aplicación, dando por hecho que la producción legislativa justifica por sí sola a un Gobierno. Pero lo cierto es que la inmigración ilegal, la violencia contra la mujer, el informe PISA sobre educación y otros capítulos sociales de esta legislatura arrojan saldos negativos que no se compadecen con la autocomplacencia del PSOE. Zapatero ha mantenido el tono presidencialista de sus anteriores comparecencias, abusando de apelaciones a la primera persona como aval de sus afirmaciones- -algo complicado después de sus antecedentes en la negociación secreta con Batasuna y luego ETA desde 2002- siempre enmarcadas en el balance de los cuatros años de gobierno, fórmula legítima de juzgarse a sí mismo, pero también atajo demasiado evidente para eludir el deterioro general que se ha producido en 2007. El regocijo con las cifras macroeconómicas marca la pauta que seguirá durante la campaña electoral, pero los problemas de las economías familiares aumentan a un ritmo que probablemente romperá los esquemas de los estrategas socialistas, porque crecen el paro, la inflación y los intereses hipotecarios; avisan seriamente los indicadores de morosidad comercial; y decae la construcción sin alternativas claras para la recolocación de los desempleados que produzca el parón inmobiliario. Además el discurso triunfalista de Zapatero contrastó ayer con la publicación de los datos del CIS, que no sólo vuelve a situar el deterioro de la economía como principal preocupación de los españoles, sino que una inmensa mayoría de ciudadanos se muestra convencida de que la situación empeorará de manera preocupante el año que viene. En definitiva, Zapatero trazó un discurso cómodo, a la medida de sus necesidades, pero por eso mismo distanciado claramente de la realidad diaria de los españoles. No hubo objetividad tampoco en la valoración del Estado autonómico, zarandeado por el Estatuto catalán, con el acompañamiento de la crispación separatista del PNV y del socio preferente de Zapatero, ERC, partidos ambos que han puesto fecha- -por vez primera en democracia- -a un referéndum soberanista. Es sólo un ejemplo de esta huida de la realidad que ayer protagonizó, nuevamente, Rodríguez Zapatero.