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ABC VIERNES 28- -12- -2007 MADRID 59 acuerdo con los planes municipales. En las proximidades, había fosos para monos, una elefantera, una osera y otras jaulas específicamente dedicadas a los pavos reales, llamas peruanas y gacelas. Cerca también de este lugar se levantó la montaña artificial o de los gatos, que aún existe. La Casa de Fieras fue concebida en su día como recinto de recreo del rey Fernando VII y el resto de su familia. Su mantenimiento corría a cargo del llamado Bolsillo Secreto de Su Majestad, una partida presupuestaria tan opaca como la época. La reina Isabel II amplió el lugar, y trajo otros animales, entre ellos una pareja de elefantes. La hembra murió y fue sustituida al poco por la famosa Pizarro que venía de un circo. Esta elefanta, que se hizo muy popular entre los madrileños, recibía un baño diario hasta que, años después, una mañana cuando se dirigía a su aseo cotidiano, se escapó de su cuidador en plena calle de Alcalá y se metió en una tienda, causando el consiguiente destrozo y dando un buen susto a los viandantes. El Bolsillo Secreto del Rey nes. Generalmente, los animales se compraban a tratantes vinculados al mundo del circo y del espectáculo. Ante la ruina económica que suponía mantener abierta la Casa de Fieras, el Gobierno municipal cedió la explotación en el año 1895 a Luis Cabañas, que incluso organizaba peleas entre toros y leones por toda España. El día 31 de diciembre de 1918, la Casa de Fieras volvió a ser responsabilidad del Ayuntamiento, que incrementó el número de animales y mejoró sus condiciones. La Guerra Civil perjudicó seriamente a esta instalación: muchos de sus ejemplares murieron de hambre durante la contienda, y otros fueron sacrificados para el consumo humano. Tras la contienda, volvió la calma y también la pujanza a la Casa de Fieras: desde otros países europeos se enviaron animales evacuados a causa de la Segunda Guerra Mundial. El lugar se hizo tan popular que, los días festivos, llegaba a recibir 200.000 visitantes. En 1967, los registros señalan que se contabilizaron más de 1,5 millones de visitas. Cuando se cerró, hubo de trasladar al nuevo zoo un total de 550 ejemplares pertenecientes a 83 especies diferentes. Desde entonces, muchos de los que pasean por la zona recorren con la vista lo que fueron jaulas, y se asoman con nostalgia al foso esperando, si no escuchar los chillidos de los simios, sí al menos percibir algo del característico olor que inundaba el lugar en otros tiempos. Evacuados de guerra La Leonera hasta hace poco Junta de Retiro, albergaba las jaulas de los ejemplares más feroces fante, regalo del gobernador de Filipinas, que llegó andando a Madrid desde Cádiz. problemas a los animales, muchos de los cuales perecieron por hambre, y los que sobrevivieron, lo hicieron en penosas condiciones. La Leonera que data de esta época, era un edificio de dos plantas, en cuya parte inferior estaban las jaulas y en la superior las estancias destinadas a los Reyes y sus familias, adornadas con animales disecados. Esta es precisamente la zona que, si se cumplen los plazos, en menos de dos años se convertirá en biblioteca, de Perjudicados A finales de siglo XVIII, llegó a su actual ubicación. La invasión francesa causó no pocos A partir de 1868, el Ayuntamiento abrió al público el parque del Buen Retiro y asumió la gestión de la Casa de Fieras. El vandalismo del público y los gastos de mantenimiento de la instalación obligaron a hacer subastas de animales sobrantes, para así conseguir recursos y hacer nuevas adquisicio- Negocio ruinoso