Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC VIERNES 28 s 12 s 2007 La ofensiva etarra s El PNV hace piña con los batasunos ESPAÑA 13 Mesquida: Qué desproporción NACIONALISMO SIN entre la cárcel y un cementerio DEMOCRACIA El jefe de Policía y Benemérita contesta al intento nacionalista de igualar a víctimas y verdugos s Movilización proetarra por la muerte de la suegra de un terrorista J. A. BILBAO MADRID. Qué desproporción hay entre una cárcel y un cementerio, entre ver un rostro o contemplar una fría lápida Así se expresa el director general de la Policía y la Guardia Civil, Joan Mesquida, en un artículo publicado por la Fundación de Víctimas del Terrorismo a cuenta de la distinta suerte que correrán los guardias civiles Raúl Centeno y Fernando Trapero, asesinados por ETA, y la que van a seguir sus verdugos. En Homenaje personal desde el dolor Mesquida se sincera afirmando que nunca se había sentido más triste y abatido desde que se hizo cargo del Mando Único que cuando fueron abatidos los guardias y acudió a acompañar a las familias, tanto en el hospital como en los funerales. No encontraba la forma de expresar mi unión en su dolor y eso me desgarraba más por dentro. Cómo alentar a una madre que nunca más volverá a abrazar a su hijo, un niño. Qué decir a una joven a quien unos salvajes han arrebatado su futuro, una novia que contempla una bandera tras la que yacen sus sentimientos, sus esperanzas escribe Mesquida. Sobre el sepelio de los guardias, el director general describe la emoción contenida que se derrumba cuando todos los presentes, todos sus compañeros, todas las autoridades gritamos un ¡viva España! La reflexión de Mesquida en ese artículo ha de contextualizarse en el último intento del nacionalismo (todo él radical, pues ahí coinciden PNV y el entorno batasuno) de poner en un mismo plano las acciones asesinas de ETA con los accidentes de tráfico que sufre algún familiar de algún preso. Precisamente, tanto el Gobierno vasco como dirigentes proetarras están usando la muerte de la suegra de un convicto etarra para pedir el fin de la política de dispersión de este colectivo carcelario. Precisamente, toda la llamada izquierda abertzale se movilizará a lo largo de este fin de semana, y en multitud de municipios del País Vasco, contra la política penitenciaria del Ejecutivo y para protestar porque la mencionada suegra falleciese en un accidente de tráfico cuando iba a ver a su yerno, encarcelado en la prisión de Teruel. La asociación Dignidad y Justicia ha solicitado al juez Garzón que prohíba estas marchas, que cuentan con el apoyo del entramado etarra, vehiculado a través de Etxerat. También apoya entusiásticamente la convocatoria LAB, sindicato próximo al PNV Urkullu nunca estuvo dotado para la oratoria ni para la claridad intelectual, pero su descripción de la situación actual y de los objetivos políticos es pasmosa ces, los buscadores de dinero, los encubridores y los teóricos. Pero cuando su nacionalismo no avanza, ni tiene nada democrático y nuevo que aportar, se modifica la estrategia y se trata de salvar a Batasuna- ETA para salvarse a sí mismos. La última sentencia de la Audiencia Nacional (como la ilegalización de Batasuna como parte de ETA) no tiene nada que ver con el enjuiciamiento de ideas, como puede muy bien saber Urkullu que es independentista, pretende esa maraña anticiudadana de construir un pueblo de manera diferenciada y parece entregado a la vieja máxima de coincidir con ETA en los objetivos aunque no en los medios. Se podrá recurrir y discutir pero los condenados lo son por formar parte de una trama terrorista en mayor o menor medida, y no por lo que piensan, si es que piensan. Cualquier otra interpretación es una mistificación para salvar los trastos, es decir, para unir a los nacionalistas aunque sea tomando el discurso de los más radicales (del partido) y de los violentos (de los aledaños) Nada más claro, en este sentido, que el lamentable lenguaje de Urkullu. Nunca estuvo dotado para la oratoria ni para la claridad intelectual, pero su descripción de la situación actual y de los objetivos políticos inmediatos es ciertamente pasmosa: Tenemos que erradicar de la noria política la posibilidad de estrategias de acción y reacción que puedan existir Pasmoso, insisto, más allá del tan rancio modo de expresión. Este afán era llamado antes equidistancia pero es más bien equiparación porque el PNV no quiere colocarse a la misma distancia de ETA y del Estado de Derecho, sino en el lado de la unidad nacionalista, en el que está y se quiere que siga estando ETA y los suyos. La equiparación en el imaginario nacionalista, pretende colocar a ambos, y al PNV entregado a la Izquierda Abertzale, en el mismo nivel de legitimación, como si fuese lo mismo el sistema de garantías de una democracia como la española a la ensoñación totalitaria de los violentos con los que se quiere pactar o, en todo caso, arrebatar los votos. Recordemos a Onaindía: sigue sin haber, en el nacionalismo vasco, un proyecto democrático. Germán Yanke Urkullu sigue y ya habla de presos políticos El presidente del PNV Íñigo Urkullu, puso ayer en duda que todos los procesados del sumario 18 98 pertenezcan a ETA y señaló que, por lo tanto, hay personas privadas de libertad que tienen cariz político Urkullu, que parece empeñado en enterrar cuanto antes el moderantismo de Josu Jon Imaz, afirmó que no se pueden encarcelar las ideas. Nosotros somos independentistas, evidentemente, porque somos nacionalistas y porque creemos que tenemos unas señas de identidad y una voluntad para construir un pueblo de manera diferenciada Otra cosa- -aclaró más tarde el presidente peneuvista- -es cómo se llevan a la práctica esas ideas Según él, hay una mayoría convencida de que hay impulsos políticos para enjuiciar las ideas penalmente Egibar, Ibarretxe y Urkullu, ayer en el Parlamento vasco EFE Hay un viejo aforismo de la política vasca que dice- -y enseña- -que los más variados esfuerzos de entendimiento con el nacionalismo vasco terminan dándose de bruces con la realidad de este último y, así, fracasan. Una y otra vez. Hay siempre un periodo intermedio en el que los que esgrimen el aforismo pasan por ser unos radicales antinacionalistas, pero las cosas son como son. Fue Mario Onaindía, por cierto, el que insistió en los últimos años de su vida que la desgracia del nacionalismo vasco era que, en su seno, había diferencias evidentes pero no un proyecto democrático. Ninguno de los intentos del Gobierno por entenderse e ir de la mano del PNV en estos últimos años ha terminado bien. Hay ocasiones que la necesidad de apoyos parlamentarios produce el espejismo de la moderación, la centralidad y los acuerdos, pero siempre es un espejismo, como se constata en este fin de año. Tras tantas carantoñas, terminamos con el proyecto de autodeterminación de Ibarretxe, con la estrategia de acumulación de fuerzas nacionalistas y el enfrentamiento con la Audiencia Nacional esgrimiendo la burda trampa de que quienes son considerados parte de ETA son encarcelados por sus ideas Ni hacía falta ser adivino, ni tampoco esperar mucho, para ver a Iñigo Urkullu, nuevo presidente del PNV como un pe, lele del conglomerado nacionalista por el que se inclina su partido. Urkullu dijo ayer a Carlos Herrera en Onda Cero que no cree que todos los condenados recientemente por la Audiencia Nacional sean de ETA, por lo que hay personas privadas de libertad que tienen un cariz político Se podrían llenar contenedores con las referencias de hemeroteca en las que, cuando conviene, los líderes del PNV reconocen que la banda terrorista no es un grupo aislado de pistoleros, sino una trama organizada y dependiente en la que juegan su papel los protectores, los secua-