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4 OPINIÓN VIERNES 28 s 12 s 2007 ABC DIRECTOR: JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: JOSÉ MANUEL VARGAS DIRECTOR GENERAL: JOSÉ LUIS ROMERO INNECESARIA EXHIBICIÓN DE SARKOZY PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO LUCA DE TENA Director Adjunto: Eduardo San Martín Subdirectores: Santiago Castelo, Fernando R. Lafuente, Alberto Pérez, Alberto Aguirre de Cárcer Jefes de Área: Jaime González (Opinión) J. L. Jaraba (España) Miguel Salvatierra (Internacional) Ángel Laso (Economía) Juan Cierco (Cultura, Ciencia y Deportes) Mayte Alcaraz (Fin de Semana) Jesús Aycart (Arte) Adjuntos al director: Ramón Pérez- Maura, Enrique Ortego y Ángel Collado Redactores jefes: V. A. Pérez (Continuidad) A. Martínez (Política) M. Erice (Internacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura y Espectáculos) J. M. Mata (Deportes) F. Álvarez (Comunicación- TV) A. Sotillo (S 6 y D 7) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) y S. Guijarro Área Financiera: Jorge Ortega Área de Márketing: Javier Caballero Área Técnica: José Cañizares Área de Recursos Humanos: Raquel Herrera DIRECTOR GENERAL DE DESARROLLO: EMILIO YBARRA PAKISTÁN SE SUMERGE EN EL CAOS L asesinato de la dirigente opositora y antigua primera ministra paquistaní, Benazir Bhutto, es uno de los mayores crímenes que ha cometido la galaxia del terrorismo islámico. La unanimidad universal de la condena que ha suscitado el crimen, como demuestra el voto del Consejo de Seguridad de la ONU, es la expresión más evidente de la preocupación general que suscita el futuro de uno de los países geoestratégicamente más importantes del mundo, una república islámica dotada de armamento nuclear y situada en el centro de un área donde la inestabilidad de unos acaba provocando la instantánea degradación de los vecinos. El atentado compromete seriamente el futuro de Pakistán, que se había convertido en uno de los aliados más importantes de Estados Unidos en la lucha contra el terrorismo islámico. El regreso de Bhutto desde su exilio debía ser, según los planes de Washington, el principal ingrediente para intentar transformar a medio plazo el régimen militar del ex general Pervez Musharraf en un sistema de gobierno más homologable, que pudiera a su vez servir de apoyo a los intentos de estabilizar el vecino Afganistán, donde los esfuerzos de la OTAN empiezan a estar seriamente amenazados. El paréntesis del estado de emergencia decretado por Musharraf fue el primer tropiezo de estos planes. El asesinato de Benazir Bhutto deja ahora en el aire la posibilidad de que se celebren las prometidas elecciones parlamentarias el 8 de enero y pone en duda, incluso, la posibilidad de un futuro estable a corto plazo para el país. Es difícil saber si el régimen logrará contener los disturbios que el asesinato ha desencadenado sin utilizar otra vez medios extraordinarios, lo que a su vez podría tener consecuencias muy graves y encadenar una espiral de violencia generalizada de efectos imprevisibles. Es posible que ni Estados Unidos ni Musharraf llegasen a evaluar hasta qué punto los fanáticos integristas estaban decididos a boicotear este proceso, precisamente atacando al eslabón más débil. La dirigente del Partido Popu- E lar de Pakistán ya escapó milagrosamente de un atentado el 18 de octubre, el mismo día en que regresaba al país después de más de seis años de exilio, y estaba claro que los que querían acabar con su vida estaban determinados a hacerlo. Bhutto representaba todo lo que los extremistas totalitarios pueden abominar en un país musulmán: fue la primera mujer que ocupó el puesto de primer ministro y era descendiente de una dinastía política vinculada a la era de la independencia y al objetivo de convertir a Pakistán en un país desarrollado y no en una teocracia cavernaria anclada en costumbres medievales. La guerra que han desencadenado los adversarios de la libertad es ya un fenómeno global y va adquiriendo una orientación cada vez más perversa. Occidente puede proteger más los aeropuertos y los trenes, pero los terroristas han comprendido que no necesitan apuntar siempre hacia objetivos directos en nuestro entorno, si pueden sembrar el caos en aquellos países donde precisamente las ideas de la democracia y de la libertad están en juego. Pakistán no es un modelo de liberalismo. Al contrario, se puede considerar que cuando intentaban reafirmar su estatura de potencia regional y utilizaban las veleidades del ejército y sus servicios secretos con la galaxia del integrismo internacional, estaban inoculándose el virus que ahora intenta destruirles. La mayoría de las madrasas donde se extiende la doctrina del extremismo intolerante entre los musulmanes están en Pakistán y por eso no debe extrañar a nadie que el país sea lo más parecido a un polvorín en medio de un incendio. Por ello, es uno de sus principales objetivos, igual que lo ha sido recientemente Argelia, porque en sus planes criminales es más eficaz golpear allí donde las estructuras políticas son débiles. La situación después de este atentado es muy grave y nadie debería ignorarlo. La voluntad de los terroristas totalitarios es muy clara: imponerse a sangre y fuego. Hace falta que desde Occidente sigamos siendo capaces de mostrar que estamos dispuestos a seguir defendiendo nuestros principios. MALOS PRESAGIOS PARA LA ECONOMÍA A morosidad bancaria crece, la crisis de liquidez empuja al euríbor a su máximo en siete años y la hipoteca media se encarece en 900 euros al año. El 70 por ciento de las empresas declara problemas de morosidad y la cifra de impagos crece un 34 por ciento en el año. Las ventas al por menor de noviembre se estancan y los primeros indicadores de la campaña de Navidad reflejan la debilidad del consumo privado. La inflación se sitúa por encima del 4 por ciento y los precios industriales crecen al 5,4 por ciento, deteriorando más la competitividad y empujando eldéficit comercialal 8 por ciento del PIB. Las tarifas de gas suben casi el 5 por ciento al no poder el Ejecutivo moderar políticamente la revisión automática, tal y como ha hecho con el recibo de la luz. La crisis inmobiliaria, delaquelaBolsaofreció ayer un nuevotestimoniocon un batacazo de las empresas del sector a pocas horas del cierre bursátil del año, dispara los procedimientos concursales, cuando descienden vertiginosamentelas transacciones y caen los precios de la vivienda. Y el euroíndice laboral IESE- Adecco predice 270.000 parados más en el primer trimestre de 2008. Mientras el consumidor español ve disminuir su renta disponible y su capacidad de compra, y mientras aumenta el número de familias con dificultades para llegar a fin de mes, la presión fiscal ha subido más de dos puntos en la legislatura, multiplicando casi por cuatro el aumento medio en Europa. L España se entretenía tanto con il sorpasso a Italia y con la continuación de Solbes, que muchos indolentes se han negado a ver en los últimos datos económicos la realidad de fondo: el cambio de ciclo. Nadie quiere ser pesimista, nadie se atreve a ejercer de agorero, pero la tozuda realidad se va imponiendo con cadanuevo dato y con cada nueva revisión a la bajade la estimación de crecimiento para el nuevo año. El Gobierno sigue instalado en el optimismo antropológico de Zapatero, pero su 3,1 por ciento oficial está ya claramente por encima de las previsiones del consenso, que se sitúan próximas al 2,5 por ciento. Mientras seguimos hablando del milagro español mirando la política económica por el retrovisor de la buena gestión de los últimos quince años, la imagen internacional de nuestro país está tan deteriorada que corremos el riesgo de ser el nuevo enfermo de Europa. Abiertamente, los bancos de inversión y las publicaciones deprestigio, y tímidamentelos empresarios y los políticos europeos empiezan a situar en nuestro país la explosión de la próxima burbuja. Una era de crédito fácil y dinero barato que no hemos sido capaces de transformar en mejoras sostenidas de productividad. Mientras todos a los países se preparan para una crisis profunda, España sigueinmersa en la propaganda electoral, en las promesas populistas y en las inauguraciones perpetuas. No es una buena noticia para tranquilizar a los inversores internacionales. L estilo siempre es importante, también en política. No hay que olvidar que introduce una idea de límite y contención que es fundamental en el ejercicio del poder democrático. En este sentido, sigue sin entenderse qué gana la política francesa y, en concreto, su jefatura del Estado, viendo cómo se ventila un día tras otro la vida privada de Nicolas Sarkozy. Es indudable que la intimidad de los políticos es cosa que, en principio, les atañe a ellos en exclusiva. Protegerla del debate público es una muestra de responsabilidad. De los políticos en primer lugar y, a continuación, de los propios medios de comunicación, que no tienen derecho a utilizarla y entrometerse en ella convirtiéndola en un asunto de debate público. Con todo, no cabe duda de que los políticos tienen un plus de responsabilidad que exige que estén a la altura de las circunstancias. Tienen que demostrar en todo momento que son capaces de eludir la tentación de airear las cuestiones que afectan a su vida sentimental y privada. Si falta en ellos esta muestra de madurez, entonces se sumerge a la política en una peligrosa dinámica que conduce a sus protagonistas al callejón sin salida del populismo de lo trivial y de las exclusivas de la prensa del corazón. Valorar correctamente la gestión de la acción política exige que el foco de la atención pública se localice sobre las cuestiones que afectan al interés general. Mal está que se ventilen asuntos privados para dañar la imagen de los políticos, pero es peor aún el proceso inverso: que se escenifique y airee la vida privada para eludir la rendición de cuentas sobre las cuestiones de fondo, esto es, aquéllas que tienen que ver con el ejercicio estrictamente político de la función representativa. Por eso no se entiende la deriva que está tomando la imagen pública del presidente de la República francesa, que a ratos escenifica el papel del hombre de Estado que es- -y debe ser- y a ratos cambia su pelaje y adopta las maneras de un personaje del star system El respeto que Sarkozy exigió cuando su carrera política estaba siendo dañada porque su relación matrimonial era utilizada por sus rivales con rumores de todo tipo, requiere ahora de él que no incurra en el reverso de lo que entonces fue una petición irreprochable y justa. Hacer política mirando el espejo retrovisor de la opinión pública es una mala estrategia mediática. Sobre todo porque está abriendo en Sarkozy un flanco de frivolidad que no necesita y que a la larga puede dañar seriamente el fuerte impulso de renovación y cambio que está impregnando a la sociedad francesa. Francia votó mayoritariamente por un Sarkozy de carácter e ideas firmemente republicanas, no por un personaje que trivialice la dignidad del cargo con gestos personales exagerados. Alguien tendría que recordarle que el futuro de Francia exige la ejemplaridad sobria de quien se toma en serio a sí mismo. Rivalizar con el papel couché no es la solución, sino el comienzo de una caricaturización innecesaria. E