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84 JUEVES deESCENA JUEVES 27 s 12 s 2007 ABC ESCENA INTERNACIONAL s BERLÍN Emil y los detectives en el nuevo Berlín Frank Castorf adapta y dirige uno de los libros más populares de Alemania R. VILLAPADIERNA CORRESPONSAL BERLIN. Si los berlineses rehúyen el patio de butacas, el director Frank Castorf se ha empeñado en subir a Berlín al escenario y, después de su montaje de Berlin Alexanderplatz sobre la novela de Döblin, ha creado la dramaturgia para el célebre cuento de Erich Kästner Emil und die Detektive (Emil y los detectives) Emil y sus compañeros se adueñan, de la mano de Castorf, del prestigioso escenario de la Volksbühne, en Rosa Luxemburg Platz, y conducen al espectador al Berlín de la república de Weimar, a través de una trama tan conocida y querida como Heidi para el mundo centroeuropeo, pero que entraña una moral política harto arriesgada con la llegada del nacional- socialismo. Castorf ha creado dos versiones y programas, de mediodía y de noche, para las distintas edades, una más corta, y otra más larga y compleja que introduce la dialéctica berlinesa del agitado tiempo weimariano, extraída de pasajes del propio Berlín Alexanderplatz La historia del adolescente huérfano Emil Tischbein posee un regusto al clásico de Caperucita Roja, de Perrault, que los Grimm universalizaron como arquetipo del contraste entre la seguridad de la aldea y el miedo al bosque. En el contexto de la jungla urbana de comienzos de siglo, el de Kästner aborda el viaje del pueblo a la gran ciudad. Emil le lleva un dinero a su abuela, que le es birlado en el tren; pero el muchacho no se arredra ante el vértigo de la gran ciudad y, armado de una nueva seguridad y de una pandilla creciente que va logrando recabar en las calles, se lanza a recuperar el dinero para su abuela. Para Castorf no se trata de una mera trama detectivesca para adolescentes sino que Emil habla de la supervivencia, de los compañeros y de la pequeña criminalidad entre chicos En paralelo o a la salida, la oficina turística StattReisen Berlin organiza la gira Emil y los nuevos detectives por la moderna capital, para muchachos y muchachas que quieran meterse en la piel de la pandilla y recorrer las huellas de aquellos intrépidos antecesores de Los Cinco Existe ya una opereta musical, además de versión cinematográfica, de este querido clásico, con música compuesta por Marc Schubring y el guión y canciones por Wolfgang Adenberg. Autor de El aula voladora La conferencia de los animales Pünktchen und Anton y muchos otros cuentos, ensayos y novelas, muy queridos por alemanes, austríacos y otros centroeuropeos, Kästner es un moralista satírico de la ley de la selva en que se había convertido la gran ciudad en el siglo XX, con las subsiguientes tentaciones totalitarias que denunció y que cualificaron pronto su obra para la gran pira de libros nazi de 1933. ABC La bella y la bestia en el Palau de les Arts El Palau de les Arts de Valencia abrirá el año (3, 4, 5 y 6 de enero) con una ópera film de Philip Glass, inspirada en la película homónima del cineasta y autor francés Jean Cocteau. Esta coproducción entre el teatro valenciano y la Ópera de Valencia cuenta con la dirección de escena de Petr y Matej Forman, hijos del cineasta. TEATRO Las bizarrías de Belisa Autor: Lope de Vega. Versión y dirección: Eduardo Vasco. Escenografía: Carolina González. Vestuario: Lorenzo Caprile. Iluminación: Miguel Ángel Camacho. Intérpretes: Eva Rufo, Rebeca Hernando, Javier Lara, Alejandro Sáa, David Boceta, Silvia Nieva, Mónica Buiza, María Benito, Íñigo Rodríguez, Rafael Ortiz y Juan José Rodríguez, entre otros. Lugar. Teatro Pavón. Madrid. Fin y principio J. IGNACIO GARCÍA GARZÓN Senado ilustre, el poeta que ya las musas dejaba, con deseo de serviros volvió otra vez a llamarlas para que no le olvidéis. Y aquí la comedia acaba Así se despide Lope de su público, por boca de la prota- Castorf ha creado dos versiones y programas, de mediodía y de noche, para las distintas edades gonista de la función, en la conclusión de Las bizarrías de Belisa fechada el 24 de mayo de 1634. Tenía entonces setenta y dos años, y hacía dos que había muerto su adorada Marta de Nevares, la Amarilis de sus versos; maltrecho, cansado y a punto de sufrir dos nuevos embates de la vida- -la muerte de su hijo Lope Félix en un naufragio en el mar Caribe; y el rapto de su hija menor, Antonia Clara, por el galán Cristóbal Tenorio- el viejo Lope entregó a los escenarios un año antes de morir una comedia vigorosa, ágil, rezumante de sensualidad, llena de gracia poética y de vuelo escénico, en la que ajusta uno de sus más frescos perfiles de mujer, una Belisa de rompe y rasga emparentada con la doña Juana del Don Gil de las calzas verdes de Tirso, en sus mañas y afanes por conseguir el amor de un hombre que tal vez no la merece. Da la impresión de que Lope, que en esos años últimos es- cribe también otras obras de enorme altura como La Dorotea y El castigo sin venganza quisiera dejar constancia de su talento, para que, como dice su Belisa, no le olvidaran en un tiempo que sentía que ya no era el suyo. Este canto del cisne de quien fue Fénix ha sido elegido para el arranque de la Joven Compañía Nacional de Teatro Clásico. Un fin y un principio unidos sobre el escenario en un hermoso maridaje lleno de significaciones. Eduardo Vasco ha puesto en pie una versión dinámica de la pieza de Lope, con ritmo y sentido, ligero avío escenográfico- -un conjunto de sillas déco que tanto sirven de coche de caballos como para definir ambientes- y salpicada de subjuegos y guiños internos, a veces postizos al transcurrir de la obra pero impregnados del sentido travieso que se ha querido dar al montaje, animado por una agradable selección de canciones de los años 30 del pa- sado siglo. Esa impronta tiene también el vestuario en tonos oscuros de Caprile, que mezcla modos del XVII con aires de finales del XIX, otorgando al torbellino de enredos de Las bizarrías... un sesgo de festivo y, al tiempo, sombrío carnaval de las pasiones, que Miguel Ángel Camacho ilumina sabiamente, encendiendo las figuras sobre el severo fondo del escenario. En el terreno de la interpretación hay que subrayar el estupendo tono conjunto del elenco, que sabe transmitir su gran entusiasmo, con nota para el jovial tarambana conde Enrique encarnado por David Boceta y la Finea de Rebeca Hernando, y por encima de todos, una acriz luminosa, Eva Rufo, que enamora con su Belisa, firme, terca en su apasionamiento, rotundamente encantadora, segura y limpia de voz y gesto. Excelente comienzo para una nueva compañía que ojalá se conserve joven durante muchos años.