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34 INTERNACIONAL JUEVES 27 s 12 s 2007 ABC La diplomacia internacional se resiste a que Kabul expulse a los dos funcionarios El MI 6 británico mantiene negociaciones secretas con los talibanes, de lo que Afganistán acusa a ambos diplomáticos MIKEL AYESTARÁN MADRID. La diplomacia internacional se opone a la expulsión de Afganistán de los dos altos funcionarios de Naciones Unidas y la Unión Europea acusados por las autoridades locales de negociar con los talibanes Michael Semple, inglés y Marvin Patterson, irlandés, llevan desde los ochenta trabajando en el país, donde permanecieron incluso en la época talibán. Según fuentes gubernamentales afganas, ambos tomaron parte en encuentros con líderes tribales en la provincia de Helmand- -principal centro productor de opio y foco de resistencia talibán- -para intentar lograr una salida dialogada al conflicto. Su orden de expulsión y la declaración de persona non grata supone un revés a la imagen de la labor de la comunidad internacional que desde hace seis años mantiene sesenta mil hombres desplegados en el país en su lucha contra el terrorismo y que hasta el momento se ha mostrado inflexible en cuanto a un hipotético diálogo con los terroristas. El percance se produce a la vez que el periódico británico The Daily Telegraph informa sobre la participación del MI 6- -servicio de espionaje exterior británico- -en negociaciones con los talibanes. El rotativo londinense destaca declaraciones de los propios servicios secretos que aseguran que mantuvieron al menos media docena de encuentros a lo largo del verano cuyo objetivo era firmar la paz de forma directa e intentar que los firmantes formaran una especie de milicia que nos apoyara en esta guerra Este intento de diálogo y de financiación de grupos paramilitares se asemejaría al modelo empleado en Irak por las tropas de la coalición en los últimos meses para frenar la escalada de violencia. Otro de los paralelismos que se está dando entre ambos conflictos es la creciente entrada de empresas de seguridad extranjeras, algunas de las cuales han sido recientemente clausuradas en Kabul acusadas de corrupción. Los últimos informes de Naciones Unidas señalan que las cosas no van bien en un Afganistán que está a punto de cerrar su año más sangriento con unos 6.000 muertos, entre civiles, talibanes, militares y fuerzas de seguridad. Esta cifra casi a duplica el número de muertos en el otoño de 2001, durante la guerra desatada por Estados Unidos para derrocar al régimen talibán, cuando perdieron la vida unos 3.700 civiles, según datos de la agencia Efe. Al elevado número de víctimas- -de ellas 229 militares extranjeros muertos, 115 de ellos norteamericanos- -hay que sumar la cosecha récord de opio obtenida por los agricultores afganos. Los talibanes son cada vez más fuertes y, pese a las recientes visitas de dirigentes europeos como Sarkozy o Prodi, siguen sin llegar soldados que aumenten la precaria presencia en la mayoría de provincias. Los analistas coinciden en señalar que al menos serían necesarios ciento veinte mil hombres- -el doble de los que hay ahora- -para estabilizar la situación. Los intentos de transferir competencias al ejército y policía afganos aun no han dado los resultados previstos y urge el envío de más tropas ante la creciente presencia talibán. La crisis diplomática abierta por los dos oficiales británicos ha sorprendido al Presidente Hamid Karzai de visita oficial en el vecino Pakistán. El líder afgano se reunió con su homólogo Pervez Musharraf para abordar la presencia de los santuarios terroristas en el norte paquistaní, en plena línea divisoria con Afganistán. Tras el encuentro, ambos dirigentes manifestaron que a partir de ahora los servicios de inteligencia de ambos países compartirían información porque el enemigo común es el mismo Karzai, con Musharraf Iraquización del conflicto Soldados norteamericanos luchan contra el fuego provocado ayer, por motivos desconocidos, en un camión en la base de Baiji REUTERS El Gobierno iraquí prepara una amnistía que afectará a miles de insurgentes, la mayoría suníes ABC BAGDAD. El Gobierno iraquí aprobó ayer una ley para conceder la amnistía a los presos de las cárceles gestionadas por el Ejército de Estados Unidos y las autoridades iraquíes, que supondrá la excarcelación de miles de reos, según la agencia Asuat al Iraq. El portavoz del Ejecutivo iraquí, Alí al Dabag, dijo a la agencia de noticias independiente que el siguiente paso, de acuerdo con la Constitución iraquí, será mandar en los próximos días la ley al Parlamento para su aprobación, antes de su publicación en el boletín oficial. Según la BBC, la ley se debatirá en el Parlamento este mismo domingo. La nueva norma ha sido elaborada por el Consejo Supremo de la Judicatura, quien la remitió al Consejo de Ministros para su aprobación. La agencia apuntó que existen 32.000 presos, la mayoría suníes, en las cárceles bajo la supervisión de las autoridades iraquíes o las tropas de Estados Unidos. De esos 32.000 reos, 18.000 permanecen retenidos en las cárceles de Bucca y de Um Qasr en el sur del país árabe, mientras que unos 9.000 están recluidos en la prisión de Camp Croper, cercana al aeropuerto de Bagdad. Esta ley de reconciliación ha tardado meses en ser aprobada y se considera como un paso vital para la paz entre las comunidades suní y chií. En especial, los líderes políticos suníes habían pedido la puesta en libertad de muchos miembros de su religión, sospechosos de ser insurgentes. Es de suponer que la ley pondrá en la calle a muchos que han sido detenidos sin cargos. Se estima que, además de los prisioneros en las cárceles iraquíes, los Estados Unidos, mantienen en cautiverio a unos 26.000 iraquíes más. Según fuentes del Ejército de los Estados Unidos, la mayoría de esos detenidos serán puestos en libertad a lo largo de 2008. Últimamente, la violencia en Irak ha bajado, debido también a un incremento de las fuerzas de los EE. UU.