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ABC JUEVES 27- -12- -2007 Atrapadas en el Cuerno de África ESPAÑA 21 Una ONG internacional Médicos sin Fronteras es una ONG internacional con cinco sedes (Barcelona, Amsterdam, París, Ginebra y Bruselas) desde donde se operan cientos de programas en más de 60 países. En todo el mundo trabajan 25.000 personas para esta organización, de las que unas dos mil son expatriados (es decir, europeos, americanos y asiáticos) y el resto es población local del lugar donde se lleva a cabo la cooperación. De la sección española salieron casi 600 cooperantes en 2007. Sus programas están enfocados a prestar emergencia humanitaria y son de caracter médico, asistiendo a poblaciones que se encuentran al límite por desastres naturales o conflictos bélicos. una mejor vida en Yemen. Y para ello, familias enteras se embarcan en una aventura extremadamente peligrosa: en patera cruzan el Golfo de Adén, un lugar que se ha convertido en una tumba de refugiados muchas veces aplastados por el mar. Se trata de un conflicto olvidado más del que en muchas ocasiones se hacen eco las ONG, como MSF, pero al que poca atención se le presta en Occidente, de no ser que sucedan secuestros como el de ayer. Es una zona bastante más estable, con menos conflicto y querellas entre los señores de la guerra- -explica MSF- En seis meses sólo se han producido tres secuestros. Nuestras dos compañeras y un periodista francés, Gwen Le Gouil, que tras ocho días de cautiverio fue liberado el pasado lunes Sin embargo, la alerta se había activado hacía pocos días. Los cooperantes sentían que la seguridad se iba deteriorando por la proliferación de contrabandistas de personas y piratas del mar Por ello, los protocolos se pusieron en marcha: Al caer la noche hay que estar en casa, siempre se viaja acompañado, y hay que hacer trayectos cortos, como el que realizaban nuestras compañeras. Apenas diez kilómetros desde donde duermen al hospital Una de las primeras medidas que ha adoptado MSF es la evacuación parcial de sus ocho cooperantes en la zona. La médica española es una de las más veteranas, aunque aterrizó hace apenas un mes en Bossaso. Colabora con esta ONG desde 2002 y ya sabía lo que era trabajar bajo condiciones límites, pues contaba con experiencia en Angola y Darfur. No es igual para la enfermera argentina: su primera misión sobre un terreno al que llegó en agosto. Hombres somalíes cargan en una barcaza cajas de comida que han llegado a través de la ayuda humanitaria AP Una tierra pobre sin ley ni paz Enfrentamientos entrecruzados entre tribus rivales, extremistas islámicos, señores de la guerra, luchando todos contra todos en un país que no ha conocido la paz desde su independencia en 1969 y que ha visto desvanecerse todo rastro de civilización ENRIQUE SERBETO CORRESPONSAL BRUSELAS. Desde 1991, cuando las milicias del norte expulsaron del poder a Siad Barre, Somalia dejó de existir como país. Barre era un dictador que se había dedicado a brujulear con las dos superpotencias durante la Guerra Fría y que primero se decantó por el lado soviético, pero luego lo abandonó porque no encontró apoyo suficiente para sus planes de atacar a Etiopía. Durante la dictadura no había paz, pero se mantenía un Estado digno de ese nombre. Desde que cayó Barre, Somalia ha sido incapaz de poner en marcha algo parecido a una administración, no hay nada que pueda parecerse a un país. La degradación de la miserable economía había sido ya ejecutada concienzudamente por Barre, y los campesinos se convirtieron en refugiados hambrientos. Cuando pude acercarme por Magadiscio en un fugaz vuelo de la Cruz Roja Internacional desde Nairobi, a los viajeros se les explicaba lo siguiente: Si te atreves a salir del aeropuerto debes saber que lo único que encontrarás son muchachos armados miembros de cualquier milicia, a los que se les ha indicado que su paga está en tus bolsillos y que traten de ganar todo lo que puedan De allí han salido huyendo ejércitos tan bregados como el de Pakistán o tan poderosos como el de Estados Unidos, porque el grado de violencia y de desorden es tan grande que resulta difícil imaginarlo. Dieciocho años sin Gobierno, después de dos décadas de dictadura nada pacífica, han borrado toda huella de la civilización. Naturalmente, de toda esta situación se han aprovechado los integristas islámicos, que son ahora los principales dirigentes de las guerrillas y aliados a todas las redes extremistas, incluyendo Al Qaeda. La alianza llamada Tribunales Islámicos quiso introducir a sangre y fuego el orden de la ley musulmana, de la misma manera que los talibanes conquistaron Afganistán y fueron recibidos como garantías de una cierta paz. Frente a ellos, un Gobierno de transición apoyado por las tropas etíopes, que invadieron el país el año pasado y que representaban una opción de reconstrucción. Un intento de mediación por parte del comisario europeo de Ayuda Humanitaria, el belga Louis Michel, tuvo que ser anulado porque algunos cañonazos estuvieron a punto de alcanzar el lugar donde se encontraba. El Gobierno de transición ha sido una esperanza fallida. La presencia de las tropas etíopes es bien vista por algunas tribus, pero representa una ofensa para las demás. En cuanto a los Tribunales Islámicos, se dedican a lanzar ataques para que la respuesta desproporcionada de las tropas gubernamentales haga disminuir la popularidad de estas supuestas autoridades, que a su vez están enfrentadas entre sí, frecuentemente a tiro limpio en las calles de Mogadiscio. No está claro si la presencia de las fuerzas etíopes conseguirá dar estabilidad a Somalia, o si los problemas de inestabilidad se contagiarán a su vecino. El líder de la Unión de los Tribunales Islámicos, Sheik Hassan Dahir Aweys, ha declarado la guerra a Etiopía y ha pedido a todos los etíopes que luchen a su lado. El presidente Yusuf (del clan Darod, que es aliado de Etiopía) esta tratando de expulsar del Gobieno de Transición al primer ministro Ali Mohamed Gedi, del clan Hawiye, lo que significa que se producen ataques frecuentes entre sus partidarios respectivos, en pleno centro de la capital, donde a su vez se encuentran las tropas etíopes. La ONU ha interrumpido sus actividades humanitarias, después del secuestro de varios representantes, y la única ayuda puede llegar con buques de guerra, ya que el transporte por carretera es imposible, y sólo el marítimo, con actos de piratería, puede ser factible. Más información sobre la situación en Somalia y el secuestro de las cooperantes en: www. msf. es Protocolo de seguridad Los últimos cautiverios En los últimos once años, 47 cooperantes españoles se han visto implicados en secuestros cuando participaban en misiones humanitarias en Somalia, Brasil, Sierra Leona, Colombia, Ecuador, Chechenia y Gaza, protagonizados por grupos guerrilleros y rebeldes. Hasta ahora todos han logrado ser puestos en libertad. El dato amargo es que también en la última década doce españoles han perdido la vida mientras llevaban a cabo programas de cooperación en países como Zaire, Ruanda, Burkina Faso, Guinea Ecuatorial, Colombia y Chechenia. La influencia integrista